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jueves, 26 de julio de 2012

Aprender del vecino

Parque minero de Almadén.
Fuente: abc.es
El pasado 30 de Junio de 2012 el municipio de Almadén fue declarado Patrimonio de la Humanidad por el Comité Mundial de la Unesco, reunido en San Petersburgo. El galardón ha sido compartido con la ciudad eslovena de Idria, que se ha presentado conjuntamente con la primera.

Este reconocimiento pone justo premio al trabajo de conservación y esfuerzo de promoción exterior que durante años vienen haciendo los vecinos y autoridades de esta población ciudadrealeña que tanta relación tuvo con la comarca del Guadiato en el siglo XVIII. No en vano, los primeros intentos serios de extracción del carbón de nuestra zona tuvieron su origen en la necesidad de encontrar alternativa mineral cercana para alimentar a las máquinas de vapor que desaguaban las minas de cinabrio de Almadén, con el fin de sustituir a la madera de unos montes comunales cada vez más diezmados o al lejano carbón de Villanueva del Río como combustible.

Así, por ejemplo, José Simón de Lillo, cuyo nombre bautiza una de las principales avenidas de Peñarroya-Pueblonuevo, es el personaje histórico al que se le atribuye el descubrimiento, digamos moderno, del carbón de la cuenca del Guadiato al encontrar tierras negras en las proximidades del Arroyo de la Hontanilla durante un viaje realizado a nuestra zona en calidad de Visitador de Montes de la Superintendencia de Minas de Almadén. Buscaba leña para los fines comentados anteriormente, pero encontró carbón (Jerónimo López. Peñarroya-Pueblonuevo a cielo abierto).

Nada ocurre por casualidad. Para alcanzar el hito que sitúa a Almadén en el escaparate de las ciudades más turísticas del mundo ha hecho falta algo más que poseer el yacimiento de mercurio más importante de la historia (se estima que 1/3 de este mineral que ha utilizado toda la humanidad ha sido extraído de Almadén).  Ha sido necesaria una labor continua de protección y concienciación patrimonial diseñada por las autoridades locales, un  masivo apoyo popular a estas propuestas y, por supuesto, la inversión autonómica y estatal de millones de euros en materia turística.

Peñarroya-Pueblonuevo. En primer plano, chimeneas de los hornos de cock
La gente como nosotros, que compartimos ciertos rasgos etnográficos e históricos con ellos, debe saber que un éxito patrimonial tan extraordinario ha estado basado en la planificación, en el orgullo y en el trabajo. Mucho trabajo.

Si nosotros, el Guadiato, no hemos conseguido alcanzar niveles aceptables, en materia de turismo y patrimonio ha sido debido, en primer lugar, a la ausencia de un modelo turístico comarcal que establezca prioridades y objetivos a corto, medio y largo plazo; en segundo lugar, a la miopía de algunos de nuestros dirigentes, los cuales nunca creyeron en el turismo como una posible vía, aunque complementaria, de desarrollo; por último, al desinterés de la población autóctona por este tipo de cuestiones.

Sería estúpido e iluso por mi parte creer que el Guadiato tiene posibilidades de alcanzar cotas parecidas a las que les hemos presentado ahora, por razones obvias. No obstante, en el caso de que algún día creyéramos de verdad en un futuro turístico de nuestra zona, éste pasaría ineludiblemente por el aprovechamiento de nuestro patrimonio minero (paisajes mineros, centro de interpretación de la minería) industrial (Cerco Industrial de Peñarroya, museo del pan, barrio francés) y ferroviario (tren turístico, Vías Verdes, barrio ferroviario de Belmez, museo del ferrocarril).

Castillete del Pozo Belmez
Fuente: archivohistoricominero.org
El posible turista de interior valora lo singular por encima de lo antiguo, y el Patrimonio Minero, Industrial y Ferroviario de la zona tiene mucho de excepcional a nivel nacional e internacional. No lo digo yo, que no soy nadie. Lo afirman expertos de las más prestigiosas universidades de España.

Cuando se habla de turismo y la marca Guadiato a menudo tengo la sensación de que otros municipios que se encuentran en una situación socioeconómica parecida a la nuestra han aprovechado mucho mejor sus oportunidades. Han sabido encontrar su hueco publicitario y su público a través de múltiples fórmulas (fundaciones, patronatos, comisiones). Mientras, aquí permanecemos bloqueados en el mejor de los caos, cuando no estamos divididos. El reciente caso del famoso tren turístico, en el que una corporación municipal impulsa la iniciativa mientras otra la abandona, pone de manifiesto la falta de consenso reinante en nuestras instituciones y el fracaso del ¿modelo? turístico para el Guadiato.
Locomotoras del tren turístico del Guadiato
Fuente: callecordoba.blogspot.com
Por lo tanto, asumiendo que no hemos sabido dar el enfoque ni la importancia adecuada a este aspecto, pienso que el despegue turístico de esta cuenca carbonífera pasa necesariamente por empezar a imitar a nuestros vecinos, al menos en un  principio, hasta que logremos encontrar nuestro propio camino hacia el éxito.

Visitar zonas homólogas punteras en materia turística, mantener reuniones con sus promotores, importar ideas para crear otras nuevas, estudiar sus técnicas de promoción exterior y trabajar unidos son pasos previos imprescindibles escapar del error en que nos encontramos actualmente en este tema.

Todo lo que haga falta para que algún día un asturiano, un catalán, un gallego o un francés puedan decir que el Guadiato existe, o existió alguna vez. Que no es poco.

Pozo San José.
Fuente: pueblos-espana.org
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jueves, 19 de julio de 2012

Vivir en un monumento


La conciencia sobre el Patrimonio Industrial en el Guadiato es relativamente reciente. Lllegamos ayer a este nuevo horizonte en comparación con otros puntos de España donde ha arraigado este fenómeno mucho antes que aquí. En este sentido, pese al retraso y la resistencia cultural de algunos ciudadanos, no podemos negar el  importante avance en materia de conservación y puesta en valor de edificios de origen industrial llevado a cabo por nuestras autoridades en los últimos tres lustros. La recuperación del Almacén Central (2009), la nave Yutera (2000), la antigua sede de la SMMP (1993) o el antiguo hospital minero (1988) para un uso civil así como la compra del antiguo Cerco Industrial (2009), todos en la localidad de Peñarroya-Pueblonuevo, dan buena cuenta del creciente interés que está despertando tanto dentro como fuera este tipo de bienes históricos.

No obstante, este esfuerzo conservador no se ha visto acompañado por legislación patrimonial seria (normas subsidiarias son claramente insuficientes) o una estricta vigilancia urbanística, todo lo cual ha facilitado la comisión de daños arquitectónicos, incorregibles ya, en zonas de especial relevancia histórica para este municipio. Entre los espacios más aquejadas por esta mala gestión de los rescursos patrimoniales se encuentra el área residencial de origen francés de Peñarroya-Pueblonuevo. El empeño de protección ha llegado tarde, mal y nunca a las barriadas que la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya construyó   para sus obreros y personal técnico a pesar de que gozaba de un aceptable nivel de conservación no hace  mucho tiempo atrás.

Modificación física de fachadas y exteriores de las viviendas, incrementos en altura, intrusión de edificaciones modernas poco o nada respetuosas con el entorno arquitectónico en que se encuentran han sido y siguen siendo práctica habitual de los peñarriblenses, con la aquiescencia del Ayuntamiento, desde hace dos décadas aproximadamente.

Barrio francés. Proximidades de la Fábrica de harina.
Al fondo, el colegio francés
Así las cosas, en esta situación de desbarajuste patrimonial, a este singular pueblo del Guadiato no le ha quedado más remedio que encomendarse al buen gusto y sentido histórico de la gente anónima que adquiere o vive en estas casas centenarias para salvar algo de la que es, o la que fue, la zona residencial histórica de estilo colonial más grande de España.

Afortunadamente, hoy en día es cada vez mayor el número heroicos propietarios que mantienen, cuando no mejoran, el aspecto original de estas viviendas únicas en la geografía nacional. Y repito, este cambio no se debe a la aplicación de la ley, que es bastante laxa, sino más bien a la buena voluntad de sus moradores.

Si en otras ocasiones hemos denunciado el especial abandono que sufre determinado patrimonio ferroviario, minero o industrial, también es justo celebrar aquí los éxitos, aunque pocos, en esta materia. A este censo irregular salvado de la desaparición por sus propios ciudadanos se acaba de sumar un nuevo elemento, que data de los años 20 del siglo pasado (consultar dossier de Jerónimo López Mohedano). Al menos, de momento, es decir, mientras permanezca en manos de sus actuales dueños. Se encuentra ubicada muy cerca de la Plaza de Santa Bárbara, en la Calle Sol número 2.


Aunque el color de la fachada es opinable (a mí personalmente me gusta), de lo que no cabe ninguna duda es del afán restaurador de sus ocupantes, que han respetado hasta el último detalle de la vivienda original. El jardín delantero, además, ha sido destinado a la creación de un espacio de ocio nocturno generador de puestos de trabajo durante los veranos. Una fantástica idea.

El hecho de que este tipo de casas tan pintorescas sean utilizadas para vivir o para trabajar no les resta valor como monumento. Conforman un rasgo diferenciador de Peñarroya-Pueblonuevo, al tiempo que imprimen ese sello de identidad de la población junto al resto de construcciones de origen industrial. Por tanto, su Ayuntamiento no puede seguir confiando la protección de este legado arquitectónico de altísimo valor al altruismo de sus propietarios, debe aumentar el nivel de exigencia de las normas subsidiarias aplicadas en estas zonas históricas, velar por que dichas normas no se conviertan en  papel mojado y pelear por la inclusión de estas barriadas en el censo de bienes de interés cultural de la Junta de Andalucía.

Una posible solución al problema podría ser el levantamiento de expedientes de protección individualizada para cada vivienda-jardín como complemento de las normativas generales que afectan al barrio completo. El municipio de Villanueva de Córdoba, por ejemplo, protege sus viviendas solariegas con interés cultural, histórico o artístico una a una, para que no existan dudas.

Peñarroya-Pueblonuevo y sus poderes públicos tienen ante si la enorme responsabilidad de hacer que su "Barrio francés" tenga más de francés y menos de barrio en el futuro. Esperamos y deseamos que lo consigan, por el bien de la cultura y de todos en general.

Barrio Inglés de Bellavista en Río Tinto. Ejemplo de conservación
del Patrimonio Minero e Industrial
Fuente: panoramio.com
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jueves, 28 de junio de 2012

FÚTBOL, FÚTBOL, FÚTBOL

Son las dos cuestiones de actualidad: la prima de riesgo y el fútbol. Cuando los trenes circulaban por aquí, el primero de los temas ni estaba de moda ni se sospechaba. Algunas primas sí que había, pero por ganar o dejarse perder. Lo segundo si, lo de darle patadas al balón ha sido siempre muy de aquí.

Todo empezó en los últimos años del siglo XIX con la aparición del deporte, sobre todo el fútbol, como un nuevo entretenimiento. Aunque en España tardara algunos años en generalizarse, ya se estaban celebrando espectáculos deportivos desde hacía bastantes tiempo en Inglaterra y Francia, que habían recibido el espaldarazo definitivo en 1896, con la celebración de las primeras olimpiadas de la época moderna.

Siendo el Valle del Guadiato una más de las colonias francesas, no tardaron en aparecer aquí las primeras manifestaciones deportivas en los primeros años del siglo XX, e incluso antes. Tenis, ciclismo, bolos, criquet y fútbol fueron los deportes con más adeptos en la comarca, si bien en un principio sólo fueron las clases más acomodadas y los ingenieros y directivos franceses los únicos que los practicaron, pues para los obreros, con largas jornadas de duro trabajo en minas y fábricas, era un gasto de energía innecesario.

Es sintomático que el equipo de fútbol más antiguo del que se tiene noticia en Belmez fuera el del casino “de los señoritos”, al que se puso el nombre de “Casino Gimnasio”, siendo su equipo de fútbol el primero que, por su mayor poder adquisitivo, se desplazó para jugar partidos a otras localidades.

Tras la Ley de Descanso Dominical y la aplicación efectiva en la comarca de las leyes de jornada laboral a partir de 1919, comienzan a aparecer en Belmez, Pueblonuevo del Terrible, Peñarroya y Fuente Obejuna numerosos equipos de fútbol formados por obreros. Por tratarse de un deporte barato y accesible a todos, el fútbol comenzó desde entonces a desplazar a las corridas de toros como espectáculo de masas.

Dos nudos ferroviarios frente a frente: Belmez Vs Puente Genil
A finales de los años veinte era ya el deporte rey. Tal como recoge Jerónimo López Mohedano, fueron muchos los equipos que por aquí hubo. En Peñarroya y Pueblonuevo destacaron el “Unión Sporting de Peñarroya”, el “Deportivo de Pueblonuevo”, el “Club Terriblense” y el “Peñarroya Club de Fútbol”. Hubo otros de menor entidad, del que destacaremos el de la barriada de la Estación, el “Club Balompédica de Peñarroya”, además de otros con nombres más peculiares: “Los Once Rojos”, “Titán”, “Numancia”, y hasta un “Betis” de Peñarroya.

La cosa no fue menos en Belmez, donde destacaron el “Belmez Club de Fútbol” y el “Club Deportivo Nacional FC”, además del equipo de la “Hullera Belmezana”, embrión del actual “Recreativo Belmezano”.

Casi todos los domingos, por ser de uso gratuito, La Maquinilla se convertía en un ir y venir de futbolistas y aficionados entre estos pueblos.

En nuestro entorno se crearon en la década de los años veinte numerosos equipos en casi todos los pueblos, destacando Pozoblanco (“Club Deportivo de Pozoblanco”), Villanueva de Córdoba (“Unión Deportiva de Villanueva de Córdoba”), Azuaga y Granja de Torrehermosa. Referido a éste último, Felipe Montero escribió una crónica de su primer partido, en la que se dice: 
(...) El primer partido que tiene lugar en Granja de Torrehermosa, contendiendo con equipos forasteros, se celebró el año 1923, y cuyo oponente fue Bélmez. La técnica de juego empleada en aquellos años cualquiera puede colegirla: correr como locos allí donde el balón fuera. Bélmez, por más veteranía, tenía ya una concepción más conjuntada en el hacer de su equipo. A partir de esta fecha, se suceden una serie de encuentros con otras poblaciones: Llerena, Azuaga, Villafranca, Peñarroya...”.
Lo mismo sucedía con los dos equipos de Azuaga, el “Azuaga Fútbol Club” y el “Sporting Club de Azuaga”, que a falta de competiciones oficiales, esperaban con entusiasmo los partidos que anualmente celebraban contra los equipos de Belmez y Peñarroya, como así lo atestiguan las crónicas.

Precisamente, los principales equipos de Peñarroya y Pueblonuevo estaban integrados en la Federación Regional del Sur, pero jugaron en el campeonato de Extremadura. No hay duda de que las líneas de Peñarroya a Fuente del Arco y de Belmez a Almorchón tuvieron mucho que ver en eso; como la línea de Peñarroya a Conquista y Puertollano debió tener su influencia en el despegue del fútbol en la zona de Los Pedroches. Curioso dato: todos los pueblos referidos hasta ahora tenían estación de tren.

En el resto de la provincia de Córdoba fueron también aquellos pueblos que estaban unidos entre sí por ferrocarril, y por tanto con mayor facilidad para desplazarse a jugar partidos con equipos forasteros, los que más se señalaron en esos años en la práctica de este deporte, destacando el “Egabrense” y los equipos de Palma del Río, Posadas, Lucena y Puente Genil, el gran nudo ferroviario del sur. 

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jueves, 20 de octubre de 2011

ACAF, también con la Vía Verde del Guadiato

Álvaro Olivares, Presidente de ACAF, firmando el manifiesto a favor
de la Vía Verde del Guadiato
El pasado domingo, 16 de Octubre, la Asociación Cordobesa de Amigos del Ferrocarril, (ACAF) visitó Peñarroya-Pueblonuevo.

Este colectivo es, desde hace décadas, toda una referencia en el panorama ferroviario español, no solo por su antiguedad (1977) sino por la organización de importantes jornadas divulgativas sobre el ferrocarril y la participación en eventos sobre modelismo ferroviario.

En esta línea de trabajo, colaboró hace dos años con el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Minas en la recopilación y clasificación del material ferroviario que se mostró durante la exposición de minerales y gemas celebrada en el Almacén Central de esta localidad.

El objetivo de la visita fue conocer el importante patrimonio industrial, minero y ferroviario de la localidad, y también darlo a conocer, mediante la publicación de un reportaje sobre la visita en la Revista Maquetren, de ámbito nacional.

Algunos de los socios de ACAF posando en la estación de Peñarroya
La jornada comenzó a las 11 de la mañana en la casa de la juventud, con la firma del manifiesto a favor de la Vía Verde del Guadiato por parte de todos los socios asistentes. El Presidente de este colectivo, Álvaro Olivares Olmedilla, manifestó su total adhesión al proyecto "no solo por lo que supondría de cara a la conservación y reconversión de un patrimonio ferroviario único, sino para el desarrollo turístico de la zona".

Tras la firma, se inició una marcha guiada por el interior del antiguo complejo fabril de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, marcha que finalizaría, como no podía ser de otra manera, en la estaciones de Peñarroya de vía ancha y estrecha. Allí mismo pudieron comprobar el deplorable estado de conservación de ésta última y lamentaron la falta de iniciativas públicas o privadas para su puesta en valor. En este sentido, el proyecto de tren turístico representa la gran esperanza para la supervivencia de este tipo de construcciones, la mayoría de ellas, centenarias.

La nota discordante del paseo por "El Cerco" lo pusieron los grupos de airsoft que continúan vandalizando este "patrimonio industrial único en Europa" domingo tras domingo, según Julián Sobrino, Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y ponente en las últimas jornadas sobre patrimonio industrial celebradas el pasado 4 de Octubre.

Desde este blog denunciamos el inapropiado uso que se está haciendo de un sitio histórico de incalculable valor e instamos a las autoridades competentes a corregir esta situación. No parece muy coherente hablar de conservación del patrimonio y, al mismo tiempo, fomentar su ruina por inacción.

Álvaro Olivares en el interior de una de las piezas del futuro
museo del ferrocarril de Peñarroya-Pueblonuevo
Como colofón a la visita, el Ayuntamiento de Peñarroya permitió el acceso al interior del Almacén Central , donde el grupo quedo impresionado por su arquitectura roblonada. Asimismo, en el edificio descansan algunas de las piezas que formarán parte de la colección permanente del único museo del ferrocarril que habrá en Andalucía. Álvaro Olivares destacó la extraordinaria importancia que tiene esta iniciativa.

Tras el almuerzo, la agrupación realizó un repaso, esta vez, de la arquitectura civil al amparo del desarrollo minero, visitando el barrio francés, el hospital minero, el mercado de abastos de Pueblonuevo, la Biblioteca Municipal y la fábrica de harinas. Incluso tuvieron tiempo para pasear por la barriada de "Casas Baratas", residuo de aquel pionero y megalómano proyecto socialista de construcción de una ciudad jardín con capacidad para 7.000-8.000 habitantes, entre Peñarroya y Belmez, allá por el año 1928.

Barrio francés.Vivienda-jardín donde residió el antiguo director del
ferrocaril Peñarroya-Puertollano (Jerónimo López Mohedano)
Como en el barrio francés, reconocieron el escaso nivel de protección urbanística que padece. En este sentido, animaron al consistorio a evitar reformas agresivas en viviendas con carácter histórico así como impedir la proliferación de edificios irrespetuosos con estos entornos tan singulares.

La ACAF dio por finalizada la jornada recorriendo en coche todo el vial norte hasta la antigua estación de Pueblonuevo del Terrible. Una vez allí, sus socios destacaron la importancia de transformar las plataformas ferroviarias abandonadas en nuevas vías de comunicación.

La Asociación La Maquinilla agradece a ACAF el apoyo prestado en relación al proyecto de Vía Verde del Guadiato y le ofrece total colaboración en sus futuros desafíos de carácter ferroviario.

NOTA: Deseamos una pronta recuperación de a F.J. Aute, promotor de la idea de visitar Peñarroya-Pueblonuevo con ACAF y que tuvo que ausentarse por problemas de salud.
 
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domingo, 6 de febrero de 2011

Vías rojas,azules y verdes

"Cuando terminó la guerra en Puertollano saquearon el almacén del Comité de ayuda a los Refugiados. Volvimos en vagones descubiertos, en bateas de la Estrecha, y cuando llegamos al "Corte", donde había trincheras, pues habían estado la zona roja y la nacional juntas, el tren se cortaba y había que pasar andando al otro lado (...).

Bateas de la Estrecha. Fotografia cedida por José Antonio Torquemada
Hicimos noche, sería el mes de Abril, y la pasamos como los gitanos, en el campo, debajo de las encinas con las mantas, allí toda la gente haciendo candelas para guisar y calentarnos.

Por la mañana cogimos nuestros sacos y nos subimos en una batea. El sol quemaba y tuvimos que abrir los paraguas.

...Cuando llegamos unas amigas mías nos estaban esperando y miraban en todos los trenes que venían, pues la calle Pablo Rada miraba a la vía. Nos saludaron con las manos. Nos bajamos en la estación. Allí no estaba la Guardia Civil ni nada. Nos fuimos a casa de una tía mía que se quedó aquí.

(...) A mi padre le dieron trabajo en la Central Térmica muy pronto".

Testimonio oral de Alicia Menea Gallardo. Crónica de Córdoba y sus pueblos XVI. Asociación Provincial Cordobesa de Cronistas Oficiales. Jerónimo López Mohedano. 2009.

La Guerra Civil Española separó familias, a veces para siempre. Y también ferrocarriles. Aunque las poblaciones más importantes del Guadiato fueron conquistadas por las tropas franquistas a los dos meses y medio del inicio de la guerra (Octubre de 1936), la línea de frente (el famoso Frente de Peñarroya) quedó instalada, con leves variaciones provocadas por la ofensiva nacionalista die Abril de 1937 y contraofensiva republicana de Enero de 1939, a un puñado de kilómetros.

Frente de Peñarroya. Guerra Civil Española.
En una época en la que todavía no se había inventado el concepto de vía verde las nuestras, desgraciadamente, ya fueron azules y/o rojas. Las trincheras, como abismos, partieron en dos nuestras  líneas férreas más importantes, con la excepción "La Maquinilla", que fue de color azul hasta el final de la guerra. El ferrocarril, al igual que muchas industrias de la cuenca, fue entonces militarizado. Los ejércitos transportaban a sus tropas por tren hasta sus respectivos mataderos. Los prusianos, grandes maestros en el  arte de la guerra, patentaron este sistema por su eficacia en la batalla de Sadowa (1866). Si había que morir, por lo menos que fuera rápido ¿no?


Durante 3 largos años, los ferrocarriles de la cuenca enviaron a un viaje sin retorno a toda una generación, personas con nombre y apellido; amigos, primos, hermanos, pero, sobre todo, hijos, que son los que más duelen. Un dato: la última ofensiva republicana durante la Navidad de 1939 (Plan "P" del General Rojo)  18.000 compatriotas azules y rojos se toparon con la muerte en nuestros campos de batalla. Los pueblos de La Granjuela y Valsequillo quedaron reducidos a escombros.

Tras la guerra, nuestro ferrocarril, indiferente a los colores, ayudó al retorno de miles de desplazados, vencidos y vencedores, si es que los hubo. Perdió España, a fin de cuentas. Si nuestras estaciones hablaran... no habría pantanos para almacenar las lágrimas que se derramaron en aquellos tiempos de despedida y reencuentro. El testimonio de Alicia Menea representa a todos aquellos inocentes que  sobrevivieron a los días más infames de nuestra historia reciente y de cómo el ferrocarril estaba presente en la vida (y la muerte) de nuestros paisanos.

Hoy, 71 años después de aquella barbarie, los ciudadanos del Guadiato debemos iniciar una nueva guerra, civilizada, que imponga  la dictadura del color verde en toda la vía.
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miércoles, 5 de enero de 2011

Una de reyes



..."En los andenes de la Compañía de Ferrocarriles Madrid-Zaragoza-Alicante esperaban las autoridades de Pueblonuevo del Terrible, comisiones de escuelas, la Banda Municipal de Música (que al entrar el tren en agujas inicio la Marcha Real), el Real Centro Filarmónico de Pueblonuevo del Terrible y el pueblo en masa para ofrendar el tributo de su amor a nuestro valiente y simpático sobrerano.

Tan solo unos minutos paró el Tren Real, lo que aprovechó nuestro inteligente y muy digno alcalde D. José Pedrajas Fuentes para besar la mano real y saludarle en nombre de Pueblonuevo y decirle que en todos los pechos de estos honrados obreros late el mismo sentimiento de cariño de vivir unos días y horas al lado de nuestro augusto Rey, el cual se ofrece a visitarnios muy pronto y por unos días"...


... El Tren Real paró en la Estación de Peñarroya a las 9 horas y 17 minutos de la mañana, cuando se dirigía hacia Sevilla para visitar las zonas afectadas por las inundaciones producidas por los fuertes temporales, que habían provocado el cierre de la línea Madrid-Córdoba, y a Cádiz para asistir a un acto castrense. Luego se detuvo el Belmez para realizar el obligado cambio de locomotora al entrar en la línea de Ferrocarriles Andaluces, donde el Rey fue cumplimentado por la autoridades y ovacionado por el pueblo que le esperaba y continuó el viaje a Córdoba. 

Visita de su Majestad el Rey Alfonso XIII a Peñarroya y Belmez. 15 de Marzo de 1917. "Peñarroya-Pueblonuevo: recuerdos e historia". Jerónimo López Mohedano.

Puesto que estamos en vísperas de Reyes he pensado que esta era una buena ocasión para contar una historia relacionada con la monarquía y nuestro ferrocarril. El tren era el medio de transporte más rápido y seguro al que se podía aspirar en un país atrasado, analfabeto y hambriento, como lo era la España de aquel entonces. Y, como no, el Rey Alfonso XIII, abuelo de Don Juan Carlos I, no era la excepción. El avión, inventado en 1903 por los hermanos Wriht todavía no era competencia para el ferrocarril y comenzaba a ser aplicado, junto al Zeppelin, por las grandes potencias industriales de la época en los primeros bombardeos aéreos de la historia humana, durante la I Guerra Mundial.

He aquí pues, un testimonio de que los Borbones, aunque solo fuese por casualidad, también dejaron su huella en la memoria de nuestros abuelos y tatarabuelos gracias al ferrocarril.

Hoy, 93 años después de la última visita Real, es difícil que esas vías vuelvan a traernos a un Rey o Príncipe. Ya no estamos unidos con Córdoba por ancho ibérico, como tampoco pasan trenes de viajeros, ya sean patricios o plebeyos. Tan solo trenes de mercancías y esporádicos convoyes militares. Nuestros monarcas viajan en  un AVE que, indiferente y altivo, pasa de largo por territorios vecinos. Van tan rápido que seguro que ni saludan al pasar. Son las cosas de progreso caprichoso, que, como la lotería, toca donde le parece.


Tampoco existe, físicamente ya, la Estación de Belmez, pasto quizá de la gestión modélica de los tecnócratas de ADIF, y como no, de nuestra apatía como ciudadanos, incapaces de defender los pedazos de nuestra historia.

No se en qué medida nos han robado el futuro. Ojalá fuera economista para justificar la tesis. Pero lo que es evidente es que no podemos permitir, ni una vez más, que borren nuestro pasado a golpe de excavadora.

Les deseo unos felices Reyes, que colmen sus ilusiones materiales. Yo les he pedido un Vía Verde. Aunque, como ponían en los anuncios de antaño, su precio es superior a 5.000 pesetas. A ver si cuela...
 
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