lunes, 21 de julio de 2014

QUE ALGUIEN TOME NOTA

No me resisto a reproducir el artículo que hoy, 21 de julio, publica El Día de Córdoba, referido a la Vía Verde de la Subbética, el espejo en el que siempre nos estamos mirando en cuanto a las enormes posibilidades que ofrecen las vías verdes.
A ver si alguno de nuestro políticos o gestores van tomando nota.
El artículo dice así:
Una ruta que aún sorprende
La prestigiosa editorial 'Lonely Planet' incluye a la Vía Verde entre los 50 lugares de la 'Europa secreta' que el viajero no se puede perder

Es una evidencia que la Subbética cordobesa sirve de reclamo para atraer turistas nacionales e internacionales hacia la provincia. A los cordobeses, quizás el hecho de tenerla tan cerca hace considerar como cotidianos sus innumerables tesoros culturales, patrimoniales y naturales. Pero en ocasiones es sorprendente la trascendencia que puede alcanzar en el exterior este parque natural y los atractivos recursos que posee. Y es que, los que por aquí viven, se mueven constantemente por las entrañas de un geoparque de primera talla mundial, circulan con sus vehículos por conjuntos histórico-artísticos protegidos por las administraciones o incluso protagonizan largas caminatas o rutas en bicicleta por senderos que otrora sirvieron de vía férrea.
Vía Verde de la Subbética (foto de El Día de Córdoba)
Precisamente este último atractivo, la Vía Verde de la Subbética, ha despertado el interés de la prestigiosa editorial de guías de viaje Lonely Planet, al incluir al corredor natural dentro de los 50 lugares ocultos en la Europa secreta, que el viajero no puede perderse. Entre una recuperada sala de música del Este de Londres (Inglaterra) o una coqueta posada con vistas al Lago Ness (Escocia), se recomienda encarecidamente -y en el puesto 24 de la lista- una visita a los "bucólicos senderos" que ofrece este itinerario natural incardinado en el sur de la provincia.

En total son 40 páginas que encierran destinos idóneos para aquellos que gustan de tener siempre dispuesta la maleta y salir volando hacia cualquier punto del globo, ávidos de experiencias e incluso aventuras que otorguen algo más de sal a sus vidas. Pese a que el mercado de las guías de viaje convencionales no atraviesa por su mejor momento, al haber experimentado una brutal caída en ventas desde la irrupción en 2008 de portales digitales como Trip Advisor, la mirada hacia la provincia de Córdoba en esta última edición tiene una repercusión más global que nunca. Justo esta contingencia hizo que la cabecera fuera adquirida por la empresa NC2 Media, especializada en contenidos digitales y que ahora se ocupa de lanzar los contenidos en formato 2.0 para poder ser consumidos en cualquier soporte. Ya el pasado le hizo ocupar la vanguardia en su sector con ventas medias anuales de seis millones de ejemplares, traducidos a ocho idiomas.

Sin duda, una publicidad impagable que llevará las bondades de esta particular ruta hasta los confines del planeta. Y todo ello en una sola página, 17 líneas y una imagen de dos ciclistas observando la inconmensurable estampa de uno de los municipios por donde discurre la vía. "El pueblo blanco de Zuheros es un excelente lugar para detenerse durante el camino. Sin ruido, es la mejor manera de conocer la Andalucía rural", según Lonely Planet. Más que suficiente para que un ventrículo del corazón de Andalucía se cuele en la agenda de millares de viajeros. Es necesario, por tanto abrir los ojos que quizás algún lugareño se puede cruzar con alguno de ellos mientras, tableta en mano, deambulan por la zona con intención de conocer algunas de las maravillas que para los cordobeses son tan cotidianas.
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jueves, 17 de julio de 2014

PASEOS GUIADOS POR LA VÍA VERDE


Una vez que la Fundación de los ferrocarriles Españoles ha reconocido oficialmente la Vía Verde de La Maquinilla, ha llegado el momento de que organicemos algunas actividades en torno a ella.
Como las cosas no están para tirar cohetes y por aquello de que por andar todavía no nos cobran impuestos ni tasas, además de ser una actividad saludable, con lo que ahorramos gastos médicos, hemos pensado salir a pasear por nuestra Vía Verde.
Si le añadimos un cierto contenido histórico, esto es, explicar el cómo y el porqué de nuestros ferrocarriles, minas e industrias, además estaremos haciendo cultura.
Y como creemos que ni los Ministerios de Fomento, Hacienda, Sanidad y Cultura, ni las respectivas Consejerías de la Junta de Andalucía nos van a poner muchas trabas por ello, a partir del martes 22 de julio empezaremos a hacer paseos guiados por La Maquinilla.
En principio planteamos salidas todos los martes y jueves entre el 22 de julio y el 15 de agosto, siendo los martes en sentido Belmez-Peñarroya y los jueves al contrario, Peñarroya-Belmez. Para evitar un poco “la caló” lo haremos a la caída de la tarde, a las 20,00 en el mes de julio y a las 19,30 en el mes de agosto, por lo que, tratándose de un recorrido de 7 kilómetros, el paseo acabará antes de que anochezca. Cierto es que conforme avance el verano y estudiemos otras opciones podremos ir adaptándonos a ello: algún paseo nocturno, ida y vuelta en bicicleta, salida en días diferentes, algún trayecto más corto para quienes no puedan hacer todo el recorrido, etc.
Como habrá que organizar de algún modo el regreso, creemos conveniente que quienes estén interesados contacten previamente con nosotros, bien mandándonos un correo electrónico o llamando previamente al 637 544 156 o al 957 580 706 (a este número sólo por las tardes).
Esperamos que la cosa resulte entretenida, que no se trata de andar como autómatas, sino de comentar y conocer nuestra Vía Verde, por lo que como puntos de salida y llegada hemos establecido dos lugares emblemáticos, la estación de Belmez-Ermita en Belmez y el Almacén Central, en el Cerco Industrial de Peñarroya, dos lugares con fácil aparcamiento en cuyas proximidades hay establecimientos donde tomar unas cocacolas o unas pepsis en plan tertulia tras el paseo.  
 

Insistimos en que, aunque trataremos de organizarlo, agradeceríamos que quienes puedan colaboren con el regreso, bien dejando previamente el coche en el lugar de llegada, quedando con alguien que los recoja, o que adapten el sentido Belmez-Peñarroya o Peñarroya-Belmez, como mejor les convenga.
Quede claro que las salidas van a ser puntuales, ya que de lo contrario se haría de noche antes de llegar, por lo que es conveniente no esperar a última hora para presentarse en el punto de encuentro.  
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jueves, 10 de julio de 2014

Recuperando la memoria vegetal

Trasera del antiguo hospital de la SMMP (actual Centro de Salud)


Cuando hablamos de conservación histórica, pensamos en elementos materiales e inmateriales, pero nunca en aquello que tiene vida propia. Edificios civiles, edificios religiosos,  complejos fabriles, castilletes, castillos, canciones, usos, costumbres, tradiciones son incorporados a la colección eternamente inacabada e inabarcable de elementos de “eso” que todos hemos convenido en llamar cultura de una zona obviando en este proceso asimilador  elementos fundamentales como, por ejemplo, la vegetación. Si hay algún elemento vivo, después de los vecinos septuagenarios y octogenarios que puede representar a la belle epoque de la industria y la minería en la zona, ese es el pino australiano. Durante décadas en Peñarroya-Pueblonuevo, Belmez y sus alrededores era más normal  encontrar esta especie arbórea  que una encina o un olivo. Las empresas extranjeras, especialmente la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX   plantaron de forma masiva este árbol en las proximidades de las minas e industrias por su rápido crecimiento y sus indudables ventajas desde el punto de vista de la entibación, enriquecimiento rápido de suelos degradados y como barrera contra  humos. 
 Fábrica de papel y de tejidos con el bosque de cauarinas al fondo
Foto FJ Aute


Casuarinas y eucaliptos se entremezclan en esta imagen del barrio francés de Peñarroya-Pueblonuevo

A lo largo del siglo XX esta industria y los pozos fueron desapareciendo, no así  los árboles, que permanecieron allí hasta los años 90 del siglo XX.  La expansión urbanística de los municipios  como consecuencia del puntual repunte  de población  y la nueva política de creación de polígonos industriales, unida a la ausencia de una política medioambiental en los Ayuntamientos propiciaron la tala impune de lo que fue el bosque de esta especie más importante del sur de España.  Si bien es cierto que se levantaron algunas voces   en favor de la repoblación de otras zonas aledañas con árboles equivalentes, estas no fueron escuchadas. Con aquellos árboles centenarios  se fue también parte de nuestra memoria colectiva. De los más de 300 árboles centenarios que existieron en su momento, actualmente, tan sólo sobrevive una pequeña  reserva  junto al antiguo hospital minero de la SMMP (Centro de Salud de) y otra hilera joven en su parque periurbano, además de algunos ejemplares aislados en viviendas francesas de Peñarroya-Pueblonuevo.
Uno de los 10 ejemplares de casuraina plantados por nuestra
 Asociacón en la Vía Verde de La Maquinilla el invierno pasado

En ese compromiso por la  preservación  de la memoria  en relación con la industria, los ferrocarriles y las minas del Guadiato, la Asociación La Maquinilla ha plantado 10 casuarinas en el trazado Verde próximo a  los pozos “Antolín” y “Arcadio” durante el último invierno. El objetivo es recuperar con el tiempo lo que es, o debería ser un símbolo vegetal de estos municipios. Al igual que sus abuelas y bisabuelas, las nuevas casuarinas se han adaptado bien al hábitat minero de la Vía Verde y se espera que pronto sean un elemento singular de su paisaje   gracias a los 30 metros de altura que potencialmente alcanzan en edad adulta.

 Peñarroya-Pueblonuevo
Casuarina centenaria en una antigua vivienda-jardín francesa

Con esta actuación, asimismo, pretendemos concienciar a la ciudadanía y  a nuestras autoridades sobre la conveniencia de su conservación de cara a generaciones futuras. Ahora que en Peñarroya-Pueblonuevo  se está elaborando un reglamento sobre uso y respeto hacia bienes inmuebles con carácter histórico,  tal vez sería oportuno incluir estos árboles o grupos de árboles en el listado de elementos protegidos, como testigos únicos y excepcionales de aquella industrialización, también única y excepcional, que todo hay que decirlo.
No estamos planteando ningún sinsentido. Algunas ciudades de España regulan el uso de determinados ecosistemas en de su interior y castigan  a quienes perpetran algún daño  o perjuicio en ellos.   El ejemplo más claro lo encontramos en la ciudad de Elche y su palmeral milenario.


Al igual que ocurre con el nivel de conservación de los edificios históricos, la importancia que se concede a la protección de las especies arbóreas especiales  también son un rasgo de las sociedades culturalmente avanzadas. Nuestra actitud hacia estos árboles indefensos y elegantes también determinará qué somos ahora y qué pretendemos ser en el futuro. Nuestros árboles también son patrimonio.
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miércoles, 2 de julio de 2014

Un nuevo despacho, un nuevo boleto





Mañana, día 3 de Julio, volveremos a visitar el enésimo despacho para tratar de poner fin, aunque sólo en parte, a la grave situación de expolio que sufre el Cerco Industrial de Peñarroya. Esta vez tendremos el honor de departir con María del Mar Alfaro García, Secretaria de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Esta es la segunda conferencia que mantenemos en esta institución bajo el paraguas de la Coordinadora Andaluza de Patrimonio Industrial "Fabricando el Sur", de la que es integrante nuestro colectivo desde Marzo de 2013.

Evidentemente, acudiremos a la cita, como siempre que hemos tenido la oportunidad de  exponer nuestros problemas a alguno de nuestros gobernantes: grandes, medianos y pequeños. Sin embargo, debemos reconocer que ya cansa repetir el mismo discurso sobre la grave situación del patrimonio industrial peñarriblense, escuchar las mismas buenas intenciones por parte de nuestros gestores públicos y, claro está, comprobar que todo permanece en el mismo punto, año tras año, mes tras mes.

Pese a  los acuerdos de Diputación de Córdoba para desbloquear el asunto, la redacción de un Reglamento Regulador de conductas cívicas  de este municipio, las visitas a la zona afectada por el expolio  por parte de autoridades locales el legado irremplazable del Cerco Industrial de Peñarroya continúa evaporándose lenta e irreversiblemente, minuto a minuto.

Sírvase quien quiera
 Acceso al Cerco abierto de par en par.  Lleva tres  meses así.

Reuniones y paseos, mesas y declaraciones salpican nuestra agenda ya gastada y nuestro blog humeante sin que veamos ningún tipo de cambio en el asunto. A los idealistas e ingenuos como nosotros les   resulta cada día más difícil encontrar un encaje entre lo que se compromete en los despachos, en los salones de plenos de cualquier administración y la realidad. Es triste comprobar que  La vida sigue igual, como diría aquel, para nuestra desgracia, en materia de patrimonio industrial.  

Con rutinaria expectación les damos la primicia de que mañana visitaremos un nuevo despacho y conoceremos una nueva cara a cientos de kilómetros de distancia del Guadiato para hablar del Cerco. Seguro que nos escuchan, porque son muy educados, Todos, los de una trinchera y los de la otra; también aquellos que se encuentran en tierra de nadie, como hemos podido comprobar en los últimos tiempos. Hemos comprado un nuevo billete de lotería en este juego de azar en que se ha convertido nuestra tarea reivindicativa. No perdemos la esperanza  de que el boleto toque y alguno de estos importantes señores o señoras  haga, por fin, algo eficaz por el patrimonio industrial de esta localidad.


 Nave de motores de la Central Térmica¨sin cubierta
Es el último trabajo de algunos de nuestros ilustres ciudadanos





  Puente de La Maquinilla en el interior del Cerco en la primera fase de expoliación
Hace dos meses estaba intacto


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sábado, 28 de junio de 2014

El pan de nuestros padres


Joaquín Rayego es natural de Peñarroya-Pueblonuevo y emigrante forzoso desde los años 60. Desde la ciudad donde reside actualmente, Sevilla,  se ha convertido durante el último año en un activo columnista en los medios digitales locales (si se me permite la expresión. Desde un punto de vista literal aquéllo que es digital no puede ser local), en un firme defensor del asociacionismo de Peñarroya-Pueblonuevo y en paladín del patrimonio industrial, minero y ferroviario.

La semana pasada nos hizo llegar este documento relacionado con la fábrica de harinas de Peñarroya-Pueblonuevo para que lo publicásemos en nuestro foro. El resultado es un artículo lleno de recuerdos, conocimiento y sentimiento hacia su tierra. Tan sólo estoy en desacuerdo con una de sus frases: no es cierto que la tierra no reconozca a sus hijos emigrados, sino que siempre los espera, dondequiera que estén, dondequiera que vayan.

Amigo Joaquín, mientras sigas pensando en ella, aunque sea venir de visita, esta siempre será tu tierra, esta siempre será tu casa.



   Desde su etimología griega la palabra “pan” aporta a nuestra lengua el significado de “todo”. Y no sé si tendrá que ver algo en eso el nombre de un semidiós, de gran apetito sexual, que tocaba la siringa y que, como el flautista de Hamelín, tenía la extraña virtud de hacerse acompañar de ninfas y  jovencitos.

    Pero si sabroso es el significante mayor aún lo es el simbolismo cultural.
    En Egipto el trigo era regalo de dioses; en Roma hubo una diosa cereal; y, en cualquiera de nuestras casas, el humilde alimento se asentó como representante de la hospitalidad.

     Cuántas veces mi tía nos regalaba con pan, aceite y azúcar, a mis amigos y a mí. Y cuántas, las mujeres de la calle La Montera acudían a socorrer al vecino con una lata de “comida” y un blanco trozo de pan.

    “Con pan y vino se hace camino”, solían decirnos nuestros padres. Y aquellos niños de entonces, acabados de merendar, depositábamos nuestro “panis angelicus” en una ventana para que alguien más necesitado que nosotros lo pudiera aprovechar.
     Si con el término sal aludimos a la gracia andaluza, a  los buenos deseos, y a la necesidad real de un “salario”, con la palabra pan aludimos a la autenticidad de llamar a las cosas por su nombre, de andar por la vida con sinceridad, como refiere el dicho.

     Ya desde los albores de la Edad Media, y conscientes de la importancia de este manjar en la alimentación de amplias capas sociales, la autoridad reglamentó el funcionamiento de las tahonas, el comercio de granos y la calidad del pan, que ya por entonces gozaba de un amplio repertorio léxico: el cuartal de dos libras, el mollete, el cemite, etc…

    Fue un modo de poner fin a las terribles hambrunas; como las que provocaron el denominado motín del Pendón Verde, en Sevilla (S.XVI), o el Motín del Pan, en Córdoba (s. XVII).

    Ya en su Diccionario Geográfico Español de 1848, Pascual Madoz  no se olvidaba de hablar de este bocado, ni de aquellas poblaciones productoras (Alcalá de Guadaíra, Utrera, Gandul…). Era el bendito alimento que compartían los mendigos de Diego Velázquez, o los cartujos de Zurbarán.
   De las excelencias de esta golosina me vine a enterar cuando ya era tarde y estaba de moda el insulso pan de molde. 

   Fue un condiscípulo de Letras quien me ilustró sobre el particular, al tiempo que provocó que se me cayera más de un lamparón gustoso sobre mi peculiar jersey.

   Me habló de los molineros y de sus viejos molinos; de las variedades de pan que alimentaba a la población (mollete, bollo, telera, hogaza, boba,…); de la aplicación que había que dar a cada pieza: ésta viene bien para untar con mantequilla; aquella es la apropiada para el bocadillo de jamón; ésta para tomar con unas jícaras de chocolate “Valor”, el de los cromos; y aquella otra, para hacer “barquitos” y navegar…
                                 ………………………..
    En estas fechas en que la diosa Juno nos rejuvenece, algún viejo caminante habrá estado cavilando sobre el albero amarillo del girasol, sobre las rubias espigas que pintaba Van Gogh, sobre la afanosa labor de las cuadrillas de segadores, sobre los trabajos de trilla, sobre palabras antiguas como bieldo, parva, gavilla, pósito, hoz…



   Aún  recordará aquel relato titulado “Seguir de pobres”, que un día leyó en su libro de Política; historias de segadores a las que dieron vida  Ignacio Aldecoa o Francisco
Rodríguez Marín; o aquella otra, la que escribió Iván Alekseyévich Bunin ( "El Segador"), en que la naturaleza y el hombre, ese hombre que puebla nuestro paraíso perdido, se erigen en protagonistas y nos llaman a reflexión:

    “El encanto residía en el eco, en la sonoridad que se diseminaba por todo el bosque. El encanto consistía en que la canción no existía por sí sola: estaba relacionada con todo lo que veíamos y sentíamos (…) ¿En qué consistía el hechizo de esa canción, de su constante alegría a pesar de toda su desesperanza? Precisamente en que el hombre no creía y no podía creer, a pesar de su fuerza e integridad, en esa desesperanza”.
                             ………………………

    No se me olvidará nunca el pan que comí en ese pueblo. Ése que olía a comunión cuando entrabas en casa de Nono. Ese que comían de mañana en casa de mi tío Miguel Merelo, y que llamaban “pan francés”.
   Gracias a la filantrópica generosidad de María Espadas parece ser que la fábrica de harinas “Santa María” está destinada a ser el “Museo de la Harina y del Pan” de ese bendito pueblo, que ya ni me reconoce del tiempo que hace que no me ve.
   Espero que como todo buen proyecto merezca de la confianza de todos, del empuje del  Ayuntamiento, y de la tutela de un magnífico gestor.

   Cuántas fotos antiguas de aperos de labranza, de cabalgaduras, de personas, de horneros, palistas, segadores…se podrían colgar allí; cuántas canciones de arado y de siega; cuántos vídeos sobre aquellos trabajos ya casi desaparecidos hoy; cuántos relatos de campesinos y segadores; cuánta vida ya apagada, como sombras de candil, y cuánta Antropología "de botas" se podría exponer allí…

    Vaya, por mi parte, esta pequeña colaboración para ese proyecto y una canción popular que oí:


     De la tierra sale el trigo/ que vivan los sembradores
     que lo riegan con amor/ como si fueran las flores.
     De la tierra sale el trigo/ y del trigo sale el pan
     y del pan nace el derecho/ el derecho a comer pan.
     Del trigo sale la harina/ que vivan los molineros.
     que viva mi tierra linda/ que yo por ella me muero.
     De la tierra sale el trigo/ y del trigo sale el pan
     y del pan nace el derecho / el derecho a comer pan.



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