jueves, 28 de agosto de 2014

Un sitio para cada cosa; cada cosa en su sitio


Desde que iniciamos el movimiento ciudadano por una Vía Verde en el Guadiato, uno de nuestros principales objetivos ha sido el de mantener limpio o intentar mantener limpio el único tramo de Vía Verde de la comarca que es transitable y visitable, como es el de La Maquinilla. 

No en vano, hace dos años  pusimos en marcha una jornada medioambiental  en la que se recogió una tonelada y media de basura en los aledaños de la todavía plataforma ferroviaria, para vergüenza de todos. Sin embargo, pese al esfuerzo y las horas invertidas por la ciudadanía y nuestros voluntarios, constatamos que la suciedad continuaba  acumulándose  día tras día: botellas de plástico, cristales, bolsas, residuos orgánicos, pañuelos de papel, preservativos usados inundan una infraestructura que cada día es más publica y visitada que nunca.

Como en el juego de la oca, en el asunto de los residuos hemos vuelto a la casilla de salida tras aquella jornada de limpieza, pero, esta vez ligado  a una buena noticia: el incremento  en el número de usuarios, matutinos, vespertinos y nocturnos se han multiplicado por 3. Decenas de personas usan ya, a diario la Vía Verde de La Maquinilla,  foráneos en un buen porcentaje y algunos de ellos, claro está, guarros y mal educados. En referencia a la cantidad de los residuos encontrados podemos decir que antes éramos menos, pero más guarros y ahora  somos más, pero menos guarros, puesto que ensuciamos lo mismo.

Todos conocemos la crónica falta de medios de nuestros Consistorios para comprar papeleras para la Vía Verde. No obstante, ya hemos comentado que la falta de recursos económicos jamás ha sido un motivo para dejar de encontrar soluciones a los problemas que afectan al proyecto de Vía Verde. Nuestro colectivo, en colaboración con el IES José Alcántara, puso en marcha, entonces,  un taller de construcción de papeleras con material reciclado  durante el curso 2013-2014. En total han sido 15 las unidades fabricadas, las cuales han sido colocadas en puntos estratégicos de la Vía Verde por operarios del Ayuntamiento de Belmez, no como adorno, sino para que la gente las utilice. 

Apelando a la mitología griega, hemos constatado que existen dos tipos de cerdo-humanos en la vía verde: 1) el que tira residuos porque dice que no hay lugar donde depositar la basura. 2) el que hace del ensuciar su estilo de vida.  Con esta actuación esperamos neutralizar, al menos, la  primera especie, reduciendo por tanto los residuos en un 50 por ciento, que no estaría nada mal.

Si nos actuamos pronto la imagen de una infraestructura que ya es utilizada por numerosos visitantes de toda Andalucía y comunidades limítrofes queda en entredicho. La Vía Verde de la Maquinilla ha dejado de ser un simple camino para convertirse en embajadora de lo que somos como comarca. Es deber de quienes vivimos aquí, cuidar y respetar uno de los escasos elementos de promoción exterior de cuantos disponemos. Esperamos que el esfuerzo realizado por estos jóvenes guadiateños sirva para algo.


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jueves, 21 de agosto de 2014

Parecidos razonables


 vivienda jardín para ingenieros de la SMMP
Es muy humano mirarse el ombligo. Olvidamos con facilidad que lo que nos ocurre o nos rodea también le ocurre a otras personas de lugares lejanos. Si, somos únicos o al menos así lo creemos, hasta que oteamos un poco más allá, bien por simple curiosidad, bien porque la realidad nos pone las orejeras y entonces despertamos: somos barcos de colores navegando en un mar de coincidencias.

El artículo que les presentamos a continuación referido al poblado minero de Bustiello debe hacernos reflexionar sobre el concepto de excepcionalidad de los acontecimientos acaecidos en nuestra zona, el Valle del Guadiato: viviendas jardín, jerarquización de la sociedad, casinos, tabernas, organización, racionalismo urbano, control social, economato, paternalismo empresarial... todas estas expresiones tan aparentemente únicas en nuestro contexto, también resuenan o resonaban a 1.000 km. de aquí en la misma época tan excepcional para nosotros, tan excepcional para ellos.

Es triste descubrir que no somos tan únicos como creíamos ¿O tal vez no? El delicioso artículo escrito por Sergio Fanjul en el viajero del País nos zarandea para sacarnos de ese aislamiento emocional, ese egoísmo infantil de la zona y debe ser interpretado como una invitación a terapia de grupo de todas esas comarcas mineras que un buen día creyeron que la historia les pertenecía en exclusividad. 

No estamos sólos, del mismo modo que tampoco lo estábamos hace un siglo. Somos excepcionalmente iguales, a la vez que igualmente excepcionales. 
una de la pocas viviendas obreras originales de los cuarteles mineros de Peñarroya-Pueblonuevo
Filosifías aparte, la ventana que hemos abierto con este documennto debe servirnos para aprender del buen uso que en otros lugares se hace del patrimonio industrial en su vertiente civil. En este punto es obligatorio que la zona se parezca a Aller. Después de décadas compartiendo  historia (auge u caída de la minería del carbón),   hemos ido a diferenciarnos de ella en la peor de las facetas como es la conservación de patrimonio.

Es urgente que el Guadiato encuentre la senda de los parecidos razonables con otros pueblos de la misma categoría que sí respetan, fomentan y promocionan su patrimonio.

Por último, agradecer a Diana Sánchez la excelente labor de difusión y defensa del patrimonio industrial que realiza en el blog http://patrindustrialquitectonico.blogspot.com.es/ donde ha sido colgado el artículo. El sitio web representa un faro  del patriomonio industrial nacional  y un  auténtico gran hermano  de las autoridades, medios de comunicación y ciudadanos en relación a él.

El título del artículo es el siguiente: "La utopía del padre patrón"

Bajo el frondoso verde oscuro, en los intricados valles de las cuencas mineras asturianas, duerme el negro del carbón. Durante generaciones, empresas de diferente índole han horadado la tierra para arrancarlo de la roca y extraer su energía. Es una tierra cuya superficie parece haber sido rizada por la injusticia, la explotación y la lucha. Los abuelos de los actuales mineros, que protestan por la posible desaparición del sector si no se hacen efectivas las ayudas acordadas, lucharon en la Revolución de 1934 y en la Guerra Civil, y sus padres en las inopinadas huelgas de 1962, La Huelgona, con el franquismo enfrente. Ahora es su turno. Las cuencas han sido tradicionalmente un polvorín, fuente de fuerte conflicto social. Pero hubo alguna ocasión en la que alguna empresa quiso crear una utopía para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores… ¿o para lavarles el cerebro?
Imagen de la noticia
En la ribera del río Aller, al borde del concejo de Mieres, en la Montaña Central asturiana, está el poblado minero de Bustiello. Visto desde fuera llama la atención el orden estricto en el que están construidas las casas uniformes, la iglesia neorrománica, el antiguo Casino, la escuela o las antiguas residencias de los ingenieros; un orden que no se aprecia en el destartalado caos de los pueblos cercanos.
Y es que Bustiello, este pueblecito de aspecto apacible, sobre todo en esos días en los que la sempiterna nube asturiana deja pasar los rayos del sol, fue construido bajo estricta planificación para cumplir los alucinógenos sueños de don Claudio López Bru, segundo marqués de Comillas y, a la sazón, dueño de la empresa Sociedad Hullera Española en los comienzos del siglo XX. Su padre, Antonio López y López fue un joven cántabro de baja extracción social que hizo fortuna, primero como indiano, y luego con un holding de empresas navieras y de ferrocarril, entre otras. El primer marqués necesitaba una fuente de energía para alimentar a sus barcos de la Compañía Trasatlántica y sus trenes de Ferrocarriles del Norte (embrión de Renfe), así que compró la empresa minera, una de las primeras explotaciones de la cuenca asturiana y después… falleció.
El segundo marqués, que estaba más preocupado por una vida religiosa y espiritual, tras la muerte del primogénito de la familia, se vio en el trance de manejar lo negocios familiares. Debió decirse algo como: si yo no puedo ir solo hacia Dios, lo haré con mis empresas. Bustiello fue ese pueblo donde la rectitud cristiana imperaría, donde el obrero sería bien tratado y daría ejemplo, en una época en las que las condiciones de trabajo de los mineros eran lamentables, con extenuantes jornadas laborales, sueldos de miseria y seguridad nula.

“El marqués en realidad quería formar un concejo minero con los territorios por donde se extendía su empresa, pero ante la imposibilidad política de hacerlo (pertenecían a otros concejos como Mieres, Lena o Aller) construyó en el centro su capital: Bustiello. Era como un faro moral en el corazón de la cuenca, quería mostrar como serían las cosas sí se hacían como él quería”, explica la historiadora y guía turística del Centro de Interpretación del Poblado Minero de Bustiello María Fernanda Fernández. Aquí viviría una elite minera que sería ejemplo para los demás y estaría alejada de los sindicatos subversivos y “peligrosos”.
Imagen de la noticia
Así, Bustiello se construyó entre 1890 y 1925 en unos terrenos comprados por el marqués. La orografía del lugar fue modificada para representar las jerarquías que se establecían: se formaron colinas para que la Iglesia y los edificios públicos estuvieran en el nivel más alto, dominando el pueblo; en un segundo nivel se edificaron las casas de los ingenieros, y abajo del todo las viviendas de los trabajadores, viviendas adosadas de dos en dos, para dos familias con jardines independientes. Desde la casa que ocupó el ingeniero don Isidro, hoy día transformada en Centro de Interpretación, se tiene una buena visión panóptica de las casas de las 40 familias seleccionadas que vivían en aquella utopía cristiana. “Además”, explica Fernández, “era un pueblo cuya única salida al exterior era el puente que pasa sobre el río, con un guarda constantemente controlando el paso. Es un pueblo aislado del mundo alrededor que, literalmente, se podía cerrar”.
Eran los tiempos de la encíclica De Rerum Novarum del papá León XXIII que instaba a las mejoras en la condiciones de vida de los trabajadores dentro del capitalismo más salvaje y, claro está, lejos del movimiento obrero revolucionario, y la iniciativa del marqués de Comillas fue muy aplaudida. Aparte del mero interés cristiano podía haber otros factores que animasen al marqués en la construcción de su sociedad perfecta: el control de los obreros, alejándolos de los sindicatos socialistas como SOMA (Sindicato de Obreros Mineros de Asturias) de Manuel Llaneza, y amparándolos en su propio sindicato, el SOC (Sindicato Obrero Cristiano) y también el llamado “pietismo burgués”: los burgueses sin raigambre de la época querían equipararse al prestigio de la nobleza y la aristocracia practicando la filantropía, según explica María Fernanda Fernández.
“Bustiello era una jaula de oro que desde fuera unos miraban con envidia y otros con recelo”, explica. Los mineros que vivían aquí, seleccionados entres miles de trabajadores, mayormente capataces, vigilantes, barreneros y picadores (estos últimos piezas esenciales sin cuyo concurso podría pararse la producción fácilmente), tenían que pagarle el alquiler y los productos del economato a la empresa, y disponían de un terreno delante de casa para que no tuvieran que volver a su pueblo a coger manzanas o plantar lechugas, y así el desarraigo fuera total. El Casino funcionaba como una antitaberna: en las tabernas al uso los mineros pasaban su tiempo de ocio bebiendo sidra, y muchas veces conspirando entre soflamas revolucionarias.
En Bustiello se podía beber, pero no alcohol, se podía leer, pero solo el periódico que publicaba el Marqués, y, en el piso de arriba de la taberna, estaban los guardas por si había que bajar a amedrentar a algún díscolo. Sin taberna, o con una antitaberna en aquellas condiciones, el espinazo social estaba roto. Por supuesto, en la escuela se adoctrinaba para criar obreros dóciles. Hoy en día la taberna y una de las casas de los ingenieros se ocupan por residencias de la tercera edad. Por su parte, la antigua escuela es un albergue de juventud, bastante útil para los esquiadores ya que el Poblado está de camino al concejo de Aller, donde se encuentran todas las pistas de esquí asturianas. ¿Entonces, se vivía bien en Bustiello? “Cada cual valora unas cosas y en Bustiello se perdía mucha libertad. Pero lo cierto es que el bienestar era muchísimo mayor que en el resto de los pueblos mineros, donde las condiciones eran realmente duras”, cuenta la historiadora.
Imagen de la noticia
El Poblado es una mezcla entre los company towns británicos de la época en lo socioeconómico (es decir un pueblo de la empresa) y una ciudad jardín francesa en su urbanismo, en el que se mezclan elementos de la arquitectura modernista catalana y elementos tradicionales asturianos. Bustiello, y el experimento social que cobijó en su seno, es un ejemplo paradigmático de lo que se ha llamado paternalismo industrial, ese movimiento en el que las caritativas empresas se ocupaban de sus empleados como de hijos que nunca crecían. En 1970 las casas en arriendo fueron vendidas a sus inquilinos, algunos vendieron posteriormente su propiedad, otras familias mineras, así que ya no es un pueblo netamente minero.
En el Centro de Interpretación se puede concertar también una visita al poblado con guía. Un buen complemento a la visita a Bustiello es la visita al Pozu Espinos, un ejemplo de explotación minera, tanto de montaña (horadando galerías en las laderas), como vertical (horadando el suelo en profundidad), que se encuentra en el cercano valle de Turón, tal vez el de mayor tradición minera, donde se puede conocer el funcionamiento de la mina y las duras condiciones en que trabajan los que bajan a por carbón.
Imagen de la noticia
Los conflictos mineros continúan, como el recuerdo de Bustiello: una estatua del Marqués de Comillas, con un obrero tendiéndole un ramo de flores en señal de agradecimiento, recibe al visitante. Alguien ha pintado una bandera republicana sobre la estatua. “Este lugar sigue vivo en el corazón y la memoria de los lugareños”, dice Fernández, “todavía hay alguien que, en mitad de la noche, se molesta en venir hasta aquí para pintar una bandera republicana sobre el Marqués”.
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jueves, 14 de agosto de 2014

PEÑARROYA, FRANCIA Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL II

Si bien no se puede afirmar que todo lo que se produjo en el Cerco Industrial de Peñarroya durante la guerra mundial fue armamento, sí que es cierto que la mayor parte de lo que se elaboraba eran materias primas para la fabricación de armas. Y es que a medida que pasaba el tiempo, sin avances decisivos en ninguno de los frentes, la verdadera guerra se estaba librando en la retaguardia, esto es, en la producción masiva de armas y en el aprovisionamiento de materiales para su elaboración.
Fue por ello por lo que en 1917 el Gobierno francés promovió la creación de la sociedad Minerais et Metaux, cuyo fin era el control público del mercado del plomo y del cobre, los dos metales más estratégicos. La principal accionista de esta sociedad fue la S.M.M.P., que en ese mismo año adquirió también la importante fundición de plomo de La Tortilla, en Linares, al hacerse con la casi totalidad del capital de la compañía alemana Sopwith, incautada por el Gobierno de España a la Metallgesellschaft. Si esta incautación la hizo el Gobierno basándose en la posición neutral que debían tener todas las empresas ubicadas en España, ¿por qué no se incautó también de las fundiciones e industrias de Peñarroya?
Tren de laminación de la Electromecánica, en Córdoba
Como todo ello no era suficiente, los países aliados se unieron en 1917 para la fabricación de armas. Aunque debido a la terminación de la guerra, no se utilizó para ello, la constitución de la Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas tuvo como fin la elaboración de armamento (no podía ser de otra manera en esos momentos). La ubicación de la fábrica en Córdoba y no en Peñarroya, como hubiera sido más lógico, obedeció a saturación de industrias en el Cerco, donde no quedaba espacio para ello, y a que en la comarca del Guadiato no había mano de obra suficiente para los miles de empleos que se iban a crear y que habrían de cubrirse inmediatamente. En esta sociedad participaban los tres principales aliados, con la francesa S.M.M.P., que aportaba el suministro eléctrico, el plomo y la hulla; la inglesa Río Tinto Limited Company, que aportaría el cobre, y la estadounidense Westinghouse Electric International Company, que aportaba la tecnología; además del capital español, aportado por el Banco de Bilbao sin que el Gobierno pusiera la más mínima objeción.
Entre 1914 y 1918 la S.M.M.P. adquirió numeroso material ferroviario para sus líneas: Locomotoras y vagones para el ferrocarril minero y para la vía estrecha de Fuente del Arco a Peñarroya y Conquista, consiguiendo las autorizaciones pertinentes para su definitiva unión con Puertollano y prolongando el tren minero desde el Cerco hasta El Porvenir. Inició la producción textil y de papel, intensificó la destilación de hulla, montó una destilería para el tratamiento de pizarras bituminosas y construyó la fábrica de cinc, en cuyos seis hornos se consumían anualmente 25.000 toneladas de carbón. Además, a petición del Gobierno por las dificultades que tenían los viticultores españoles, aumentó considerablemente la producción de sulfato de cobre (en España sólo lo producían la S.M.M.P. y ERCROS, que apenas satisfacían un 25% de la demanda) y debido a la falta de espacio en Peñarroya, llegó a expropiar los terrenos para construir otro cerco industrial en Belmez, donde se instalarían unos altos hornos con sus industrias afines.
Queda claro, por tanto, que la participación de las minas y fábricas del Guadiato en la Primera Guerra Mundial va mucho más allá de lo que se ha pretendido ver, y solo falta cuantificar la producción de material bélico en las fábricas y fundiciones. Según la propia compañía, en el Cerco Industrial de Peñarroya se produjeron anualmente una media de 130.000 toneladas de plomo dulce y 125.000 kilogramos de plata, además de otros muchos productos, lo que suponía que diariamente debían cargarse hasta cinco trenes de material bélico con destino al puerto de Sevilla, desde donde se enviaba a Francia.
Locomotora nº 9 de La Maquinilla, adquirida en 1917 (foto F.J. Aute)
La referencia a los ferrocarriles es importante, pues el transporte de todo ello se hacía en tren, por la línea de vía estrecha hasta Fuente del Arco y hasta el puerto por la línea de Mérida-Sevilla, de la también francesa M.Z.A. Lógicamente, sabiendo cuánto se cargaba en esos trenes se podría calcular la producción real durante este periodo, pero tratándose de dos compañías francesas, ocultaban lo que en ellas realmente se transportaba. Así lo puso de manifiesto quien durante más de treinta años había sido el contable de la S.M.M.P., al denunciar ante el Gobierno español que los trenes habían estado circulando con un exceso de carga de dos o tres toneladas más por vagón de lo que se declaraba oficialmente. Puesto que los vagones eran de diez toneladas, hay que pensar que lo producido fue, al menos, un 20% más de lo declarado por la compañía. 
Y si la mayor parte de lo que se ocultaba era plomo, no hay que olvidar la plata, que se producía en los talleres de desplatación de Peñarroya en mayor proporción que la declarada. En este sentido, la proporción de plata con respecto al plomo en alguna de las minas de la S.M.M.P. llegaba al ocho por mil, y en la mayoría de ellas era superior al tres por mil, muy lejos del escaso uno por mil que declaraba la compañía. Sacar del país estos excedentes camuflados entre las barras de plomo era tarea fácil, por lo que cabe afirmar que el Gobierno francés financió parte de los gastos de guerra con la plata procedente de las fundiciones de Peñarroya.
¿Qué ganó la S.M.M.P. con todo esto? Como anticipo de lo que iba a venir después, ya en 1915 recibió del Gobierno francés la propiedad de la fundición de Mégrine, en Túnez, confiscada a la Metallgesellschaft alemana. Además de la apertura nuevos mercados internacionales y la construcción de numerosas fábricas y talleres, cuando terminó la contienda el capital de la compañía ascendía a 73.125.000 francos, el triple que cuando se inició, y la mitad de este aumento se hizo mediante el reparto entre sus socios de acciones gratuitas, emitidas con base en las reservas y plusvalías obtenidas por la incorporación de los sucesivos botines de guerra cedidos por el Gobierno francés.
Estaciones e industrias de Peñarroya
Acabado el conflicto y sabiendo que los productos siderometalúrgicos extranjeros invadirían de nuevo los mercados internacionales, la S.M.M.P. inició un plan de autoconsumo de combustible y de expansión de sus industrias, de manera que a principios de 1919 el Engineering and Mining Journal anunciaba que había firmado un contrato con la casa “Bradley, Bruff et Labarthe” de San Francisco para montar una nueva fundición y refinería de plomo, cobre y cinc en Peñarroya, cuyos hornos serían alimentados con carbón pulverizado y permitiendo realizar una economía muy apreciable en el coste de la mano de obra.
Al año siguiente, la S.M.M.P. era la más importante empresa de todas las francesas que trabajaban en España y la cuarta de todas las extranjeras, colocando a la provincia de Córdoba entre las primeras de España en producción minerometalúrgica, detrás de Asturias, Murcia (donde también tenía gran participación la S.M.M.P.) y Vizcaya, y adelantando a otras de gran tradición minera e industrial como eran Huelva, Jaén, León o Ciudad Real.
Decididamente esta guerra había sido un buen negocio para la compañía.
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jueves, 7 de agosto de 2014

PEÑARROYA, FRANCIA Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL I

Se conmemora estos días el centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, una guerra que por su magnitud hizo cambiar la historia. Aunque España declaró su neutralidad, fueron muchas las empresas que trataron de hacer negocio con la guerra y, como no podía ser de otro modo, una de ellas fue la SMMP, lo que hizo que nuestra comarca se viera en cierto modo involucrada en el conflicto.
Hace años escribí un largo artículo sobre ello, que en gran parte se publicó en el dominical del Diario Córdoba bajo el título “Botín de Guerra” (este título no se lo puse yo). Creemos que ahora, a los cien años del inicio, es el momento de rescatarlo y reproducirlo íntegramente con su título original, por lo que, debido a su extensión, se va a hacer en dos partes. Aquí va la primera.
Fábrica de ácido sulfúrico en el Cerco Industrial de Peñarroya
Si bien la trayectoria de la Sociedad Minero-Metalúrgica de Peñarroya (S.M.M.P.) desde su creación había sido siempre ascendente, ningún periodo fue de mayor prosperidad para esta compañía que el de la Primera Guerra Mundial, pues siendo la empresa minera de capital francés más importante de cuantas operaban en España y al mismo tiempo la primera productora mundial de plomo, lógico era que desde el inicio del conflicto los franceses vieran en todas sus minas e industrias un lugar idóneo en el que abastecer su ejército, en primer lugar por la proximidad del país y en segundo porque, junto al cobre, el plomo era imprescindible para la fabricación de armamento.
Sin embargo, en los comienzos de la guerra, la S.M.M.P. fue acusada por Inglaterra y Francia de suministrar plomo español a la industria bélica de Alemania, ya que desde algunos años antes vendía parte de su producción a la Metallgesellschaft, principal empresa alemana del metal.
No tardó la S.M.M.P. en rechazar estas acusaciones, acordando su Consejo de Administración dirigirse al Gobierno francés para indicarle que “nuestro gobierno sabe bien a qué atenerse; le hemos proporcionado y lo seguiremos haciendo, directa o indirectamente, a través de sus intermediarios, el plomo que nos pida, así como los productos químicos necesarios para la fabricación de explosivos”. Además, ponía toda su organización “sin beneficio alguno”, al servicio del Ministerio de la Guerra francés.
Este ofrecimiento chocaba frontalmente con la teórica neutralidad que había proclamado el Gobierno español el 4 de agosto de 1914, un día después de que Alemania declarara la guerra a Francia, apareciendo entonces la figura del Conde de Romanones, que por aquellos años era Presidente del Gobierno y formaba parte del Consejo de Administración de la S.M.M.P., que de este modo quedaba siempre amparada en su proceder por las más altas instancias del país.

Fábricas y fundiciones de Peñarroya a pleno rendimiento
Cuando tras la Batalla del Marne, en septiembre de 1914, los alemanes comenzaron a cavar trincheras para iniciar la guerra de desgaste fue cuando los países aliados se hicieron cargo de que la guerra sería larga y costosa, por lo que pusieron a todas sus empresas a trabajar para ella. En el caso de la S.M.M.P. se incrementó la producción de las minas de plomo de El Soldado y Santa Bárbara, en el norte de Córdoba, las del Horcajo, en Ciudad Real, e incluso se reabrieron minas ya cerradas en Azuaga, al sur de Badajoz, con la lógica repercusión de todo ello en el tráfico de trenes y en las minas de hulla, fábricas y fundiciones del Guadiato, donde sus más de ocho mil mineros y tres mil obreros industriales pasaron a trabajar indirectamente al servicio de la industria bélica francesa.
Fréderic Ledoux, por entonces presidente de la S.M.M.P., reconocía esta circunstancia, al afirmar que “Desde el comienzo de la guerra la producción no cesó de incrementarse para satisfacer la demanda creciente de los países aliados. La guerra nos desorientó al principio, si bien pronto conseguimos adecuar a la nueva situación nuestros servicios comerciales. Nuestras principales minas de Villanueva del Duque y de Santa Bárbara se explotaron de manera regular e intensiva”.
Si durante los primeros meses de la guerra el armamento empleado fue el convencional, el 22 de abril de 1915 el ejército alemán comenzó a usar el gas como arma, a pesar de las denuncias de los aliados por la violación de tratados internacionales, lo que no impidió que poco después estos mismos países utilizaran también armas químicas. Y no fue ajeno a este hecho el complejo fabril de Peñarroya, en el que se ubicaba una poderosa industria química, a la cabeza de la cual estaba la fábrica de ácido sulfúrico, cuya producción se incrementó de tal manera que hasta la prensa nacional criticaba con dureza que “a pesar de la neutralidad española, sus chimeneas están echando más humo que nunca”.
El más conocido de los gases empleados en la guerra fue el gas mostaza, o lo que es lo mismo, sulfuro de clorodietileno, utilizado para producir rápidamente conjuntivitis y ceguera. Si bien la S.M.M.P. nunca reconoció que en sus instalaciones se hubiera producido este gas, sí que fabricó las sustancias necesarias para su elaboración, tales como el ya mencionado ácido sulfúrico o el sulfocianuro de potasio. En cualquier caso, estas sustancias no eran nada comparadas con otras mucho más letales que la misma compañía admitía estar fabricando sin limitación alguna, como cianógeno, cianuro de hidrógeno, amoniaco o nitrotolueno; además de compuestos necesarios para la fabricación de explosivos, como el nitrato de amonio, y explosivos como la roburita, el amonite, el tolueno o el temible trinitrobenceno.
(continuará)
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miércoles, 30 de julio de 2014

Paisajes Intervenidos: una forma diferente de mirar hacia nuestro patrimonio

De cine
Germán Carrasco

Hace unos meses, durante una de las rutas que organizamos en la Vía Verde de La Maquinilla tuve el placer de  conocer al profesor de Filosofía Antonio Martín Flores. Aunque es natural de Marchena, este docente ha comenzado a echar raíces en Peñarroya-Pueblonuevo. No en vano vive aquí con toda su familia y confiesa que se considera uno más en esta población del Guadiato. Desde hace tres años  lleva desarrollando una productiva e intensa labor pedagógica en su Centro de referencia, el IES Florencio Pintado, que  le ha llevado a organizar  proyectos tan innovadores como el de " Jóvenes Persona-libro" junto a nuestra compañera de asociación y también profesora María Catalá.

Incansable al desaliento, en su ambición de motivar al alumnado a través de propuestas de trabajo   atractivas y  con la firme pretensión de ampliar los horizontes educativos más allá de las aulas, Antonio ha puesto en marcha durante el curso pasado una nueva iniciativa llamada "Paisajes Intervenidos", en el que se propone a los alumnos reinterpretar los  paisajes de su entorno próximo con una significación especial por medio de la transformación de fotografías.

Ha sido curioso cómo los adolescentes que han participado en este proyecto han elegido como fuente de inspiración el Cerco Industrial de Peñarroya, lo cual demuestra, por una parte,  el enorme simbolismo que encierra este monumento en peligro de extinción para  la gente joven de esta localidad y, por otro lado, que la sabia nueva de la problación comienza a contemplar a su patrimonio  con una mirada fresca, desprovista ya del dolor por la pérdida, en contraste con la de los antepasados que vivieron su declive. Una mirada necesaria para comenzar a reconstruir la memoria de este municipio de una manera justa y sana.

El resultado, como podrán observar a continuación es sugerente y espectacular.

Por nuestra parte quisiéramos  romper una lanza en favor del profesorado andaluz tantas veces denostado por el público en general y por las administraciones. He aquí un ejemplo más y ya les hemos presentado unos cuantos,  de imaginación, profesionalidad, vocación y altruísmo de la docencia de la zona y que, por suerte para nuestros hijos, no es una excepción.

 A nivel particular, felicitar a Antonio por su excelente trabajo en su lucha para erradicar la pobreza cultural de la gente de esta localidad. Los jóvenes de este lugar  necesita un trabajo digno pero, por encima de todo,  modelos positivos como agua de Mayo.

Les dejo  el documento que nos ha enviado Antonio para que puedan comprender mejor el contenido y los objetivos del proyecto:
  


Como se dice en la página oficial de PNUMA: "El Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA) es una de las herramientas principales de las Naciones Unidas para impulsar la sensibilización y acción por el medio ambiente en todo el mundo". Para ello, cada acción cuenta.

Desde el Aula de Filosofía, en la que desarrollo parte de mi actividad docente, proponemos realizar una actividad a partir de las visiones que desarrolla Claudia Quade Frau en sus PAISAJES INTERVENIDOS. La autora, que se inspira, conscientemente, en el realismo mágico de Gabriel García Márquez e Isabel Allende, nos invita a ver el paisaje de otra manera.

La actividad con el alumnado consiste en asumir la propuesta de Claudia Quade Frau, profundizar en su obra y realizar una lectura sobre el paisaje que nos rodea al modo que nos propone la autora de estos Paisajes Intervenidos. La concienciación sobre el medio ambiente la genera la creación de los poemas visuales.








Como vemos más arriba, el trabajo de la autora consiste en la manipulación de fotografías. Para ello, nos valdría cualquier programa de tratamiento de imágenes.
Sin embargo, y en consonancia con la efeméride que estamos tratando, creemos que es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:
       A ser posible la foto debe ser original. El alumnado debe buscar y fotografiar, no un paisaje cualquiera, sino uno propio y personal. Nuestro contacto con el medio es siempre responsabilidad nuestra.
       Decía Ortega y Gasset: "Donde está mí pupila no está otra: lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra. Somos insustituibles, somos necesarios." Y por ello, el punto de vista de cada uno es tan importante cultivarlo en esta actividad fotográfica. El detalle en la fotografía es esencial para encontrar nuestro propio punto de vista.
       Una vez tomada la foto, deberá intervenir ese imagen paisajística y un buen modo de hacerlo sería manualmente. Pintando sobre la impresión fotográfica, o pegando mediante la técnica del collage otras imágenes que se mimeticen con naturalidad en la imagen original.
       El alumnado deberá retener en su retina el trabajo de Claudia Quade Frau, para que el resultado posea el mismo tono de realismo mágico que encontramos en nuestra autora.

La tarea del profesor debe partir de un contexto concreto: el mundo que le rodea, el medio ambiente en el que vive su alumnado. Por eso, nosotros, como ejemplo, proponemos partir del patrimonio industrial de Peñarroya-Pueblonuevo y ofrecemos fotografías propias para intervenir en los paisajes que conforman el conocido "CERCO INDUSTRIAL" de esta ciudad. El cerco es un emporio fabril sin parangón en Andalucía a comienzos del siglo XX. Actualmente está en ruinas y, sin embargo, es un signo identitario de la localidad, tanto en el plano urbanístico, social, económico, histórico, estético, como en el plano ecológico y paisajístico. Creemos, además, que forma parte del patrimonio inmaterial que define buena parte de la idiosincrasia de los peñarriblenses, por lo tanto, la intervención de estos paisajes conlleva una motivación extra que el alumnado ha sabido intervenir poniendo en juego todo lo anterior.

Antonio Mellado




Elisa Vigara

 Isabel Grueso

Nostalgia
Carmen Zafra




La Llave
Cristina Troncoso

Luz al final de túnel
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lunes, 21 de julio de 2014

QUE ALGUIEN TOME NOTA

No me resisto a reproducir el artículo que hoy, 21 de julio, publica El Día de Córdoba, referido a la Vía Verde de la Subbética, el espejo en el que siempre nos estamos mirando en cuanto a las enormes posibilidades que ofrecen las vías verdes.
A ver si alguno de nuestro políticos o gestores van tomando nota.
El artículo dice así:
Una ruta que aún sorprende
La prestigiosa editorial 'Lonely Planet' incluye a la Vía Verde entre los 50 lugares de la 'Europa secreta' que el viajero no se puede perder

Es una evidencia que la Subbética cordobesa sirve de reclamo para atraer turistas nacionales e internacionales hacia la provincia. A los cordobeses, quizás el hecho de tenerla tan cerca hace considerar como cotidianos sus innumerables tesoros culturales, patrimoniales y naturales. Pero en ocasiones es sorprendente la trascendencia que puede alcanzar en el exterior este parque natural y los atractivos recursos que posee. Y es que, los que por aquí viven, se mueven constantemente por las entrañas de un geoparque de primera talla mundial, circulan con sus vehículos por conjuntos histórico-artísticos protegidos por las administraciones o incluso protagonizan largas caminatas o rutas en bicicleta por senderos que otrora sirvieron de vía férrea.
Vía Verde de la Subbética (foto de El Día de Córdoba)
Precisamente este último atractivo, la Vía Verde de la Subbética, ha despertado el interés de la prestigiosa editorial de guías de viaje Lonely Planet, al incluir al corredor natural dentro de los 50 lugares ocultos en la Europa secreta, que el viajero no puede perderse. Entre una recuperada sala de música del Este de Londres (Inglaterra) o una coqueta posada con vistas al Lago Ness (Escocia), se recomienda encarecidamente -y en el puesto 24 de la lista- una visita a los "bucólicos senderos" que ofrece este itinerario natural incardinado en el sur de la provincia.

En total son 40 páginas que encierran destinos idóneos para aquellos que gustan de tener siempre dispuesta la maleta y salir volando hacia cualquier punto del globo, ávidos de experiencias e incluso aventuras que otorguen algo más de sal a sus vidas. Pese a que el mercado de las guías de viaje convencionales no atraviesa por su mejor momento, al haber experimentado una brutal caída en ventas desde la irrupción en 2008 de portales digitales como Trip Advisor, la mirada hacia la provincia de Córdoba en esta última edición tiene una repercusión más global que nunca. Justo esta contingencia hizo que la cabecera fuera adquirida por la empresa NC2 Media, especializada en contenidos digitales y que ahora se ocupa de lanzar los contenidos en formato 2.0 para poder ser consumidos en cualquier soporte. Ya el pasado le hizo ocupar la vanguardia en su sector con ventas medias anuales de seis millones de ejemplares, traducidos a ocho idiomas.

Sin duda, una publicidad impagable que llevará las bondades de esta particular ruta hasta los confines del planeta. Y todo ello en una sola página, 17 líneas y una imagen de dos ciclistas observando la inconmensurable estampa de uno de los municipios por donde discurre la vía. "El pueblo blanco de Zuheros es un excelente lugar para detenerse durante el camino. Sin ruido, es la mejor manera de conocer la Andalucía rural", según Lonely Planet. Más que suficiente para que un ventrículo del corazón de Andalucía se cuele en la agenda de millares de viajeros. Es necesario, por tanto abrir los ojos que quizás algún lugareño se puede cruzar con alguno de ellos mientras, tableta en mano, deambulan por la zona con intención de conocer algunas de las maravillas que para los cordobeses son tan cotidianas.
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jueves, 17 de julio de 2014

PASEOS GUIADOS POR LA VÍA VERDE


Una vez que la Fundación de los ferrocarriles Españoles ha reconocido oficialmente la Vía Verde de La Maquinilla, ha llegado el momento de que organicemos algunas actividades en torno a ella.
Como las cosas no están para tirar cohetes y por aquello de que por andar todavía no nos cobran impuestos ni tasas, además de ser una actividad saludable, con lo que ahorramos gastos médicos, hemos pensado salir a pasear por nuestra Vía Verde.
Si le añadimos un cierto contenido histórico, esto es, explicar el cómo y el porqué de nuestros ferrocarriles, minas e industrias, además estaremos haciendo cultura.
Y como creemos que ni los Ministerios de Fomento, Hacienda, Sanidad y Cultura, ni las respectivas Consejerías de la Junta de Andalucía nos van a poner muchas trabas por ello, a partir del martes 22 de julio empezaremos a hacer paseos guiados por La Maquinilla.
En principio planteamos salidas todos los martes y jueves entre el 22 de julio y el 15 de agosto, siendo los martes en sentido Belmez-Peñarroya y los jueves al contrario, Peñarroya-Belmez. Para evitar un poco “la caló” lo haremos a la caída de la tarde, a las 20,00 en el mes de julio y a las 19,30 en el mes de agosto, por lo que, tratándose de un recorrido de 7 kilómetros, el paseo acabará antes de que anochezca. Cierto es que conforme avance el verano y estudiemos otras opciones podremos ir adaptándonos a ello: algún paseo nocturno, ida y vuelta en bicicleta, salida en días diferentes, algún trayecto más corto para quienes no puedan hacer todo el recorrido, etc.
Como habrá que organizar de algún modo el regreso, creemos conveniente que quienes estén interesados contacten previamente con nosotros, bien mandándonos un correo electrónico o llamando previamente al 637 544 156 o al 957 580 706 (a este número sólo por las tardes).
Esperamos que la cosa resulte entretenida, que no se trata de andar como autómatas, sino de comentar y conocer nuestra Vía Verde, por lo que como puntos de salida y llegada hemos establecido dos lugares emblemáticos, la estación de Belmez-Ermita en Belmez y el Almacén Central, en el Cerco Industrial de Peñarroya, dos lugares con fácil aparcamiento en cuyas proximidades hay establecimientos donde tomar unas cocacolas o unas pepsis en plan tertulia tras el paseo.  
 

Insistimos en que, aunque trataremos de organizarlo, agradeceríamos que quienes puedan colaboren con el regreso, bien dejando previamente el coche en el lugar de llegada, quedando con alguien que los recoja, o que adapten el sentido Belmez-Peñarroya o Peñarroya-Belmez, como mejor les convenga.
Quede claro que las salidas van a ser puntuales, ya que de lo contrario se haría de noche antes de llegar, por lo que es conveniente no esperar a última hora para presentarse en el punto de encuentro.  
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