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jueves, 30 de julio de 2020

VIAJAR DE BELMEZ A CÓRDOBA EN 1950

En días de confinamiento nos entretuvimos en las cosas más dispares e insólitas. El amigo Blas, por ejemplo, se empeñó en saber cuánto costaba el billete de tren de Belmez a Córdoba en 1950.
Desconozco los motivos por los que tuvo tanto interés en este tema (tampoco se los he preguntado), pero sirvió para ratificar lo que ya se planteaba en la justificación del libro sobre los “150 años de ferrocarril en Belmez”, esto es, que todavía quedan muchos datos por sacar a la luz acerca de nuestros ferrocarriles.
El caso es que fue tanta su insistencia, que me puse a indagar y encontré una solución que bien podría valer: El precio de los viajes en 1948, sin que me conste que las tarifas se hubieran modificado en esos dos años o, si hubo variación, no debió ser muy grande.
Aunque de los viajes en esta época ya se habla en el libro de los 150 años, no está mal recordar que una de las principales inquietudes de RENFE al hacerse cargo de la gestión de los ferrocarriles era la de establecer horarios adecuados a la demanda de los viajeros,
En 1943 estableció un tren expreso que salía de Belmez a las 8,10 de la mañana, para llegar a Madrid en 11 horas y 25 minutos. Este expreso circulaba sólo en días alternos (lunes, miércoles y viernes), mientras que en sentido contrario, de Madrid a Belmez, se hacía los martes, jueves y sábados. A diario se podía ir a Madrid en el tren correo, que haciendo el viaje de noche tardaba algo más de doce horas en cubrir los 393 kilómetros.
El viaje de Belmez a Córdoba, con salida a las 7,25 de la mañana, se hacía en apenas dos horas y cuarenta minutos. Por la tarde se hacía el regreso en tres horas menos cinco minutos.
Horario de 1948
Pero la nueva organización establecida por RENFE en 1947 y la división de la gestión en distintas zonas no hizo sino alargar considerablemente el tiempo de viaje, siendo el más claro ejemplo el del viaje de Belmez a Córdoba, que se hizo a partir de entonces en casi tres horas y media si se hacía en el correo y poco menos de cuatro horas si se hacía en el tren mixto, a una velocidad media de 17,5 Km/h.
Sí que se rebajó el tiempo de viaje a Madrid, que pasó a ser de 10,40 horas en 1948, aunque con el riesgo de que había sólo un margen de trece minutos para hacer trasbordo en Almorchón, de tal manera que si el tren llegaba a esta estación con retraso, cosa nada extraña, se perdía el enlace hacia Madrid y el viaje tardaría más de veinte horas.
Algo parecido se puede decir del viaje de Belmez a Sevilla (203 Km.), que se hacía en 8,04 horas, pero con sólo 35 minutos para el trasbordo en Córdoba y, por tanto, el riesgo de perder el enlace si el tren desde Belmez llegaba con retraso. El viaje desde Belmez a Málaga (265 Km.) se hacía en 10,49 horas y a Badajoz (245 Km.) en 11,40 horas. 
En cuanto a los precios de los viajes, según la tarifa general, serían los siguientes en 1948:

1ª clase
2ª clase
3ª clase
Belmez-Córdoba
23,80
17,35
10,35
Belmez-Madrid
131,50
95,45
59,85
Belmez-Sevilla
67,95
49,50
30,95
Belmez-Málaga
88,70
64,60
40,35
Belmez-Badajoz
72,00
49,70
37,30

Hay que advertir que en algunos casos estos precios son teóricos, por cuanto que no en todos los trenes había plazas de las tres clases. Por ejemplo, en el tren correo de la línea Córdoba-Belmez-Almorchón sólo había primera y tercera clase y en el mixto, sólo tercera, por lo que era imposible viajar de Belmez a Córdoba en segunda clase.

Estación de Belmez en sus últimos años
RENFE tenía establecido también el precio y contenido de los desayunos, comidas y meriendas de viaje que se ofrecían en las cantinas de las estaciones:
-          Desayuno, compuesto de café, chocolate, cacao o té (con o sin leche) y pan, galletas, bollo o artículo similar: dos pesetas. 
-          Almuerzos y comidas, compuestos de plato de sopa o entremeses, huevo o pescado, carne o fiambre, postre, pan y ¼ de litro de vino corriente: nueve pesetas.    
-          Merienda de viaje, consistente en una bolsa con fiambres, tortilla, carne o pescado, postre, pan, ¼ de litro de vino corriente, palillos, servilleta y vaso de papel: 13,50 pesetas.
Pero estos precios no serían nada sin algunas referencias: El jornal medio diario de un bracero en Belmez era en ese año de entre diez y once pesetas, lo mismo que costaba un viaje de Belmez a Córdoba en tercera clase, y lo mismo que costaba un kilo de paleta de cordero.

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jueves, 11 de abril de 2019

150 AÑOS DE FERROCARRIL EN BELMEZ – EL LIBRO

Uno de los objetivos que nos proponíamos cuando creamos nuestra asociación era el de promover el conocimiento de todo lo relacionado con la minería, la industria y los ferrocarriles de esta cuenca, y qué mejor que publicando libros sobre ello.
Hace un año, por estas fechas, anunciábamos una serie de actividades conmemorativas de los 150 años de la llegada del ferrocarril a la cuenca del Guadiato, que culminan ahora con la publicación del libro “150 años de ferrocarril en Belmez”, con el que se pretende hacer un repaso de la historia de las cinco líneas férreas que recorrieron la comarca.
En los últimos años se han publicados libros que tratan de cada una de ellas, pero esta obra pretende añadir más información y datos que quedaron fuera de esos libros.

Para llevar carbón a los centros de consumo, en 1868 se abrió la línea de Almorchón a Belmez y cinco años después la de Belmez a Córdoba.
Por la necesidad de transportar el carbón desde las minas a los lavaderos y estaciones se construyó en 1887 el ferrocarril minero a Santa Elisa, origen del que años después se conocería como La Maquinilla, desde Cabeza de Vaca, en Belmez, hasta El Porvenir de la Industria, en Fuente Obejuna, pasando por el Cerco Industrial de Peñarroya.
En 1895, la SMMP construyó la línea de vía estrecha desde Fuente del Arco, para el suministro de mineral de plomo a la Fundición de Peñarroya. Al mismo tiempo esta sociedad construía una línea de Puertollano hasta San Quintín, por lo que se propuso la unión de Puertollano con Peñarroya con un ferrocarril de ancho métrico, lo que se consiguió finalmente en 1927.
El ferrocarril en sí mismo y las relaciones entre las compañías propietarias (SMMP, MZA y Ferrocarriles Andaluces) influyeron decisivamente en la economía y la sociedad de la cuenca minera durante décadas, dedicando este libro varios capítulos tanto a las vicisitudes surgidas en la construcción de las líneas, como a diversos aspectos directamente relacionados con el ferrocarril en sus primeros años: relaciones económicas, urbanismo, comunicaciones, política, movimiento obrero, etc.

Una de las novedades del libro: Ofrecer en color imágenes que hasta ahora solo se conocían en blanco y negro
Como no puede ser de otro modo, también se ocupa de describir cómo evolucionaron los viajes en tren a lo largo de estos 150 años, con numerosos testimonios de sus usuarios, analizando los recorridos, los tiempos que se invertían en estos viajes, los trenes utilizados y las tribulaciones de los viajeros.
La nacionalización de las líneas supuso un cambió en la gestión de las líneas y una relativa mejora en los trenes, pero no acabó con los problemas que tenían desde hacía años, dedicándose varios capítulos a repasar esta evolución en la segunda mitad del siglo XX y la decadencia del transporte por ferrocarril.
Un capítulo se dedica exclusivamente a las estaciones y casetas. Otro, al transporte por carretera, su evolución y su relación con el transporte ferroviario. Y otro, al uso que en esta comarca se dio al ferrocarril durante la sublevación cantonalista de 1873, la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil.   
Aspectos tan variados como el ocio (ferias, fútbol, toros, etc.), el comercio de todo tipo de productos y la sanidad, también tienen sus correspondientes apartados, sin olvidar el transporte de productos agrícolas y ganaderos.
Por último, se explica el cómo y el porqué del cierre de estos ferrocarriles y el uso final de la línea Almorchón-Belmez-Córdoba como tren del carbón.
En sus casi doscientas páginas se recopilan más de trescientas fotografías y documentos que, sin duda, hacen muy didáctico su contenido y más apetecible su lectura.  

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lunes, 12 de marzo de 2018

La Maquinilla, con el ferrocarril Córdoba-Almorchón




En los últimos días hemos conocido la noticia de que el Parlamento de Andalucía ha aprobado la conversión del  trazado ferroviario Córdoba-Cerro Muriano, perteneciente al ferrocarril Córdoba-Almorchón en la Vía Verde de Sierra Morena. Esta decisión ha supuesto un espaldarazo a  las reivindicaciones a numerosos colectivos senderistas y ciclistas de la capital de  nuestra provincia, que desde hace casi 20 años han solicitado a las autoridades la creación de esta infraestructura ecoturística.

En este sentido, el colectivo de La Maquinilla, siempre  ha mantenido una postura clara de solicitar la creación de la Vía verde de Sierra Morena en base a los argumentos del Plan Pista 2008-2013, patrocinado por la misma  administración andaluza, y que preveía construir una nueva alternativa ferroviaria de entrada a la capital que conectase Cerro Muriano con la estación de Rabanales.

Para nuestros asociados, el ferrocarril  de Cerro Muriano, como cualquier otro que cruzara el Valle del Guadiato   ha sido desde el principio  una cuestión irrenunciable, por su potencial de desarrollo económico  de  la comarca y  de vertebración de nuestros pueblos. Es por ello que siempre hemos   apostando por la creación  de vías verdes sobre trazados  abandonados, desmantelados  y enajenados como una forma de dar una segunda oportunidad a  un recurso  cuyo aprovechamiento desde el  punto de vista del  transporte ferroviario había perdido todo su sentido. Tal es el caso de los trazados ferroviarios del Peñarroya-Puertollano  o de La Maquinilla.

En el caso que nos ocupa, en el que la administración andaluza   ha suprimido la mencionada alternativa de acceso a la capital por Rabanales en el Plan Pista y dado que no ha sido demostrada aún la ineficacia de este ferrocarril desde el punto de vista estratégico, económico o social,  entendemos que la construcción de una Vía Verde sobre toda la línea o sobre una parte de ella es un grave error  y un agravio a los derechos de desarrollo del Valle del Guadiato, uno más a una comarca  ya de por sí  muy castigada históricamente por la falta de oportunidades e inversiones públicas.

Por lo tanto, ante las declaraciones sin fundamento aparecidas en diversos medios de comunicación y redes sociales que nos sitúan en el lado de los supuestos defensores de una vía verde sobre este ferrocarril aclaramos que la vía verde debe ser la última y la peor de las opciones de aprovechamiento de un trazado ferroviario, en cualquier caso. Por tanto, en base a los argumentos que hemos explicado apoyamos  la reapertura de la línea Córdoba-Almorchón, negamos por concepto el cierre de la línea Cordoba-Almorchón al tráfico de mercancías y, lógicamente, nos sumamos públicamente a la moción del  Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo o cualquier iniciativa  de otros grupos municipales de esta y otras localidades de nuestro entorno  que apuestan por el mantenimiento de esta infraestructura básica para nuestro progreso.

El ferrocarril es un bien para nuestros pueblos. Una Vía verde sobre sobre éste debe ser entendido como un fracaso de la administración  y, por tanto  un mal menor para todos nuestro conciudadanos.

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