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miércoles, 15 de mayo de 2024

LA DELEGACIÓN DE TURISMO DE CÓRDOBA OFRECE UNA RUTA GUIADA GRATUITA POR EL CAMINO NATURAL DEL GUADIATO

 




El Patronato de Turismo de Diputación de Córdoba organiza junto a la Asociación La Maquinilla una ruta guiada por el Camino Natural del Guadiato, de reciente construcción. Esta actividad está incluida en el programa Córdoba infinitas Experiencias. Queremos significar en este sentido que es la primera vez en que algún tramo de la Vía Verde del Guadiato y Los Pedroches aparece en este catálogo de itinerarios, algo que no deja de ser otra barrera que hace unos años parecía imposible de superar.

El recorrido se inicia con un desayuno molinero gratuito  en la antigua estación de Cámaras Altas, tiene una longitud de 15 kilómetros, es de dificultad fácil y permite al visitante por un lado conocer la importante arquitectura de  origen francés del antiguo trazado ferroviario, la historia, anécdotas y curiosidades del ferrocarril de vía estrecha que se adentraba en estos parajes y, por otro lado, descubrir los  imponentes restos de arquitectura defensiva de la Guerra Civil  Española ubicada en su entorno y comprender los detalles de uno de los frentes de batalla más olvidados de esta contienda.



La ruta atesora un rico patrimonio ferroviario de origen francés


Para conducir la ruta contaremos con la participación de  los mayores expertos en las respectivas materias en la provincia: José Antonio Torquemada,  investigador  ferroviario y vicepresidente de la Asociación La Maquinilla, que ha publicado numerosos libros divulgativos sobre historia de los ferrocarriles en el Guadiato y Manuel Vacas, profesor de Historia, investigador de la Guerra Civil en el Norte de Córdoba  y autor de la obra "Hasta la última gota de sangre".



La citada  actividad cuenta con seguro de accidentes, tiene una duración de 5 horas y está especialmente indicada para familias con niños pequeños. es apta para  personas de la tercera edad y de movilidad reducida. 

La asociación La Maquinilla quiere agradecer al Área de Turismo de Diputación de Córdoba  la confianza en la asociación La Maquinilla para el desarrollo de esta ruta  y en especial a la Delegada, Narcisa  Ruiz,  su decidida apuesta por la promoción de la Vía Verde del Guadiato y Los Pedroches no sólo a través de este evento sino otros de mayor calado y que iremos desvelando en las próximas fechas. 

Búnker del Castillo del viñón, en la proximidades del Camino Natural del Guadiato




Lugar de inicio: Estación de Cámaras Altas.

Hora: 9:00

Tipo de ruta: circular.

Inscripciones:

https://inscripcionescordobainfinita.es/25-de-mayo-ruta-por-la-via-verde-del-guadiato-y-los-pedroches/

La ruta  a realizar en wikiloc:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-turismo-diputacion-decordoba-

18-de-mayo-2024-167275926


La Asociación La Maquinilla  depende de donaciones privadas para su funcionamiento. 

TU OPINIÓN NO CAMBIA NADA; TU EJEMPLO, SI

                                                                       HAZTE SOCIO/A

                                                                            637544156

Titular: Asociación La Maquinilla

                                                   IBAN   ES34 0049 1468 7222 1005 1930

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jueves, 13 de octubre de 2016

GUERRA CIVIL: 80 AÑOS DE LA HUIDA DE OCTUBRE


Locomotora nº 10, San Rafael, en el Museo de la Minería de Puertollano (www.lacomarcadepuertollano.com)
Aunque hace algún tiempo dedicamos en este blog varios capítulos a la repercusión que tuvo la Guerra Civil en los ferrocarriles de esta cuenca minera, no está de más recordar un episodio del que ayer y hoy se cumplen 80 años: la llamada “Huida de Octubre” de 1936, un desplazamiento de miles de personas (más de 30.000), utilizando el ferrocarril como medio indispensable para ello.
Hay que recordar que la sublevación del ejército nacional triunfó en Córdoba y Sevilla, y desde allí se lanzó a la conquista del norte de Sevilla y Córdoba, y del sur de Badajoz. 
A principios de octubre de 1936 aún quedaban en zona republicana Belmez y Peñarroya-Pueblonuevo, que recibieron una oleada de refugiados desde los pueblos de la Sierra de Sevilla, la Campiña cordobesa, Extremadura y Fuente Obejuna. Esta avalancha humana desbordó las posibilidades de Peñarroya-Pueblonuevo y Belmez, por lo que se establecieron trenes especiales tanto por la línea de Belmez a Almorchón como por la de Peñarroya a Puertollano para dispersar a todos estos refugiados por pueblos de Ciudad Real, en espera de que el ataque del ejército nacional desde Córdoba no tardaría en llegar.
Desde Córdoba comenzaron los ataques el 30 de septiembre, conquistando sucesivamente Cerro Muriano, Estación de Obejo, Villaviciosa, El Vacar, Villaharta y Espiel (el trazado del ferrocarril Córdoba-Belmez), llegando el 11 de octubre a las proximidades de Belmez, que fue tomado en la tarde del día 12. Al día siguiente, sin apenas resistencia, cayó también Peñarroya-Pueblonuevo.

Estación de Cámaras Altas, desde la que partían los trenes de vía estrecha con refugiados hasta Pozoblanco y Puertollano
En las noches de los días once al doce y doce al trece de octubre se produjo un éxodo masivo desde ambos pueblos hacia Almorchón por la vía ancha y a Puertollano por la vía estrecha. El alcalde de Belmez, D. Manuel Robledo, el de Peñarroya-Pueblonuevo, D. Fernando Carrión (que además era Gobernador Civil interino), y el diputado D. Eduardo Blanco organizaron la evacuación general de la cuenca, de una cuantía y características imponentes.
Contando con las once locomotoras aparcadas en las estaciones de Villanueva del Rey, Espiel y Belmez, se dispusieron otros tantos trenes desde Belmez con destino a Almorchón, además de otros varios desde Peñarroya. Y con las cuatro locomotoras estacionadas en el depósito de Cabeza de Vaca se organizaron cuatro trenes cargados de carbón con el mismo destino. Se establecieron además continuas circulaciones de La Maquinilla desde el Montadero de Belmez hasta la estación de Peñarroya, desde donde se siguió evacuando a la población el día siguiente. Para evitar el riesgo de que los trenes cayeran en manos de los nacionales, la primera noche no se utilizó la vía estrecha.
En la segunda noche se establecieron varios trenes desde la estación de Peñarroya hacia Almorchón, pero siendo insuficientes hubo que recurrir a utilizar tres locomotoras de La Maquinilla (las nº 7, 8 y 10, de nombre Antolín, Santa Rosa y San Rafael, respectivamente), que arrastraron vagones de mercancías repletos de refugiados hasta Puertollano por la vía de Almorchón. Además, se pusieron en circulación los trenes de la vía estrecha en dirección a Pozoblanco y Puertollano, pero como la línea estaba cortada en la estación de Belmez-Ermita desde el día 12, se contó para ello con seis locomotoras enviadas desde Puertollano a la Estación de Cámaras Altas, todavía en manos del ejército republicano, desplazándose hasta allí la población desde Belmez o Peñarroya-Pueblonuevo, andando, en carros o en camiones.
Frente de guerra establecido en octubre de 1936, sin apenas variación hasta 1939
Para el día 15 de octubre toda la cuenca minera estaba en manos del ejército nacional, aunque con el frente de guerra establecido entre La Granjuela y Valsequillo por el norte y entre Cámaras Altas y Villanueva del Duque por el Oeste, cortando en esos puntos las líneas férreas. El frente de guerra se mantuvo en estas posiciones casi hasta el final de la contienda.
De este modo, los trenes circulaban por la vía ancha solo desde Peñarroya-Pueblonuevo hasta Córdoba y por la vía estrecha desde Belmez-Ermita hasta Fuente del Arco. La Maquinilla continuó prestando su servicio desde Cabeza de Vaca hasta El Porvenir, aunque con la dificultad de contar solo con siete locomotoras, algunas de las cuales fueron desmontadas o seriamente dañadas.
Estación de Peñarroya, la última en territorio nacional desde Córdoba por la vía ancha
Siendo una tragedia humana que nos debe hacer reflexionar con lo que actualmente están pasando quienes huyen de la guerra en Siria y las dificultades que están teniendo para ser acogidos, puede resultar un tanto frívolo hablar de las consecuencias que para el material ferroviario tuvo la Huida de Octubre.
Por lo que respecta a la vía estrecha, este desplazamiento de trenes tuvo como resultado que casi todo el material, principalmente locomotoras y coches de viajeros, se utilizó durante la guerra en la cuenca de Puertollano (zona republicana), quedando para su uso en el Guadiato (zona nacional) sólo 2 locomotoras de un total de 23, 5 coches de viajeros de un total de 63, 1 furgón de un total de 17 y 224 vagones de un total de 530.
Y en cuanto a las locomotoras de La Maquinilla, las tres utilizadas para la huída a Puertollano fueron reparadas en 1940 en los Talleres Calatrava y, con la aprobación de la Jefatura de Minas de Ciudad Real, estuvieron prestando servicio en los ferrocarriles mineros de Puertollano hasta el final de sus días. Esta es la explicación de que la locomotora nº 10, San Rafael (no la Pozo Norte como consta en las placas que después le pusieron), esté actualmente expuesta en el museo de la minería de Puertollano, localidad en la que se encuentra desde octubre de 1936. 
Estación de Belmez-Ermita, la última en territorio nacional desde Fuente del Arco por la vía estrecha
 
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jueves, 5 de septiembre de 2013

NUESTROS FERROCARRILES EN LA GUERRA CIVIL IV

El ferrocarril en el frente
A partir de octubre de 1936 y durante 1937 tuvieron lugar numerosas acciones militares entre republicanos y nacionales, que habían establecido sus comandancias en Pozoblanco y Belmez respectivamente. Éstos recibían tropas y armas desde Córdoba, fletando para ello todos los trenes que fueran necesarios, por lo que la línea Belmez-Córdoba se convirtió en el objetivo prioritario de la guerrilla republicana, con continuas incursiones nocturnas desde Pozoblanco y Villanueva de Córdoba para realizar actos de sabotaje tanto en la carretera como en las vías del tren. La prensa republicana daba cuenta de ello y el 28 de febrero se podía leer en el ABC de Madrid (hay que recordar que este periódico tenía una edición republicana en Madrid y otra nacional en Sevilla) que “los facciosos han concentrado gran cantidad de material bélico en la línea de Peñarroya, Belmez y Espiel”.
En el ya referido libro de Francisco Moreno “La Guerra Civil en Córdoba” se recogen algunos de estos sabotajes, pudiéndose citar como más significativas las acciones del 11 de diciembre de 1936 en El Vacar, cortando carretera y ferrocarril, y otra en enero de 1937, con la voladura de un puente en la vía férrea. Hay constancia también de que en el mes de abril hubo varios muertos ocasionados por un ataque contra un tren que hacía el trayecto de Espiel a Peñarroya.
La actividad de la guerrilla republicana en ese tiempo fue tan intensa que llegó a conquistar la estación de El Vacar 12 de junio de 1937, interrumpiendo varios días las comunicaciones y el envío de tropas desde Córdoba hacia la cuenca minera. El ejército nacional daba partes mensuales de todos los actos de sabotaje cometidos contra la vía férrea de Belmez a Córdoba, convirtiéndose en una pesadilla para las guarniciones de El Vacar, Villaharta y Espiel, por lo que se ordenó la ocupación de Obejo a toda costa, por considerarlo “madriguera de rojos”, desde donde partían la mayoría de los ataques.

Pintada que aún puede verse en las ruinas de la estación de Cámaras Altas
Entretanto, la línea a Puertollano seguía cortada entre las estaciones de Belmez-Ermita y Villanueva del Duque, circulando regularmente trenes sólo entre Pozoblanco y Puertollano por un lado y desde Peñarroya a Fuente del Arco por el otro, aunque esporádicamente se utilizaron los tramos de Pozoblanco hasta el Soldado y de Peñarroya a Cámaras Altas.
En marzo de 1937, luchando por el control de la carretera de Belmez a Villanueva del Duque, fue utilizado el ferrocarril por la caballería de los dos ejércitos para el movimiento de tropas y refuerzos, sirviendo también las trincheras de la vía para la defensa de las posiciones. Como consecuencia de los combates el ejército republicano se apoderó de un tren que los nacionales habían llevado hasta El Soldado para suministrar víveres y munición a sus soldados.

Uno de los muchos nidos de ametralladora que quedan en la zona de Cámaras Altas
La intensidad de los combates en la zona llevó a las fuerzas republicanas a utilizar trenes blindados, preparando para ello la locomotora nº 22 con gruesas planchas de acero, y ametralladoras, haciendo circular delante de ella una batea con sacos de tierra y dos ametralladoras más. Con esta ayuda llegaron a controlar totalmente la estación de Peñas Blancas y se plantaron en el cerro de la Alcornosilla, desde el que dominaban la estación de Cámaras Altas.
Con el apoyo de un tren blindado, las tropas republicanas conquistaron el 4 de abril la estación y el pueblo de Valsequillo, que por su carácter de puerta de entrada a la cuenca minera desde el norte, estaba fuertemente preparada para su defensa. Al día siguiente tomaron La Granjuela y Los Blázquez, llegando a cortar la línea a Fuente del Arco en las proximidades de la estación de vía estrecha de La Coronada el día 9, dando cuenta de que “después de nuestras últimas conquistas, las fuerzas republicanas se encuentran a 12 y 10 kilómetros de Fuenteovejuna y Peñarroya, y de dos estaciones, Peñarroya y Belmez, que son las que faltan para que pase íntegro a nuestro poder el ramal ferroviario de Almorchón a Belmez”. No obstante, no pudieron reconquistar ninguna de estas tres poblaciones.
Sólo cuatro días después, guerrilleros republicanos llevaron a cabo el más espectacular acto de sabotaje contra esta línea, a cinco kilómetros de Granja de Torrehermosa, causando cuatro muertos y quince heridos de entre los viajeros de un tren.


Locomotora nº 22 después de su reparación tras la guerra. Foto F.J. Aute

Protegido por la artillería y la aviación republicana, el 21 de septiembre un tren blindado llegó desde Valsequillo hasta escasos metros de la estación de Peñarroya “vomitando metralla por sus dos costados contra las posiciones enemigas”. La crudeza del combate fue tal que en una sola jornada se lanzaron “más de seis mil proyectiles de todos los calibres” contra Belmez, Peñarroya y Pueblonuevo.  
Desde finales de septiembre de 1937 la situación fue de una calma tensa, con escarceos por parte de uno y otro bando, aunque sin mucha intensidad, tal como manifestaba el ejército republicano: “El enemigo no da señales de vida ni en Cabeza Mesada, ni en Peña Ladrones ni en Peñas Blancas. Nuestros jefes no quieren, por tanto, gastar municiones inútilmente”.
Por su parte, en el Informe del Servicio Militarizado de la S.M.M.P. de octubre de 1937 se indicaba que en el tramo controlado por los nacionales habían impactado hasta entonces 100 obuses de artillería, 10 bombas de aviación y sufrido 29 voladuras con explosivos, añadiendo que “Hemos de resaltar igualmente los servicios prestados con nuestro personal y material para el aprovisionamiento y municionamiento de las posiciones de extrema vanguardia en el sector de Cámaras Altas, y otros muchos servicios hechos en condiciones que por sus proximidades a los frentes pueden suponerse”.
En junio de 1938 cambiaron las tornas. Las fuerzas nacionales planearon el ataque a la comarca de La Serena con el fin de controlar en su totalidad el ferrocarril desde Córdoba a Almorchón, para cuya defensa el ejército republicano volvió a utilizar trenes blindados. Un primer ataque consiguió la toma de La Granjuela y Valsequillo y las sierras próximas, fortificadas por los republicanos con el fin de defender desde allí la línea férrea. La conquista además de Los Blazquez y Peraleda del Zaucejo permitió el 18 de junio la apertura de la línea desde Peñarroya hasta Valsequillo.

 Noticia aparecida en el diario "Azul".
Aunque se editaba en Córdoba, está fechada en Santander
La importancia de esta toma se entiende mejor con noticias como la que aparecía en el Diario de Córdoba del 24 de junio, en la que se daba cuenta de que, como trofeos de guerra, estaban expuestos en la plaza de las Tendillas de Córdoba “El Felipe” y “La Leona”, los dos cañones de grueso calibre arrebatados a los republicanos, con los que custodiaban la línea férrea y hostigaban a la población de Peñarroya. Con esta acción el ejército nacional volvía a defender las industrias de Peñarroya desde Valsequillo, por lo que, conocida la noticia y dando por hecho la protección de las minas y fábricas en la cuenca y que el final de la guerra no habría de estar muy lejano, las acciones de la S.M.M.P. en la bolsa de París subieron 40 francos en un solo día.


"El Felipe", tras ser arrebatado a los republicanos.
En el mes de septiembre hubo un nuevo ataque republicano, intentando conquistar Córdoba e interceptar el ferrocarril, preferentemente entre Villanueva del Rey y Alhondiguilla, así como reconquistar todas las posiciones perdidas en los cerros y peñas próximos a carreteras y vías férreas, tratando de cortar las comunicaciones con Peñarroya. El diario ABC de Sevilla así lo manifestaba el 4 de noviembre: “¡Seremos los dueños de las alturas y desde ellas cortaremos la carretera! ¡Bombardearemos Belmez, Pueblonuevo, Espiel, Peñarroya! - dijeron los marxistas”.
La contraofensiva republicana de enero de 1939, la última gran batalla de la Guerra Civil, de la que ya se habló en el apartado dedicado a los éxodos de la población, fue el penúltimo episodio de la guerra en nuestra comarca. Entre el 5 de enero y el 4 de febrero entraron en acción más de 160.000 combatientes de ambos bandos. El trasiego de trenes militares con destino al frente de guerra, establecido en Valsequillo, llegó a ser tal que el 14 de enero se produjo un choque de trenes entre las estaciones de Belmez y Villanueva del Rey con un balance de once muertos y 24 heridos.
El último capítulo de la guerra vino después. Fue el de los muchos trenes repletos de miles de prisioneros republicanos que, partiendo de los campos de concentración establecidos en las ruinas de Valsequillo, La Granjuela y Los Blázquez los fueron desperdigando por cárceles y campos de trabajo de toda España.
 Valsequillo en ruinas, una vez acabada la guerra




The railway at the front
From October of 1936 and during 1937 large military actions took place between Republicans and Nationalists, who had established their command headquarters in Pozoblanco and Belmez respectively. Republicans received troops and weapons from the Belmez-Córdoba line, which was the priority objective of the Republican guerrilla band, with continuous night attacks from Pozoblanco and Villanueva de Córdoba to commit  sabotage  either on the road or on the tracks. The Republican press informed of that and on 28th February in the ABC newspaper  (which had a Republican edition in Madrid and another national in Sevilla) it could be read in the Madrid edition that: “ the rebels have assembled a large  quantity of war supplies on the line of Peñarroya, Belmez and Espiel”.

In Francisco Moreno’s already referred book “La guerra civil en Córdoba” some of the sabotages are collected. The most meaningful actions happened on 11th December 1936 in El Vacar, cutting the road and the railway and another in January of 1937, with the blasting of a bridge on the railway track. There is also evidence that in April there were various deaths caused by an attack on a train between Espiel and Peñarroya.

The activity of Republican guerrilla at that time was so intense that they  even took El Vacar station on 12th June 1937 which caused  a cut off  in connections and  the sending of troops from Córdoba to the mining area. The National Army sent monthly dispatches of the sabotages done to the railway track from Belmez to Córdoba. This became a nightmare for the garrisons of El Vacar, Villaharta and Espiel, so the occupation of Obejo was ordered at all costs because it was considered “hole of reds”, where most attacks came from.


Meanwhile, the Puertollano line continued to be cut bewteen the stations of Belmez-Ermita and Villanueva del Duque. The trains ran regularly only between Pozoblanco and Puertollano and from Peñarroya to Fuente del Arco, although the stretches of railroad were used from Pozoblanco to “el Soldado” and from Peñarroya to Cámaras Altas.

In March of 1937, the fight for the control of the road from Belmez to Villanueva del Duque went on. The railway was used by the cavalry of both armies for the movement of troops and reinforcements, the trenches of the lane along the way were used for the defense of the positions. As a consequence of the combats, the Republican army took control of a train that the Nationalists had carried to El Soldado to supply provisions and ammunition for their soldiers.


Due to the intensity of the combats in the area the Republican forces used armoured trains. The locomotive number 22 was prepared with thick steel sheets and machine guns and made run in front of it a tray with sacks of soil and two machines guns more. With this help they reached the Peñas Blancas station  and positioned themselves  Alcomosilla hill, where they were able to to get total control of Cámaras Altas station.

With the support of an armoured train, on 4th April the Republican troops took the station and the village of Valsequillo, which was strongly prepared for the defense because it was considered to be the door to the mining area from the north. The next day La Granjuela and Los Blázquez were taken and on 9th they  cut the line to Fuente del Arco near the narrow gauge La Coronada station. “After our last conquests, the Republican Forces are 12 and 10 kilometres from Fuenteovejuna and Peñarroya and from Peñarroya and Belmez stations which are needed to entirely control  the branch line from Almorchón to Belmez”. But neither of these three villages could be retaken.
Only four days later, the Republican guerrillas carried out the most spectacular sabotage against the line, five kilometers from Granja de Torrehermosa, which caused  the death of four  people and injured 15 among the passengers of the train.


On 21st September an armoured train, which was protected by the Republican artillery and air force, arrived from Valsequillo a few metres away from Peñarroya station “throwing up grapeshot from both sides against the enemy positions”. The combat was so harsh that in only one day “more than 6.000 ammunitions of all calibre” were launched against Belmez, Peñarroya and Pueblonuevo.

From late September 1937 the situation was of a forced  calm, with scuffles on both sides although they were not very strong as the Republican army reported: “the enemy didn’t show signs of life in Cabeza Mesada, in Peña Ladornes or in Peñas Blancas. Our bosses don’t want to spend ammunition needlessly”.

In the report of the Militarized Service of the S.M.M.P in October of 1937 it was said that in the controlled stretches by the Nationalists 100 shells and 10 aviation bombs had collided until that moment and they had suffered 29 bombings with explosives, adding that “We have to emphasise equally the given services with our staff and material for supplies and ammunition of the position of extreme vanguard in Cámaras Altas sector and a lot of others services made in difficult conditions due to the proximity to the fronts”

In June of 1938  the tables turned. The National forces planned the attack to La Serena region with the intention of totally controlling the railway  from Córdoba to Almorchón for whose defense the Republican army again used  armoured trains. A first attack  took La Granjuela, Valsequillo and the close mountains fortified by the Republicans to defend the train line from there. The conquest of Los Blazquez and Peraleda del Zaucejo also put into service the line from Peñarroya to Valsequillo.


The importance of this occupation  is better understood with news like that published in Diario de Córdoba on 24th June where it was said that “El Felipe” and “La Leona”, two cannons of thick caliber, grabbed from  the Republicans, were exhibited in Las Tendillas square in Córdoba. These cannons had been used to watch over the railway and harass the villagers of Peñarroya. With this action the National Army again defended  the factories in Peñarroya from Valsequillo . And as this `piece of news was known and the protection of the mines and factories were granted  in the area and the end of the war wasn’t far, the shares of the S.M.M.P in the stock market of Paris increased 40 francs in only one day.


In September there was a new Republican attack, trying to take Córdoba and to intercept the railway, mainly between Villanueva del Rey and Alhondiguilla, as well as to retake the lost positions in the hills and crags near roads and railways, trying to cut the communications with Peñarroya. The ABC newspaper from Sevilla reported on 4th November: “We will be the owners of the heights and from there we will cut off the road! We will bomb Belmez, Pueblonuevo, Espiel, Peñarroya! Said the Marxists”

The Republican counter-offensive in January of 1939, the last great battle in the Civil War, which was explained in the section dedicated to the exodus of the population, was the penultimate chapter of the war in our area. Between 5th January and 4th February 160.000 combatants of both sides went into action. The traffic of military trains to the front, which was established in Valsequillo, was so significant that on 14th January a train crash happened between the stations of Belmez and Villanueva del Rey, with the outcome of 11 dead and 24 injured.

In the last chapter of the war there were a lot of trains full of thousands of Republican prisoners, who left the concentration camps set up in the ruins of Valsequillo, La Granjuela and Los Blázquez. The prisoners were dispersed to prisons and forced-labour camps throughout whole Spain.

Translation by Silvia Alonso Blanco
 
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sábado, 24 de agosto de 2013

NUESTROS FERROCARRILES EN LA GUERRA CIVIL III

Trenes, minas y fábricas

Al estabilizarse el frente de guerra en octubre de 1936, se reanudaron los servicios del ferrocarril y comenzaron a circular los trenes desde Peñarroya con destino a Córdoba y Fuente del Arco, pero con un tráfico de personas y mercancías muy restringido por falta de material y porque la mayoría de los trenes eran utilizados para el movimiento de tropas y armas.
La población de Belmez había quedado reducida a apenas 1.500 habitantes y la de Peñarroya-Pueblonuevo a sólo 6.000. Aún así, se intentaron poner nuevamente en funcionamiento las minas y fábricas que eran gestionadas por una militarizada S.M.M.P. (hay que advertir que en Puertollano también siguió trabajando la S.M.M.P., con un funcionamiento más limitado y bajo dirección francesa), pero la escasez de mano de obra era un grave problema: en julio de 1936 trabajaban en las minas y fábricas de la comarca unos 4.100 obreros y tras la ocupación del ejército nacional, el número de obreros disponibles para el trabajo era sólo de 700 (de 2.150 mineros, sólo quedaron 106), por lo que se reclutó el mayor número de trabajadores posible, trayéndolos de provincias limítrofes, arrojando octavillas en la zona republicana en las que se prometían todo tipo de favores y perdones a los obreros que desearan regresar y ocupar sus antiguos puestos de trabajo.

Anuncios publicados en el diario "Azul" en marzo de 1937 y junio de 1938 
Con todo, se logró que en pocos meses el número de obreros ascendiera a casi 1.800, tratando de facilitar todos los medios posibles para que la población volviera al trabajo, y uno de los principales era la puesta en funcionamiento de La Maquinilla con el fin de que desde Belmez se pudiera ir a trabajar a las minas e industrias de Peñarroya. Para ello, el 15 de febrero de 1937 el Ayuntamiento de Belmez solicitó a la S.M.M.P. “que instale medios de comunicación fáciles para que los obreros y empleados de esta sociedad puedan trasladarse a los lugares de trabajo”. A esta petición contestó días después el Teniente Coronel Director de la S.M.M.P. que su intención era la de restablecer totalmente el servicio del ferrocarril minero, pero que carecían de personal especializado para ello y que además había que tener en cuenta las restricciones impuestas en el consumo de carbones.


Militares en Peñarroya. Foto F.J. Aute
Ante la imposibilidad de poner en funcionamiento nuevos trenes con los horarios que se adaptaran a los turnos de trabajo, la solución propuesta desde Belmez fue la de instar al referido Teniente Coronel a que procurara acoplar en un mismo relevo a todos los trabajadores que eran vecinos de este pueblo, para que pudieran ir y regresar en un mismo tren, con el consiguiente ahorro de personal y de combustible, y a aquellos que por el servicio que prestaban no pudieran ser acoplados en dicho tren, se les facilitara el traslado por medio de un autocamión.
Llegado el verano el problema aún no estaba solucionado, por lo que la mayoría de los obreros de Belmez que se empleaban en Peñarroya hacían el trayecto andando, por no establecer la compañía ningún tren que se ajustara al horario de los relevos de trabajo. Nombrada una comisión que estudiara el problema, se resolvió a finales de agosto en el sentido de intentar ajustar los horarios de los trenes para que pudieran transportar al mismo tiempo a los trabajadores de las industrias y a los de las minas, sin que ni unos ni otros tuvieran largos tiempos de espera antes o después de sus correspondientes relevos.
Con todo ello se consiguió que las más importantes minas siguieran funcionando, así como la fundición de plomo, la central eléctrica, los Talleres Generales y las fábricas de productos químicos, y se pusieron nuevamente en funcionamiento la fábrica de zinc (cerrada desde marzo de 1933) y la de óleum (cerrada en septiembre de 1931) siendo ésta de suma importancia para la fabricación de explosivos, por ser la única de este tipo que existía bajo el control del ejército nacional.
Lógicamente, el funcionamiento de todos estos centros fue bastante irregular y se veía continuamente alterado por la falta de mano de obra especializada y las vicisitudes de la guerra. A modo de ejemplo, en abril de 1937 fueron bombardeadas las fábricas de municiones de Peñarroya y en agosto de 1938 un bombardeo de la aviación republicana destruyó la central eléctrica, lo que paralizo durante casi un mes la mayoría de las fábricas y provocó el apagado de los hornos de coke. Por otro lado, en octubre de ese mismo año el ejército nacional envió un “Batallón de Mineros”, formado por 400 prisioneros, con lo que el número de trabajadores de la S.M.M.P. militarizada se elevó a 2.174, incrementando notablemente la producción.  

Reparación de tanques en las instalaciones de la S.M.M.P.
Del funcionamiento de estas minas e industrias hay que destacar dos aspectos referidos al ferrocarril: los trabajos de mantenimiento del material realizados en los Talleres Generales y la utilización de La Maquinilla para el transporte de mercancías entre todos los centros.
En cuanto a los Talleres Generales, además de su uso como la fábrica de armas y municiones, se convirtieron en el centro neurálgico para el mantenimiento de todo tipo de vehículos militares utilizados en el frente, encargándose de efectuar las necesarias reparaciones en los automóviles y camiones del ejército, así como en locomotoras y vagones. Sólo entre octubre de 1936 y septiembre de 1937 fueron reparados 1.541 automóviles, 172 locomotoras y 89 vagones de ferrocarril.

Y referido a su uso durante la guerra, lo más acertado es remitirse a la comunicación presentada por el Cronista Oficial de Peñarroya-Pueblonuevo Jerónimo López Mohedano a la XXX Reunión Anual de Cronistas Cordobeses referida a este ramal minero, donde recoge que:  

Rafael Soto Fernández, fogonero en 1.936, recordaba a sus 87 años, que a medianoche del 11 al 12 de octubre, en la víspera de la toma de Peñarroya-Pueblonuevo por las fuerzas nacionalistas, fueron a su casa compañeros del sindicato que trabajaban como él en el Ramal Minero,  Ramal que había permanecido paralizado desde el 18 de julio tras la declaración de la huelga general, ya que durante estos meses no había habido producción carbonífera y en las minas solo se había realizado las mínimas y necesarias labores de mantenimiento como para poder volver a poner en servicio las explotaciones en cuanto fuera necesario. Los trabajadores del Ramal se habían limitado a realizar pequeñas reparaciones y trabajos en el mismo sentido, pero aquella noche iban a sabotear las locomotoras e instalaciones:

«Nos llevamos la nº 8, la "Santa Rosa" y la nº 10, la "San Rafael" y otra más que no recuerdo. Las demás procedimos a desarmarlas, pues algunos creían que pronto recuperaríamos el pueblo y otros porque pensaban que los que venían no iban a ser capaces de arreglarlas. En la cochera de La Montera estaban la nº 9, la "Porvenir", y la desarmamos, pues creíamos que era la más difícil de reconstruir para ellos. Unas piezas vitales que se llaman los sectores, las enterramos para que no los encontraran, así como ruedas y otros elementos. Otra de las yanquis, tras desarmarla, la enterramos debajo de unos enormes montones de madera al pie de los Talleres que había en el Cerco, cerca de La Montera y, creo recordar que la "Marta" y otras se quedaron en El Porvenir o por ahí y por eso no nos las llevamos, pero esto no lo sé cierto».
Y acababa el Cronista diciendo:

Algunas de las locomotoras del Ramal Minero se habían empleado en las labores de evacuación, siendo enviadas a  Puertollano, vía a Almorchón, hasta donde arrastraron vagones del mismo Ramal, y de MZA o Andaluces, llenos de fugitivos, ya que la Empresa de Peñarroya había manifestado siempre un lógico interés en mantenerlas bajo su control en aquella cuenca manchega.

Ocupada la cuenca minera por los sublevados, se iniciaron las labores de puesta en servicio de las instalaciones minero-industriales, colocadas bajo control directo de Jefes e Ingenieros españoles tras la expulsión mayoritaria del personal francés, procediéndose a su militarización. Se consiguió encontrar  las piezas de las locomotoras saboteadas y reparar la nº 6, la “Vega”, que durante más de un lustro, exhibió en los costados de su ténder la leyenda propagandística: “Lo que los rojos destruyen, la Falange reconstruye”.
Anuncio publicado en "Azul" el 1 de enero de 1939

Referido al importante papel que tuvo La Maquinilla como nexo de unión entre minas e industrias de Belmez y Peñarroya, baste también este dato: entre octubre de 1936 y marzo de 1939 se facturaron en este ramal 13.275 vagones cargados de mercancías diversas y 10.647 vagones de carbón, lo que supuso un total de 218.513 toneladas transportadas, de las cuales 32.385 lo fueron directamente para el ejército nacional.
Sabiendo el ejército republicano la importancia que La Maquinilla tenía para la producción minera e industrial, trataron de boicotear el ramal en multitud de ocasiones, hasta el punto de que la S.M.M.P., en su informe de octubre de 1937, indicaba que a lo largo de sus 14 kilómetros habían impactado en un año 350 proyectiles de artillería y siete bombas de aviación.

Continuará...




Trains, mines and factories

When the front was stabilized in October of 1936, the railway services were re-started and the trains from Peñarroya to Córdoba and Fuente del Arco began to run, but the traffic of people and goods was restricted because most of the trains were used to the carry troops and weapons.
The population of Belmez was reduced to  barely 1.500 inhabitants and in Peñarroya-Pueblonuevo to only 6.000. Even so, the mines and factories, which were managed by a militarized S.M.M.P( the S.M.M.P continued working in Puertollano although with a more limited operation under French control), were tried to be put into operation, but workforce shortage was a big problem. In July of 1936 some 4.100 workmen worked in mines and factories in the region and after the National Army occupation, the number of available workmen t was 700 (of 2.150 miners only106 remained), so as many workers as possible were recruited from the bordering provinces. In the Republican area leaflets were thrown promising all kind of favours to the workmen who wished to come back and work their old jobs.


This proposal meant that in some months the number of workmen had improved to almost 1.800, making the return to the job with all the available means easy. One of the main objectives was to re-start La Maquinilla in order that people from Belmez could go to work in the mines and factories in Peñarroya. For this purpose, on 15th February 1937 the Council of Belmez asked the S.M.M.P. “ to establish easy means of communication in order that the workmen and employees from this society could move to their jobs”. This request was answered by the Lieutenant-Colonel, manager of the S.M.M.P , whose intention was to re-start the mining railing service but they didn’t have the specialized staff and besides it was necessary to take into account the restrictions in coal consumption.


As it was impossible set up new trains with timetables adapted to the shifts, in Belmez it was suggested that the Deputy Major tried to meet all the workers from Belmez in the same shift so that they could go and come back in the same train to save staff and fuel and the workers who couldn’t travel in that train would be transported by lorry.
By summer the problem still hadn’t been resolved, so most of the workers from Belmez who were employed in Peñarroya walked to work because the company didn’t adapt the timetable to the shifts. A commission was set up to study this problem which was resolved at the end of August to adapt the train timetable in order to transport the industry and mine workers at the same time so that none of them would have to wait too long before or after their shifs.

This meant that the most important mines continued working. The lead foundry and the electric power station, the General Garages and the factories of chemical products, and zinc factory (closed since March 1933) and the oleum one (closed in September 1931) were put into operation, this last one was very important for the manufacture of explosives  because this factory was the only one of this kind under the control of the Nationalist Army.

Logically, the working of these centres was very irregular and it was constantly altered due to the lack of specialized workforce and the war difficulties. For example, in April 1937 the ammunition factories of Peñarroya were bombed and in August of 1938 a Republican air attack destroyed the electric power station, which paralysed most of the factories for almost a month and caused the turning off of the coke furnaces. On the other hand, in October of this same year the Nationalist Army sent a “Battalion of miners”, formed by 400 prisoners which increased the number workers of the militarized S.M.M.P. to 2.174, so the production increased significantly.


In the working of these mines and factories two aspects should be noticed with reference  to the railways: the maintenance service of the material made in the General Garages and the use of La Maquinilla to transport goods between all the centres.

The General Garages, besides its use as a weapon and ammunition factory, became the nerve centre in the maintenance of all kind of military vehicles used at the front. The repairs of military automobiles and lorries, as well as the locomotives and carriages were made there. Just between October of 1936 and September of 1937, 1.541 cars, 172 locomotives and 89 carriages were repaired.

Related to its use during the war, the best reference is to the lecture of the Oficial Chronicler of Peñarroya-Pueblonuevo, Jerónimo López Mohedano, in the XXX Annual Meeting of Cordovan Chroniclers focused in this mining area, it was said that:
Rafael Soto Fernández, a stoker in 1936, remembered at 87 that at midnight in the eve of 11 to 12 of October, the taking of Peñarroya-Pueblonuevo by the Nationalist forces, some trade union mates, who also worked in the mining sector, went to his house. This sector had been paralyzed since 18 July after the declaration of the general strike, considering that for these months there hadn’t been coal production and only the minimum, necessary maintenance work had been done in the mines to run the mining development when it was possible. The workers of the mining sector had only made small repairs and jobs in this sense, but the night mentioned before the locomotives and facilities were sabotaged.
 “We stole the number 8 “Santa Rosa” and the number 10 “San Rafael” and another one I don’t remember. The other locomotives were dismantled because some people thought that we took  back control of the village and others and we thought that those who came wouldn’t be able to fix them. In “La Montera” garage was the number 9, “la Porvenir”, which was disassembled, because we thought it would be more difficult to  reconstruct. Some vital pieces, called the sectors, were buried in order not to  be found as well the tyres and other elements. Another Yankee, after being disassembled, was buried under a huge pile of wood at the base of the Garages in “el Cerco”, near La Montera. I think that “La María” and others stayed in El Porvenir or over there, that’s why we didn’t take them, but I’m not very sure of this”

The chronicler finishsed saying:
Some of the locomotives of the Mining Sector had been used in the evacuation of labourers. They were sent to Puertollano, via Almorchón where they pulled carriages from the same Sector, from the MZA or from the Andalusians which were full of fugitives because the Peñarroya Enterprise had already declared a logic interest in keeping then under their control in that mining area.
When the mining area was occupied by the rebellious, the works of putting into service the mining-industrial facilities began. They were under the direct control of the Spanish Bosses and engineers after the expulsion of most of the French staff, became militarized. The pieces of the sabotaged locomotives were found and the number 6, “la Vega” was repaired, which for more than five years exhibited on its sides: That which the red destroyed, the Falange reconstructs”.

With reference  to the important role that La Maquinilla had as a link between the mines and the factories of Belmez and Peñarroya, the most relevant data is: between  October of 1936 and March of 1939 in this branch line 13.275 carriages loaded with different goods and 10.647 carriages of coal with a total of 218.513 tonnes transported. 32.385 of these tones were directly for the National Army.
As the Republican Army knew the importance that La Maquinilla had for the mining and industrial production, they tried to boycott this branch line on numerous occasions. Even the S.M.M.P in its report in October of 1937 explained that within its 14 kilometers, it was attached by 350 ammunitions of artillery and seven aviation bombs.

Translation by Silvia Alonso Blanco
 
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