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miércoles, 9 de mayo de 2012

Mucho que aprender y poco que celebrar


Foto: José Manuel Castaño
El Día Nacional de las Vías Verdes, se celebra el 14 de Mayo de cada año. Y así viene sucediendo desde hace 13 años. En el fin de semana más próximo a esa fecha todas las vías verdes de España se engalanan y todos los colectivos que defienden estas ideas se visten de corto para conmemorar lo que se ha convertido en los últimos años en un nuevo estilo de vida. Bueno... todos menos uno de ellos.

A día de hoy, la Asociación La Maquinilla no tiene mucho que celebrar, desgraciadamente en este día. A pesar de los avances en materia de concienciaciçon ciudadana y política en esta cuestión, de ciertos progresos medioambientales en alguna que otra plataforma ferroviaria, de la creación de una incipiente identidad social en relación a las Vías Verdes de nuestra comarca, la realidad es que al Guadiato se le sigue debiendo una Vía Verde hace ya 16 años, en base a unos argumentos que cada día son más difíciles de explicar a la ciudadanía.

Puesto que no había nada que celebrar decidimos acudir a la Vía Verde de la Sierra Norte de Sevilla en primer lugar para disfrutar y, en segundo lugar, para aprender la manera en que aprovechan sus recursos endógenos las poblaciones que se encuentran en una situación socio-económica parecida a la nuestra. Hasta allí se desplazó un autobús repleto de belmezanos y peñarriblenses de todas las edades.

Fuente: Carmelo Díaz

Se echó en falta la presencia de nuestras autoridades, en contraste con la misma época del año pasado en plena campaña electoral, cuando representantes de todos los partidos políticos (PSOE, IU, PP y PA) de Peñarroya y Belmez se acercaron a la plataforma ferroviaria FEVE entre Belmez y Cámaras Altas con motivo de la celebración del XIII Día Nacional de las Vías Verdes. La verdad sea dicha, hubiese sido especialmente oportuna la visita de esta infraestructura por parte de nuestros dirigentes municipales y/o comarcales, no por apoyo moral, sino para aprender alguna lección que pudieran aplicar en nuestras plataformas ferroviarias en el futuro.

En lo que a la ruta se refiere, el Domingo pasado el grupo pudo deleitarse con la comtemplación del  bosque de ribera más grande del Sur de España, admirar el monumento natural de Cerro del Hierro y, por supuesto, reconocer el magnífico trabajo de transformación de la plataforma de este viejo ferrocarril minero en Vía Verde.

Lo que tenemos...
...lo que deberíamos tener
Dando por bueno el hecho de destinar un día del calendario a las Vías Verdes españolas, en clave local, si consideramos que tanto los ciudadanos como los políticos del Guadiato bien debieran dedicar esta efeméride a reflexionar sobre aquello que han hecho mal o que no han hecho para llegar a esta situación de desventaja respecto de otras zonas en este ámbito, no con un fin fustigador y de penitencia sino con la intención de corregir la deriva actual.

Si de algo ha servido el XIV Día Nacional de las Vías Verdes ha sido para constatar lo lejos que tanto la sociedad civil como la clase política del Guadiato se encuentran del objetivo. No obstante, como aspecto positivo destacamos que empiezan a aproximarse a él, porque ya hace algún tiempo que empezaron a caminar en la buena dirección: asociación y colaboración institucional.

Desde este blog, esperamos y deseamos que en las próximas ediciones de este Día Nacional de las Vías Verdes puedan ser celebradas en casa, en algún tramo de la Vía Verde del Guadiato.

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miércoles, 25 de abril de 2012

Verlo para creerlo

Autor: David Mesa
Aunque llevamos más de un año y medio haciendo pedagogía sobre el concepto de Vía Verde así como los beneficios económicos y sociales que podría reportar su construcción en el Guadiato, esta palabra todavía sigue siendo un arcano para muchos de los habitantes de la comarca. A pesar del esfuerzo educativo realizado, en la cabeza de nuestros vecinos y políticos persisten aún ideas confusas y preguntas sobre este particular ¿Es un camino público más o, por el contrario, es una infraestructura universal? ¿Es cierto que la visitan miles de usuarios foráneos al año o, sin embargo, tiene un impacto limitado en el entorno social? ¿Es beneficioso para la hostelería de los lugares por los que pasa o es un simple adorno urbanístico? Todas estas dudas razonables podrán resolverlas, si les parece, el próximo Domingo, día 6 de Mayo, en una marcha senderista y cicloturista que organizamos en la Vía Verde construida (la nuestra no lo está aún) más cercana al Guadiato: la Vía Verde de la Sierra Norte de Sevilla.

Con el desarrollo del pensamiento científico en los últimos siglos, los seres humanos de hoy necesitamos demostrar las cosas como paso previo para creer en ellas. Por ello, en lo que respecta a la la Vía Verde del Guadiato, la Asociación La Maquinilla te ofrece la oportunidad de comprobar en primera persona las ventajas que hipotéticamente podría reportar una de estas infraestructuras a tu territorio, mediante la visita a una que está ya terminada.

Las experiencia de caminar por una Vía Verde de verdad, de charlar con los usuarios que nos encontramos, de consultar a los habitantes de las poblaciones por las que pasa, de hablar con los dueños de los bares que se benefician de ella, de contemplar el aprovechamiento que se hace de sus monumentos jamás podrá ser sustituida por las palabras de un artículo publicado en nuestro blog relacionado con el mismo asunto. Ver, oír, tocar. oler una vía verde siempre será mejor que leerla ¿No?

Febrero de 2012. Autoridades inaugurando los último 8 Km.
de Vía Verde del Aceite. Fuente: Diario Córdoba
Nuestra actividad tiene, además de un carácter didáctico, un carácter reivindicativo. Celebramos el  XIV Día Nacional de las Vías Verdes. Es la segunda vez que nos reunimos para reclamar a nuestras administraciones una infraestructura que, por justicia social, nos corresponde desde 1996. No se nos olvida que el proyecto de Vía Verde del Guadiato lleva un retraso de 16 años respecto de los equivalentes al sur de la provincia, los cuales no paran de crecer incluso en tiempos de crisis, como lo demuestra la noticia aparecida en el Diario Córdoba del pasado 1 de Febrero, es decir, hace 2 meses, que informa sobre la  inauguración un nuevo tramo de Vía Verde del Aceite de 8 km. de longitud entre los términos municipales de Puente Genil, Moriles y Aguilar de la Frontera, con una INVERSIÓN DE 1,3 MILLONES DE EUROS aportados en su totalidad por el Ministerio de Medio Ambiente. Si quieren saber más pinchen en este enlace del Diario Córdoba.

Desde nuestra Asociación continuamos sin comprender por qué en el Guadiato se esgrime como argumento  que las condiciones económicas impiden la construcción de una Vía Verde mientras que, esas mismas condiciones económicas no son un obstáculo para su construcción en los pueblos del sur de Córdoba.

De momento, a día de hoy, las Vías Verdes del Sur de Córdoba suman más de 80 km. por 0 de las nuestras. Bueno, 4,5 km, si tenemos en cuenta el vial Norte de Peñarroya-Pueblonuevo.

Por tanto, si te gusta practicar deporte en la naturaleza, tienes curiosidad por conocer  una Vía Verde de verdad, o si simplemente, quieres hacerte oír porque te indigna este agravio histórico que convierte a la gente del Guadiato en ciudadanos de segunda o tercera categoría, te animamos a que vengas con nosotros.

Hace tiempo que no hacemos algo juntos ¡Caminemos por la Vía Verde de la Sierra Norte de Sevilla! 

Fecha:
Domingo, día 6 de Mayo de 2012

Precio de la actividad: 
6 € por persona (comida no incluida en el precio).

Salida y punto de encuentro:
En Belmez: estación de Belmez-ermita (Piscina Municipal) hora: 8 de la mañana.
En Peñarroya-Pueblonuevo: estación de Pueblonuevo del Terrible (Vial Norte) hora: 8 y cuarto de la mañana.

Llegada:
6 y media de la tarde, aproximadamente.

Opciones de visita:
A pie o en bicicleta.

Longitud:
16 km. (dificultad baja).

Inscripción y reservas:
Llamar a los teléfonos 957560089, 637544156 o bien  rellenando la hoja de inscripción de la barra superior derecha del blog.  NOTA: En la inscripción debe figurar si traes bicicleta o no.

IMPORTANTE:
Los menores de edad que deseen asistir a la actividad deberán ir acompañados por algún adulto.

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jueves, 13 de octubre de 2011

Paseo por la Vía Verde de la Sierra Norte

El pasado sábado, día 8 de Octubre, la Asociación "La Maquinilla" improvisó una ruta en bicicleta por la Vía Verde de la Sierra Norte (Sevilla). Situada a 90 km. del Guadiato, ésta es la vía verde más próxima.

La infraestructura en cuestión, de 15 km. de longitud, fue construida en el año 2003 por la Junta de Andalucía. Con ello queda demostrado que el acondicionamiento de un antiguo trazado ferroviario como Vía Verde no corresponde únicamente al Estado, sino, también, al gobierno regional.

La plataforma sobre la que está asentada laVía Verde perteneció al antiguo ferrocarril minero que unía el importante yacimiento férrico de "Cerro del Hierro" con la línea Sevilla-Mérida.

Haciendo un poco de historia, en 1895 la sociedad de capital escocés William Bairds Company Ltd, propietaria de la mina, encargó la construcción y gestión de este ramal minero a MZA, gigante ferroviario en aquellos entonces y empresa muy vinculada a las minas e industrias del Guadiato. De hecho, dicha compañía fue propietaria, por ejemplo, del tramo Almorchón-Belmez hasta la creación de RENFE en 1941, además de poseer minas en el Guadiato y negocios compartidos con la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya.

Mediante la construcción del ferrocarril se pretendía transportar el mineral desde "Cerro del Hierro" hasta el puerto de Sevilla. Una vez allí, sería cargado en barcos para Glasgow, ciudad donde estaban ubicados los altos hornos de esta empresa.

Desde el inicio y como es habitual en un medio de transporte vinculado exclusivamente al transporte de mercancías, la rentabilidad del ferrocarril minero de ancho ibérico fue paralela al nivel de explotación de la mina.

Iglesia anglicana del Cerro de Hierro (Sevilla)
En 1915 la explotación minera cambia de propietario y pasa a ser gestionada por la Sociedad Bairds Mining Company, también de capital británico, no así la línea de ferrocarril, que permaneció en manos de MZA. Las viviendas para ingenieros al más puro estilo colonial así como la iglesia anglicana, pertenecen a esta época (1921).

En 1946 la mina es vendida a la sociedad "Nueva Montaña Quijano", empresa santanderina que utiliza el hierro para la obtención de aceros. Desde 1941 RENFE nacionaliza la línea, al igual que las del resto de España.

Más tarde, en 1970, la Sociedad "Cerro del Hierro S.A." se hace cargo de los trabajos en el filón. Es en esta fecha cuando RENFE decide cerrar la línea por falta de rentabilidad, al igual que muchas otras líneas nacionales. Por ejemplo, en aquellos tiempos la línea Córdoba-Almorchón fue cerrada al tráfico de viajeros (1974).

No obstante, y dado que el criadero todavía tenía actividad, se acordó no desmantelar las vías y estaciones hasta 1985, año en que una cooperativa de mineros, como última propietaria del yacimiento, decidió cerrar definitivamente la mina.

Hasta aquí podemos contar sobre el pasado. Ya en el presente, el "Cerro del Hierro", esculpido por la mano del tiempo y el hombre durante miles de años, ha formado un original y mágico paisaje de chimeneas de piedra caliza.

El lugar requiere, de por sí, una visita monográfica. De la Vía Verde y hacia el interior del complejo parten senderos debidamente acondicionados, algunos de los cuales discurren por antiguas galerías excavadas en la piedra por los antiguos mineros para evacuar el mineral en vagonetas.

En pocos años, este monumento natural (2001) y su Vía Verde anexa se han convertido en un auténtico santuario para los amantes de la escalada y el cicloturismo.

Montados en la bici visitamos, en primer lugar, la antigua estación de Cerro del Hierro, así como las cocheras para las locomotoras y el cargadero de mineral. Todas estas instalaciones se encuentran en deficiente estado de conservación, hecho que llama poderosamente la atención, si entendemos que la mina se cerró, tan solo hace 25 años. Se observa, con tristeza, cómo el sitio ha sido expoliado por chatarreros y amigos de lo ajeno, como aquí.

Una vez fuera del complejo minero, el paisaje que nos rodea es de dehesa y bosque mediterráneo rico en alcornoques.

En el km. 6 encontramos el primer signo importante de civilización: San Nicolás del Puerto. Esta población presenta un excelente parque periurbano elaborado con vegetación de ribera. No en vano, en ese punto nace el río Huéznar (o Huesna). La banda sonora de esta vía de agua nos acompañará hasta el fin del trayecto.

La humedad y el frescor del lugar, incluso en verano, convierten este enclave en lugar ideal para descansar y tomar un aperitivo o un refrigerio. Un bar perfectamente integrado en el paisaje combate la sed y el hambre de cicloturistas y senderistas, que se cuentan por cientos. La Vía Verde representa un importante impulso para el sector hostelero de las localidades por las que discurre, como puede apreciarse en las fotografías.

Recuperamos nuestras monturas y abandonamos este pueblo andaluz típico para iniciar un vertiginoso descenso, compitiendo en la bajada con las aguas del Huéznar. Dejamos actuar, gozosos, a la fuerza de la gravedad hasta que la velocidad alcanzada nos hace pensar en lo dura que será la vuelta. Decidimos acariciar el freno, más que por precaución, para alargar el disfrute.

Sin apenas dar una pedalada, atravesamos el único túnel del trayecto. Sobrecoge penetrar en la fría oscuridad de aquel sumidero horizontal, pero nos dejamos tragar por él, curiosos, expectantes, inseguros, ante la nueva realidad que necesariamente debe surgir al otro lado.


La caverna artificial nos devuelve a un escenario donde la humedad es la gran protagonista. Los bosques de galería nos envuelven con sus tonos marrones, ocres y amarillos y el Huéznar se detiene formando tablas, como si quisiera, también, descansar y disfrutar del colorido espectáculo. Es posible que el otoño sea la mejor época para visitar la Vía Verde de la Sierra Norte, por el contraste que produce la hoja caduca sobre el verde que solo la familia quercus puede ofrecer.

Con frecuencia, penetramos en interminables trincheras, desfiladeros fabricados por el hombre para domar la aspereza salvaje de la sierra. Los muros pétreos llegan alcanzar los 10 metros de altura en algunos tramos. A falta de argumentos sociales, un esfuerzo tan grande de cortado y dinamitado no se justifica si no se espera encontrar un auténtico tesoro mineral más adelante. Grandes obras públicas para grandes negocios. Es la historia de la humanidad.

Las angosturas ferroviarias se intercalan con esqueletos de casetas y puentes metálicos que se asoman al cauce juguetón del Huéznar. El percutir de nuestra ruedas contra las tablas de las pasarelas imitan deliberadamente el hipnótico traqueteo de los trenes de antaño. La bicicleta como metáfora del ferrocarril... una fantástica idea.

El final de la ruta, decepciona un poco. Aparecemos de golpe en un descampado adornado únicamente por una caseta de tren, esta vez habitada junto a la línea Sevilla-Mérida. Los ingenios mecánicos cercanos a la vivienda demuestran que allí residió un técnico guarda aguja. En otro tiempo, la labor de estos abnegados obreros fue fundamental para organizar el tráfico ferroviario y sus descuidos, provocaron en más de una ocasión pavorosos accidentes ferroviarios a los largo de la historia.

El desarrollo de sistemas electrónicos y automáticos de desvío provocaron la desaparición de estos profesionales en la penúltima victoria de la máquinas sobre la personas.

Comemos allí, a la sombra de una encina y debatimos sobre si alargar la etapa 4 km. más hasta las cascadas del Huéznar por un desvío de tierra que parte de la misma Vía Verde, o bien, volver escalando por la misma hasta el lugar de partida.

Elegir la primera opción no nos exime de hacer la segunda, de modo que optamos, finalmente, por la primera alternativa.

Del ascenso solo recordamos jadeos, maldiciones, imágenes del asfalto, alguna que otra avería mecánica y chovinistas conversaciones entrecortadas donde los atractivos de la única Vía Verde del norte de Sevilla sucumben ante los equivalentes de la Vía Verde del Guadiato.

A la llegada a Cerro del Hierro, observamos que el lugar silencioso y solitario de la mañana se ha transformado en una fiesta del ecoturismo donde decenas de excursionistas inician o terminan su esfuerzo por la Vía Verde y sus alrededores.

Volvemos a casa impactados por la aglomeración del final y pensando en que, tal vez, esas autocaravanas, esos autobuses y vehículos bien podrían estar aparcados en Cámaras Altas, en el Cerco Industrial de Peñarroya o en la corta "Cervantes" un sábado cualquiera, o incluso más, dado el enorme potencial turístico de nuestros pueblos, en comparación con aquéllos.

Desde aquí insto a todos los alcaldes, alcaldesas y demás incrédulos del Guadiato a visitar una Vía Verde. A veces, hace falta ver las cosas para creer en ellas.

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