viernes, 28 de octubre de 2011

Hacer fácil lo difícil

Hola. Aquí estamos de nuevo. Realmente nunca nos hemos ido. El próximo Domingo, día 6 de Noviembre, realizaremos la segunda actividad reivindicativo-cultural por las Vías Verdes del Guadiato. Esta vez le toca el turno al antiguo ramal minero de "La Maquinilla".

Hemos considerado oportuno recorrer este tramo, entre Belmez y Peñarroya, no solo por el buen estado en que se encuentra, sino por el carácter público de su plataforma. Recordamos a los lectores que la equivalente de la antigua línea de vía estrecha (Fuente del Arco-Peñarroya-Puertollano) pertenece a FEVE y, por tanto, debe ser adquirida por los Ayuntamientos previo pago de una cantidad de dinero, para su transformación en Vía Verde.

Los 8 km. de "La Maquinilla", no suponen ningún tipo de carga económica para las arcas públicas locales y puede ser convertido en ruta verde fácilmente, mediante la presentación de un estudio-proyecto en el Ministerio de Medio Ambiente y/o en la Consejería equivalente de la Junta de Andalucía.

El recorrido, de 12 km. (6 por plataforma y 6 por camino público) es apto para todas las edades y niveles de condición física. Recordamos a los lectores que los antiguos trazados ferroviarios tienen un perfil extremadamente suave, por lo que resultan ideales para el uso por senderistas, ciclistas, y personas a caballo. Estáis todos invitados.
Las personas con movilidad reducida, desgraciadamente, deberán esperar a su arreglo para poder utilizarla. No obstante, pueden acudir a la parada que vamos a efectuar en "El llano" de Peñarroya-Pueblonuevo para sumarse a la demanda.

Para los amantes de la historia del Guadiato, decirles que los expertos de nuestra asociación efecturán paradas explicativas en los puntos más interesantes de la ruta desde el punto de vista ferroviario, minero en industrial. De modo que también haremos un pequeño viaje al pasado.

Hace tiempo que no hacemos algo juntos. ¡Empecemos por la Vía Verde del Guadiato!


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jueves, 27 de octubre de 2011

Un pueblo sin memoria

Estado actual del Casino del Terrible
A falta de las testimonios de las personas que vivieron antes que nosotros, las viejas construcciones o los restos de éstas se han convertido en elementos insustituibles para interpretar la cultura y/o estilo de vida de una sociedad o comunidad en un momento concreto. Gracias a ellos, el ciudadano común y corriente puede contactar con el pasado de un modo más ameno y, por tanto, entender el presente, sin la necesidad de recurrir a los laberínticos libros de historia.

Sin embargo, al margen de las lecciones educativas que podemos extraer de ellos, no podemos olvidar la enorme contribución de los edificios históricos a la creación de una identidad propia en las poblaciones en las que están ubicados. En la aldea más insignificante o en la mayor de las megaurbes, los habitantes protegen con esmero sus monumentos y sitios históricos. Iglesias, fuentes, fábricas, incluso viviendas se convierten en objeto de peregrinación y devoción por parte de los residentes, no solo por bellas o antiguas, sino porque son portadores de su esencia como pueblo, de sus recuerdos, de su manera de ser, estar y entender el mundo.

Esta tendencia antropológica hacia la conservación del patrimonio propio contrasta sobremanera con la actitud de determinados microsociedades que, acomplejadas, quizá, por su origen diferente, minusvaloran su pasado en todas sus manifestaciones, cuando no lo borran materialmente como si fuera un estorbo.

Hoy por hoy, Peñarroya-Pueblonuevo corre el riesgo de convertirse en un pueblo sin memoria. Se dirige inexorablemente hacia la destrucción de su legado arquitectónico, por la desidia de los que pueden hacer y por el silencio de los que pueden gritar. La penúltima ficha que acaba de incorporarse a este juego de dominó sin fin es la antigua sede del Casino del Terrible.

Ahí está. Rodeado de vallas y precintado, como un pobre leproso al que no conviene acercarse para evitar el contagio. Entre los que pasean por su lado a diario, los hay que miran hacia arriba con desdén y cierto aire de vendetta, al presenciar la caída de un símbolo del capitalismo local y extranjero. También los hay que miran abajo, hacia el suelo, como cuando se cambia de canal para evitar ver las imágenes que golpean nuestra hipocresía. En último lugar están los indiferentes, la mayoría, que esquivan los cascotes de la acera pensando en cuán caliente o frío estará el pan de Mercadona.

Casino del Terrible, junto al Ayuntamiento. Año 1950
El Casino del Terrible de Peñarroya-Pueblonuevo es mucho más que una simple construcción burguesa de la belle epoque. Sin entrar en absurdos debates ideológicos sobre su "casta" y admitiendo con toda justicia su valor estético, este inmueble es pieza fundamental para comprender la sociedad peñarriblense de todo el siglo XX. Fue hospital de sangre durante la Guerra Civil, junto al de la SMMP, un faro de cultura para la localidad, escenario de fiestas de ricos y pobres, sala de conciertos y exposiciones, atalaya de ganadores y refugio para perdedores. En definitiva, un pedazo importantísimo de la historia de Peñarroya-Pueblonuevo.

Por su significación histórica, su ubicación y dimensiones, este edificio merecería estar entre los más mimados en ésta y en cualquier localidad de España.

En este sentido, resulta contradictorio que las instituciones que han promovido su protección patrimonial permanezcan a la expectativa. Proteger un edificio es mucho más que incluirlo en un censo local de patrimonio histórico. Supone actuar cuando es necesario. Y ahora, como ayer, es necesario hacerlo.

Rehabilitación del Mercado de Abastos de Pueblonuevo
Los casos recientes del Mercado de Abastos de Pueblonuevo o la Casa Cardona de Fuente Obejuna, ambos librados de la destrucción en el último momento, demuestran el poder que tienen los poderes públicos para cambiar la realidad cuando se lo proponen.

Hace unos años se perdió una oportunidad de oro para reconvertir el edificio en Palacio de Justicia. No obstante, hoy podría ser restaurado para satisfacer otras necesidades que todavía no han sido cubiertas en la población. Una opción podría ser la creación de un centro cultural y museístico. Existen varias e interesantísimas colecciones locales que no pueden ser expuestas por falta de un recinto apropiado. Asimismo, la apertura de este centro permitiría a Peñarroya recibir exposiciones itinerantes de Diputación o Junta de Andalucía y que no acuden por la escasa capacidad de las salas de la localidad. Por último, sería un decorado perfecto para la celebración de conferencias, charlas y ponencias. De este modo dejaría de ser utilizado para estos fines el vetusto salón de plenos del Excelentísimo Ayuntamiento.

Como defensora del Patrimonio del Guadiato en general, la Asociación La Maquinilla quiere manifestar su preocupación por la ruina de un edificio histórico de primer nivel e insta a los poderes públicos y a la sociedad propietaria del edificio a negociar una solución de urgencia para evitar su desaparición.

Cada vez que desaparece un edificio histórico en una población, sea de la tipología que sea, se abre un  solar en la memoria de los que están y de los que vendrán.

Aún queda tiempo para recobrar la memoria. Ojalá lleguemos a tiempo.

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jueves, 20 de octubre de 2011

ACAF, también con la Vía Verde del Guadiato

Álvaro Olivares, Presidente de ACAF, firmando el manifiesto a favor
de la Vía Verde del Guadiato
El pasado domingo, 16 de Octubre, la Asociación Cordobesa de Amigos del Ferrocarril, (ACAF) visitó Peñarroya-Pueblonuevo.

Este colectivo es, desde hace décadas, toda una referencia en el panorama ferroviario español, no solo por su antiguedad (1977) sino por la organización de importantes jornadas divulgativas sobre el ferrocarril y la participación en eventos sobre modelismo ferroviario.

En esta línea de trabajo, colaboró hace dos años con el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Minas en la recopilación y clasificación del material ferroviario que se mostró durante la exposición de minerales y gemas celebrada en el Almacén Central de esta localidad.

El objetivo de la visita fue conocer el importante patrimonio industrial, minero y ferroviario de la localidad, y también darlo a conocer, mediante la publicación de un reportaje sobre la visita en la Revista Maquetren, de ámbito nacional.

Algunos de los socios de ACAF posando en la estación de Peñarroya
La jornada comenzó a las 11 de la mañana en la casa de la juventud, con la firma del manifiesto a favor de la Vía Verde del Guadiato por parte de todos los socios asistentes. El Presidente de este colectivo, Álvaro Olivares Olmedilla, manifestó su total adhesión al proyecto "no solo por lo que supondría de cara a la conservación y reconversión de un patrimonio ferroviario único, sino para el desarrollo turístico de la zona".

Tras la firma, se inició una marcha guiada por el interior del antiguo complejo fabril de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, marcha que finalizaría, como no podía ser de otra manera, en la estaciones de Peñarroya de vía ancha y estrecha. Allí mismo pudieron comprobar el deplorable estado de conservación de ésta última y lamentaron la falta de iniciativas públicas o privadas para su puesta en valor. En este sentido, el proyecto de tren turístico representa la gran esperanza para la supervivencia de este tipo de construcciones, la mayoría de ellas, centenarias.

La nota discordante del paseo por "El Cerco" lo pusieron los grupos de airsoft que continúan vandalizando este "patrimonio industrial único en Europa" domingo tras domingo, según Julián Sobrino, Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y ponente en las últimas jornadas sobre patrimonio industrial celebradas el pasado 4 de Octubre.

Desde este blog denunciamos el inapropiado uso que se está haciendo de un sitio histórico de incalculable valor e instamos a las autoridades competentes a corregir esta situación. No parece muy coherente hablar de conservación del patrimonio y, al mismo tiempo, fomentar su ruina por inacción.

Álvaro Olivares en el interior de una de las piezas del futuro
museo del ferrocarril de Peñarroya-Pueblonuevo
Como colofón a la visita, el Ayuntamiento de Peñarroya permitió el acceso al interior del Almacén Central , donde el grupo quedo impresionado por su arquitectura roblonada. Asimismo, en el edificio descansan algunas de las piezas que formarán parte de la colección permanente del único museo del ferrocarril que habrá en Andalucía. Álvaro Olivares destacó la extraordinaria importancia que tiene esta iniciativa.

Tras el almuerzo, la agrupación realizó un repaso, esta vez, de la arquitectura civil al amparo del desarrollo minero, visitando el barrio francés, el hospital minero, el mercado de abastos de Pueblonuevo, la Biblioteca Municipal y la fábrica de harinas. Incluso tuvieron tiempo para pasear por la barriada de "Casas Baratas", residuo de aquel pionero y megalómano proyecto socialista de construcción de una ciudad jardín con capacidad para 7.000-8.000 habitantes, entre Peñarroya y Belmez, allá por el año 1928.

Barrio francés.Vivienda-jardín donde residió el antiguo director del
ferrocaril Peñarroya-Puertollano (Jerónimo López Mohedano)
Como en el barrio francés, reconocieron el escaso nivel de protección urbanística que padece. En este sentido, animaron al consistorio a evitar reformas agresivas en viviendas con carácter histórico así como impedir la proliferación de edificios irrespetuosos con estos entornos tan singulares.

La ACAF dio por finalizada la jornada recorriendo en coche todo el vial norte hasta la antigua estación de Pueblonuevo del Terrible. Una vez allí, sus socios destacaron la importancia de transformar las plataformas ferroviarias abandonadas en nuevas vías de comunicación.

La Asociación La Maquinilla agradece a ACAF el apoyo prestado en relación al proyecto de Vía Verde del Guadiato y le ofrece total colaboración en sus futuros desafíos de carácter ferroviario.

NOTA: Deseamos una pronta recuperación de a F.J. Aute, promotor de la idea de visitar Peñarroya-Pueblonuevo con ACAF y que tuvo que ausentarse por problemas de salud.
 
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jueves, 13 de octubre de 2011

Paseo por la Vía Verde de la Sierra Norte

El pasado sábado, día 8 de Octubre, la Asociación "La Maquinilla" improvisó una ruta en bicicleta por la Vía Verde de la Sierra Norte (Sevilla). Situada a 90 km. del Guadiato, ésta es la vía verde más próxima.

La infraestructura en cuestión, de 15 km. de longitud, fue construida en el año 2003 por la Junta de Andalucía. Con ello queda demostrado que el acondicionamiento de un antiguo trazado ferroviario como Vía Verde no corresponde únicamente al Estado, sino, también, al gobierno regional.

La plataforma sobre la que está asentada laVía Verde perteneció al antiguo ferrocarril minero que unía el importante yacimiento férrico de "Cerro del Hierro" con la línea Sevilla-Mérida.

Haciendo un poco de historia, en 1895 la sociedad de capital escocés William Bairds Company Ltd, propietaria de la mina, encargó la construcción y gestión de este ramal minero a MZA, gigante ferroviario en aquellos entonces y empresa muy vinculada a las minas e industrias del Guadiato. De hecho, dicha compañía fue propietaria, por ejemplo, del tramo Almorchón-Belmez hasta la creación de RENFE en 1941, además de poseer minas en el Guadiato y negocios compartidos con la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya.

Mediante la construcción del ferrocarril se pretendía transportar el mineral desde "Cerro del Hierro" hasta el puerto de Sevilla. Una vez allí, sería cargado en barcos para Glasgow, ciudad donde estaban ubicados los altos hornos de esta empresa.

Desde el inicio y como es habitual en un medio de transporte vinculado exclusivamente al transporte de mercancías, la rentabilidad del ferrocarril minero de ancho ibérico fue paralela al nivel de explotación de la mina.

Iglesia anglicana del Cerro de Hierro (Sevilla)
En 1915 la explotación minera cambia de propietario y pasa a ser gestionada por la Sociedad Bairds Mining Company, también de capital británico, no así la línea de ferrocarril, que permaneció en manos de MZA. Las viviendas para ingenieros al más puro estilo colonial así como la iglesia anglicana, pertenecen a esta época (1921).

En 1946 la mina es vendida a la sociedad "Nueva Montaña Quijano", empresa santanderina que utiliza el hierro para la obtención de aceros. Desde 1941 RENFE nacionaliza la línea, al igual que las del resto de España.

Más tarde, en 1970, la Sociedad "Cerro del Hierro S.A." se hace cargo de los trabajos en el filón. Es en esta fecha cuando RENFE decide cerrar la línea por falta de rentabilidad, al igual que muchas otras líneas nacionales. Por ejemplo, en aquellos tiempos la línea Córdoba-Almorchón fue cerrada al tráfico de viajeros (1974).

No obstante, y dado que el criadero todavía tenía actividad, se acordó no desmantelar las vías y estaciones hasta 1985, año en que una cooperativa de mineros, como última propietaria del yacimiento, decidió cerrar definitivamente la mina.

Hasta aquí podemos contar sobre el pasado. Ya en el presente, el "Cerro del Hierro", esculpido por la mano del tiempo y el hombre durante miles de años, ha formado un original y mágico paisaje de chimeneas de piedra caliza.

El lugar requiere, de por sí, una visita monográfica. De la Vía Verde y hacia el interior del complejo parten senderos debidamente acondicionados, algunos de los cuales discurren por antiguas galerías excavadas en la piedra por los antiguos mineros para evacuar el mineral en vagonetas.

En pocos años, este monumento natural (2001) y su Vía Verde anexa se han convertido en un auténtico santuario para los amantes de la escalada y el cicloturismo.

Montados en la bici visitamos, en primer lugar, la antigua estación de Cerro del Hierro, así como las cocheras para las locomotoras y el cargadero de mineral. Todas estas instalaciones se encuentran en deficiente estado de conservación, hecho que llama poderosamente la atención, si entendemos que la mina se cerró, tan solo hace 25 años. Se observa, con tristeza, cómo el sitio ha sido expoliado por chatarreros y amigos de lo ajeno, como aquí.

Una vez fuera del complejo minero, el paisaje que nos rodea es de dehesa y bosque mediterráneo rico en alcornoques.

En el km. 6 encontramos el primer signo importante de civilización: San Nicolás del Puerto. Esta población presenta un excelente parque periurbano elaborado con vegetación de ribera. No en vano, en ese punto nace el río Huéznar (o Huesna). La banda sonora de esta vía de agua nos acompañará hasta el fin del trayecto.

La humedad y el frescor del lugar, incluso en verano, convierten este enclave en lugar ideal para descansar y tomar un aperitivo o un refrigerio. Un bar perfectamente integrado en el paisaje combate la sed y el hambre de cicloturistas y senderistas, que se cuentan por cientos. La Vía Verde representa un importante impulso para el sector hostelero de las localidades por las que discurre, como puede apreciarse en las fotografías.

Recuperamos nuestras monturas y abandonamos este pueblo andaluz típico para iniciar un vertiginoso descenso, compitiendo en la bajada con las aguas del Huéznar. Dejamos actuar, gozosos, a la fuerza de la gravedad hasta que la velocidad alcanzada nos hace pensar en lo dura que será la vuelta. Decidimos acariciar el freno, más que por precaución, para alargar el disfrute.

Sin apenas dar una pedalada, atravesamos el único túnel del trayecto. Sobrecoge penetrar en la fría oscuridad de aquel sumidero horizontal, pero nos dejamos tragar por él, curiosos, expectantes, inseguros, ante la nueva realidad que necesariamente debe surgir al otro lado.


La caverna artificial nos devuelve a un escenario donde la humedad es la gran protagonista. Los bosques de galería nos envuelven con sus tonos marrones, ocres y amarillos y el Huéznar se detiene formando tablas, como si quisiera, también, descansar y disfrutar del colorido espectáculo. Es posible que el otoño sea la mejor época para visitar la Vía Verde de la Sierra Norte, por el contraste que produce la hoja caduca sobre el verde que solo la familia quercus puede ofrecer.

Con frecuencia, penetramos en interminables trincheras, desfiladeros fabricados por el hombre para domar la aspereza salvaje de la sierra. Los muros pétreos llegan alcanzar los 10 metros de altura en algunos tramos. A falta de argumentos sociales, un esfuerzo tan grande de cortado y dinamitado no se justifica si no se espera encontrar un auténtico tesoro mineral más adelante. Grandes obras públicas para grandes negocios. Es la historia de la humanidad.

Las angosturas ferroviarias se intercalan con esqueletos de casetas y puentes metálicos que se asoman al cauce juguetón del Huéznar. El percutir de nuestra ruedas contra las tablas de las pasarelas imitan deliberadamente el hipnótico traqueteo de los trenes de antaño. La bicicleta como metáfora del ferrocarril... una fantástica idea.

El final de la ruta, decepciona un poco. Aparecemos de golpe en un descampado adornado únicamente por una caseta de tren, esta vez habitada junto a la línea Sevilla-Mérida. Los ingenios mecánicos cercanos a la vivienda demuestran que allí residió un técnico guarda aguja. En otro tiempo, la labor de estos abnegados obreros fue fundamental para organizar el tráfico ferroviario y sus descuidos, provocaron en más de una ocasión pavorosos accidentes ferroviarios a los largo de la historia.

El desarrollo de sistemas electrónicos y automáticos de desvío provocaron la desaparición de estos profesionales en la penúltima victoria de la máquinas sobre la personas.

Comemos allí, a la sombra de una encina y debatimos sobre si alargar la etapa 4 km. más hasta las cascadas del Huéznar por un desvío de tierra que parte de la misma Vía Verde, o bien, volver escalando por la misma hasta el lugar de partida.

Elegir la primera opción no nos exime de hacer la segunda, de modo que optamos, finalmente, por la primera alternativa.

Del ascenso solo recordamos jadeos, maldiciones, imágenes del asfalto, alguna que otra avería mecánica y chovinistas conversaciones entrecortadas donde los atractivos de la única Vía Verde del norte de Sevilla sucumben ante los equivalentes de la Vía Verde del Guadiato.

A la llegada a Cerro del Hierro, observamos que el lugar silencioso y solitario de la mañana se ha transformado en una fiesta del ecoturismo donde decenas de excursionistas inician o terminan su esfuerzo por la Vía Verde y sus alrededores.

Volvemos a casa impactados por la aglomeración del final y pensando en que, tal vez, esas autocaravanas, esos autobuses y vehículos bien podrían estar aparcados en Cámaras Altas, en el Cerco Industrial de Peñarroya o en la corta "Cervantes" un sábado cualquiera, o incluso más, dado el enorme potencial turístico de nuestros pueblos, en comparación con aquéllos.

Desde aquí insto a todos los alcaldes, alcaldesas y demás incrédulos del Guadiato a visitar una Vía Verde. A veces, hace falta ver las cosas para creer en ellas.

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jueves, 6 de octubre de 2011

Peñarroya-Pueblonuevo y la Semana Mundial de la Movilidad

Vía Verde de "La Maquinilla" a su paso por el Polígono Industrial
"El Antolín"
El artículo que van a leer a continuación iba a ser publicado en la revista de la Feria de Peñarroya, en honor a Nuestra Señora del Rosario. Por motivos de agenda, ha sido imposible su reproducción en papel. Esperamos llegar a tiempo la próxima vez.

Mientras tanto, quédense, al menos, con la versión digital:
Son muchas las ciudades que durante la semana del 18 al 25 se Septiembre celebraron la Semana Mundial de la Movilidad (SMM). El objetivo principal de este tipo de jornadas es fomentar el uso de medios de transporte no contaminantes dentro del casco urbano de nuestros municipios, así como reivindicar la ampliación de los espacios libres de vehículos a motor en el interior de los mismos.

El Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo ha aportado su granito de arena en este sentido, haciendo coincidir el ya tradicional “Día de la bicicleta” (XXIV edición) con dicha efeméride.

En estas fechas, ciudadanos grandes y pequeños toman literalmente nuestras calles para reclamar más espacio para los viandantes y ciclistas (carriles-bici, peatonalización de calles, Vías Verdes) dentro de los municipios.

Con motivo de estos fastos, se ha publicado un estudio sobre urbanismo y sociedad en el que se revela que el 60% de los espacios públicos al aire libre de los pueblos y ciudades de España están reservados, exclusivamente, para el uso de vehículos motorizados. Las claves de este problema se encuentran, primero, en barreras de tipo cultural (falta de educación cívica) y urbanístico (modelo de ciudad congestionada), después.

Dentro de este nuevo marco de exigencia ciudadana para la ampliación de lugares públicos libres de coches, el debate sobre la conveniencia contribuir a la construcción de parte (la correspondiente a su término municipal) de la Vía Verde del Guadiato está más vivo que nunca en nuestra ciudad. Las palabras camino verde, movilidad o ecoturismo, ya no son arcanos y han sido incorporadas a nuestro vocabulario de una manera natural.

Reconociendo que existen opiniones a favor y en contra en relación a la idea, seguidores y detractores no dudan en calificar la construcción de una Vía Verde como un lujo innecesario, dada la difícil coyuntura económica que atravesamos.

Aunque los datos aconsejan esperar para abordarlo, lo cierto es que existen alternativas reales para reactivar el proyecto de Vía Verde a coste prácticamente 0. Y no es una opinión personal.

La solución se encuentra en el antiguo trazado de nuestra querida “Maquinilla”. Aquéllos que tienen media suela gastada sabrán bien de lo que hablo.

Caseta nº 21 de MZA, vista desde su homónima de "La Maquinilla"
Construido por la Compañía de Ferrocarriles Andaluces (1884), este popular ferrocarril estuvo en manos de las principales empresas mineras que, a partir del siglo XX, monopolizaron la extracción de los carbones del Guadiato: SMMP (1900-1961) y ENCASUR (1961-1974).
 
Aunque fue diseñado inicialmente para transportar el mineral, personal y mercancías entre las fecundas minas de Cabeza de Vaca y el Cerco Industrial de Peñarroya, la línea alcanzó su máxima expansión en 1914, año en que fue ampliada hasta conectar con las explotaciones mineras de “El Porvenir de la Industria” (apuntes históricos de José Antonio Torquemada). Paralelamente a su uso industrial, dicho ferrocarril marcó la rutina y el ocio de 3 generaciones de peñarriblenses y belmezanos en su mayoría, llegando a ser todo un referente cultural e identitario de ambas poblaciones.

Hoy en día, casi 30 años después de que fuera clausurada la línea (1974), el ferrocarril minero puede dar un nuevo servicio a los ciudadanos de Peñarroya-Pueblonuevo, esta vez como Vía Verde interurbana.

Vía Verde de "La Maquinilla". Al fondo la Mina Montera
Se conservan en la actualidad 10 km de la plataforma de este ferrocarril, de los que 4 se encuentran en Peñarroya-Pueblonuevo. Concretamente desde el pozo “Antolín” hasta la mina “Santa Rosa”, en el corazón del Cerco Industrial.

Hace 10 años, el consistorio compró a Encasur importantes bienes patrimoniales del pueblo (Residencia de ingenieros, casas de los bomberos, incluso calles etc.) a cambio de una cantidad simbólica. Del mismo modo, la plataforma de “La Maquinilla”, cuyo titular también es Encasur, podría ser adquirida en las mismas condiciones, a diferencia del antiguo trazado ferroviario de vía estrecha, cuyo tramo urbano fue transformado en vial previo pago a FEVE de un importante desembolso (300.000 euros), asumido, este último, por la Junta de Andalucía.

La parte teóricamente más difícil, la de su transformación en Vía Verde, apenas sería gravosa para el Ayuntamiento. El gasto de las obras correría a cargo de los fondos que el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, lleva repartiendo para tales fines desde el año 1993, en que se puso en marcha el Programa Nacional de Vías Verdes.

Muy cerca de aquí, en Villanueva del Duque, el Ayuntamiento se ha acogido a esta fórmula con notable éxito. En 2012 darán comienzo las obras de su “Vía Verde de la Minería”, la cual, con una longitud de 12 km y una inversión de 3 millones de euros conveniados al 80% con el Gobierno de la nación, será la primera Vía Verde en el norte de la provincia.

Porque todos, gobernantes y gobernados, tenemos el derecho y el deber de construir un medio urbano más amable y apto para la convivencia, lanzo esta humilde propuesta.

¡Felices Fiestas!

NOTA: aunque el documento hace referencia exclusivamente al trazado de "La Maquinilla" a su paso por Peñarroya-Pueblonuevo, el ejemplo es extrapolable Belmez, en cuyo termino municipal se encuentra tres cuartas partes de su recorrido (desde Mina "Antolín" hasta el Polígono industrial "San Antonio").
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