jueves, 27 de octubre de 2011

Un pueblo sin memoria

Estado actual del Casino del Terrible
A falta de las testimonios de las personas que vivieron antes que nosotros, las viejas construcciones o los restos de éstas se han convertido en elementos insustituibles para interpretar la cultura y/o estilo de vida de una sociedad o comunidad en un momento concreto. Gracias a ellos, el ciudadano común y corriente puede contactar con el pasado de un modo más ameno y, por tanto, entender el presente, sin la necesidad de recurrir a los laberínticos libros de historia.

Sin embargo, al margen de las lecciones educativas que podemos extraer de ellos, no podemos olvidar la enorme contribución de los edificios históricos a la creación de una identidad propia en las poblaciones en las que están ubicados. En la aldea más insignificante o en la mayor de las megaurbes, los habitantes protegen con esmero sus monumentos y sitios históricos. Iglesias, fuentes, fábricas, incluso viviendas se convierten en objeto de peregrinación y devoción por parte de los residentes, no solo por bellas o antiguas, sino porque son portadores de su esencia como pueblo, de sus recuerdos, de su manera de ser, estar y entender el mundo.

Esta tendencia antropológica hacia la conservación del patrimonio propio contrasta sobremanera con la actitud de determinados microsociedades que, acomplejadas, quizá, por su origen diferente, minusvaloran su pasado en todas sus manifestaciones, cuando no lo borran materialmente como si fuera un estorbo.

Hoy por hoy, Peñarroya-Pueblonuevo corre el riesgo de convertirse en un pueblo sin memoria. Se dirige inexorablemente hacia la destrucción de su legado arquitectónico, por la desidia de los que pueden hacer y por el silencio de los que pueden gritar. La penúltima ficha que acaba de incorporarse a este juego de dominó sin fin es la antigua sede del Casino del Terrible.

Ahí está. Rodeado de vallas y precintado, como un pobre leproso al que no conviene acercarse para evitar el contagio. Entre los que pasean por su lado a diario, los hay que miran hacia arriba con desdén y cierto aire de vendetta, al presenciar la caída de un símbolo del capitalismo local y extranjero. También los hay que miran abajo, hacia el suelo, como cuando se cambia de canal para evitar ver las imágenes que golpean nuestra hipocresía. En último lugar están los indiferentes, la mayoría, que esquivan los cascotes de la acera pensando en cuán caliente o frío estará el pan de Mercadona.

Casino del Terrible, junto al Ayuntamiento. Año 1950
El Casino del Terrible de Peñarroya-Pueblonuevo es mucho más que una simple construcción burguesa de la belle epoque. Sin entrar en absurdos debates ideológicos sobre su "casta" y admitiendo con toda justicia su valor estético, este inmueble es pieza fundamental para comprender la sociedad peñarriblense de todo el siglo XX. Fue hospital de sangre durante la Guerra Civil, junto al de la SMMP, un faro de cultura para la localidad, escenario de fiestas de ricos y pobres, sala de conciertos y exposiciones, atalaya de ganadores y refugio para perdedores. En definitiva, un pedazo importantísimo de la historia de Peñarroya-Pueblonuevo.

Por su significación histórica, su ubicación y dimensiones, este edificio merecería estar entre los más mimados en ésta y en cualquier localidad de España.

En este sentido, resulta contradictorio que las instituciones que han promovido su protección patrimonial permanezcan a la expectativa. Proteger un edificio es mucho más que incluirlo en un censo local de patrimonio histórico. Supone actuar cuando es necesario. Y ahora, como ayer, es necesario hacerlo.

Rehabilitación del Mercado de Abastos de Pueblonuevo
Los casos recientes del Mercado de Abastos de Pueblonuevo o la Casa Cardona de Fuente Obejuna, ambos librados de la destrucción en el último momento, demuestran el poder que tienen los poderes públicos para cambiar la realidad cuando se lo proponen.

Hace unos años se perdió una oportunidad de oro para reconvertir el edificio en Palacio de Justicia. No obstante, hoy podría ser restaurado para satisfacer otras necesidades que todavía no han sido cubiertas en la población. Una opción podría ser la creación de un centro cultural y museístico. Existen varias e interesantísimas colecciones locales que no pueden ser expuestas por falta de un recinto apropiado. Asimismo, la apertura de este centro permitiría a Peñarroya recibir exposiciones itinerantes de Diputación o Junta de Andalucía y que no acuden por la escasa capacidad de las salas de la localidad. Por último, sería un decorado perfecto para la celebración de conferencias, charlas y ponencias. De este modo dejaría de ser utilizado para estos fines el vetusto salón de plenos del Excelentísimo Ayuntamiento.

Como defensora del Patrimonio del Guadiato en general, la Asociación La Maquinilla quiere manifestar su preocupación por la ruina de un edificio histórico de primer nivel e insta a los poderes públicos y a la sociedad propietaria del edificio a negociar una solución de urgencia para evitar su desaparición.

Cada vez que desaparece un edificio histórico en una población, sea de la tipología que sea, se abre un  solar en la memoria de los que están y de los que vendrán.

Aún queda tiempo para recobrar la memoria. Ojalá lleguemos a tiempo.

4 comentarios:

  1. Enhorabuena por el artículo. Las personas que intentamos dar valor a nuestro patrimonio, estamos con vosotros.

    Un saludo.

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  2. Gracias. Está en nuestra mano cambiar la realidad. Como decía Ana Belén en su canción: "quisiera poner el hombro y pongo palabras". Espero que no se cumpla la segunda parte de la estrofa.

    Un saludo.

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  3. que fuerte me parece yo racuedo el casino de pequeña la puerta principal espectacular que, jugavamos y es una verguenza como esta!no me lo puedo cree!!!ojala recapaciten por que es una ingusticia!!!!!animo........

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    1. En las últimas asambleas que mantiene periódicamente la sociedad propietaria se ha acordado permutar el edificio con un espacio equivalente en el Centro del distrito de Pueblonuevo. Es una buena noticia, aunque, debemos ser prudentes y esperar. Los acontecimientos siempre van detrás de nuestro deseos. Un saludo.

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