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jueves, 11 de abril de 2019

150 AÑOS DE FERROCARRIL EN BELMEZ – EL LIBRO

Uno de los objetivos que nos proponíamos cuando creamos nuestra asociación era el de promover el conocimiento de todo lo relacionado con la minería, la industria y los ferrocarriles de esta cuenca, y qué mejor que publicando libros sobre ello.
Hace un año, por estas fechas, anunciábamos una serie de actividades conmemorativas de los 150 años de la llegada del ferrocarril a la cuenca del Guadiato, que culminan ahora con la publicación del libro “150 años de ferrocarril en Belmez”, con el que se pretende hacer un repaso de la historia de las cinco líneas férreas que recorrieron la comarca.
En los últimos años se han publicados libros que tratan de cada una de ellas, pero esta obra pretende añadir más información y datos que quedaron fuera de esos libros.

Para llevar carbón a los centros de consumo, en 1868 se abrió la línea de Almorchón a Belmez y cinco años después la de Belmez a Córdoba.
Por la necesidad de transportar el carbón desde las minas a los lavaderos y estaciones se construyó en 1887 el ferrocarril minero a Santa Elisa, origen del que años después se conocería como La Maquinilla, desde Cabeza de Vaca, en Belmez, hasta El Porvenir de la Industria, en Fuente Obejuna, pasando por el Cerco Industrial de Peñarroya.
En 1895, la SMMP construyó la línea de vía estrecha desde Fuente del Arco, para el suministro de mineral de plomo a la Fundición de Peñarroya. Al mismo tiempo esta sociedad construía una línea de Puertollano hasta San Quintín, por lo que se propuso la unión de Puertollano con Peñarroya con un ferrocarril de ancho métrico, lo que se consiguió finalmente en 1927.
El ferrocarril en sí mismo y las relaciones entre las compañías propietarias (SMMP, MZA y Ferrocarriles Andaluces) influyeron decisivamente en la economía y la sociedad de la cuenca minera durante décadas, dedicando este libro varios capítulos tanto a las vicisitudes surgidas en la construcción de las líneas, como a diversos aspectos directamente relacionados con el ferrocarril en sus primeros años: relaciones económicas, urbanismo, comunicaciones, política, movimiento obrero, etc.

Una de las novedades del libro: Ofrecer en color imágenes que hasta ahora solo se conocían en blanco y negro
Como no puede ser de otro modo, también se ocupa de describir cómo evolucionaron los viajes en tren a lo largo de estos 150 años, con numerosos testimonios de sus usuarios, analizando los recorridos, los tiempos que se invertían en estos viajes, los trenes utilizados y las tribulaciones de los viajeros.
La nacionalización de las líneas supuso un cambió en la gestión de las líneas y una relativa mejora en los trenes, pero no acabó con los problemas que tenían desde hacía años, dedicándose varios capítulos a repasar esta evolución en la segunda mitad del siglo XX y la decadencia del transporte por ferrocarril.
Un capítulo se dedica exclusivamente a las estaciones y casetas. Otro, al transporte por carretera, su evolución y su relación con el transporte ferroviario. Y otro, al uso que en esta comarca se dio al ferrocarril durante la sublevación cantonalista de 1873, la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil.   
Aspectos tan variados como el ocio (ferias, fútbol, toros, etc.), el comercio de todo tipo de productos y la sanidad, también tienen sus correspondientes apartados, sin olvidar el transporte de productos agrícolas y ganaderos.
Por último, se explica el cómo y el porqué del cierre de estos ferrocarriles y el uso final de la línea Almorchón-Belmez-Córdoba como tren del carbón.
En sus casi doscientas páginas se recopilan más de trescientas fotografías y documentos que, sin duda, hacen muy didáctico su contenido y más apetecible su lectura.  

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jueves, 6 de marzo de 2014

CON USTEDES… ¡LA MAQUINILLA EN MOVIMIENTO!



Es lo que tiene la modernidad.
Una de las cosas que han quedado en nuestro imaginario colectivo es el poder ver de verdad cómo fueron aquellas minas, industrias y ferrocarriles de la comarca cuando estaban en funcionamiento, tal como nos contaban y nos siguen contando nuestros mayores, los miles de trabajadores en el Cerco de Peñarroya, los pozos sacando carbón sin descanso y los trenes cargados de mineral de un lado para otro.
Por suerte hay muchas fotografías que nos permite hacernos una idea, pero llega un momento que queremos algo más… Sospechábamos que deben existir películas y grabaciones antiguas de todo ello. Y ya empieza salir.
El acceso a la informática y a las nuevas tecnologías permite que esas imágenes de “tomavistas” se transfieran a formatos digitales. Añadiendole internet, ya puede verlas todo el mundo.
En este blog ya hemos puesto enlaces con grabaciones que en algunos momentos permiten ver la circulación de nuestros trenes en la vía estrecha. Se pueden ver en "Historia de una paradoja", publicada el 21 de septiembre de 2011 y "Las imágenes de Julián Elejoste", del 18 de enero de 2013.
Ahora le ha llegado el turno a nuestra Maquinilla.
Se trata de un documental montado en Reino Unido, “Spanish narrow gauge steam”, que recoge grabaciones de aficionados de locomotoras de vapor españolas y ferrocarriles de vía estrecha, supervisado por Lawrence Marshall  un estudioso del tema del que en libros y en internet se pueden encontrar muchísimas fotografías de ferrocarriles españoles.
Antes de seguir leyendo, échenle un vistazo. Merece la pena ver todo el documental, pero si la impaciencia no lo permite, hay que ir al minuto 34. Sí, allí está, algo más de un minuto de grabación de nuestra Maquinilla arrastrando vagones.


Ahora toca comentar el vídeo. La primera pregunta es qué pintan estas imágenes de La Maquinilla, un ferrocarril de ancho español, en un documental sobre vía estrecha en España.
Al comentarlas hablan de un ferrocarril al servicio de las minas de Peñarroya y de la vía estrecha de Peñarroya a Puertollano. Alguna duda debió haber en el montaje del documental, pues en todas las líneas pone el ancho de vía e incluso en algunas compañías se indican varios anchos, sin embargo en nuestro caso se limita a rotular “minas de Peñarroya”, sin especificar más.
Tal vez la respuesta esté en que realmente se recogen imágenes de pequeñas líneas españolas, casi todas de vía estrecha, pero no necesariamente, de hecho las siguientes son del pequeño ferrocarril de la Junta del Puerto de Huelva, también de ancho español.
Precisamente en Huelva está la siguiente incongruencia. Colocan nuestra línea en el Sur “profundo”, después de las de Málaga y, tras rotular Huelva, saltan a Peñarroya, para seguir con Huelva, como si nuestras minas estuvieran en esa provincia. Por cierto que un minuto antes, en el Ferrocarril Málaga-Fuengirola, puede verse circular uno de los automotores Billard montados en los talleres del Cerco de Peñarroya, similar al que recorría nuestra vía estrecha de Fuente del Arco a Puertollano.
En fin, todos los errores son perdonables y vamos a lo que de verdad nos interesa.
Aunque no lo dice, la grabación se debió hacer a finales de los años sesenta o, más probablemente, en los inicios de los setenta, lo que podría explicar por qué hablan de la vía estrecha, pero ponen imágenes de La Maquinilla: la vía estrecha cerró en 1970, por lo que ya no podían grabarla. Además, si bien sale material de La Maquinilla y de Renfe, nada se ve de la vía estrecha, ni siquiera en los talleres. Es lógico pensar que si alguien viene desde muy lejos a grabar imágenes de trenes en Peñarroya hubiera grabado algo de los trenes de vía estrecha, pero no lo hizo, muy posiblemente porque ya no los hubiera.
Un valor añadido de la grabación es que en ella aparece uno de sus coches de pasajeros. Hasta ahora no se conocían imágenes de cómo eran estos coches (o al menos nosotros no las conocemos) y aquí podemos ver uno de ellos en movimiento. Coincide con lo que nos contaban nuestros abuelos: cajas con ruedas.
Las locomotoras que se ven circulando son la Baldwin nº 5 "Belmez"  y la nº 6 “La Vega”, las dos últimas Baldwin que estuvieron en funcionamiento. Son iguales, pero la nº 5 tenía la chimenea modificada (es la que se ve al principio, arrastrando una cisterna), mientras que La Vega conservaba su chimenea original (es la que más tiempo se ve en el vídeo, arrastrando el coche de viajeros). Para conocer el origen de estas locomotoras se puede consultar en este blog la entrada “Hello! Mr. Baldwin”, del 22 de noviembre de 2012.
 
La Baldwin nº 4, "Santa Elisa", según el catálogo de fábrica de 1901,
y la nº 5, "Belmez", en la que claramente se ve que la chimenea fue modificada
En las cocheras de Peñarroya se ve otra locomotora, La Marta, aunque desgraciadamente no en movimiento.
El material que arrastra, además del coche de pasajeros, son una cisterna y un vagón cerrado, ambos de Renfe, algo normal en los últimos años en los que utilizaban las locomotoras de La Maquinilla para mover este material. También es Renfe el último vagón que aparece, en el que se están subiendo los dos burros (esto de los burros debió resultarle exótico a quienes grabaron las imágenes, pues a esas alturas no se nos ocurre para qué los están subiendo en los trenes).
En cuanto al vagón de bordes medios con garita que aparece junto con el de viajeros, tiene toda la pinta de ser Renfe, pero cabe la posibilidad de que fuera de La Maquinilla.
El recorrido que se hace en la grabación es entre la estación de Peñarroya y El Porvenir. La vista de la locomotora circulando marcha atrás tirando del coche de viajeros pasando por delante del silo y la del paso a nivel son impagables.
Reconocemos que saben a poco, pero algo es algo, para quienes nunca la vimos funcionar ya es mucho.
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jueves, 5 de septiembre de 2013

NUESTROS FERROCARRILES EN LA GUERRA CIVIL IV

El ferrocarril en el frente
A partir de octubre de 1936 y durante 1937 tuvieron lugar numerosas acciones militares entre republicanos y nacionales, que habían establecido sus comandancias en Pozoblanco y Belmez respectivamente. Éstos recibían tropas y armas desde Córdoba, fletando para ello todos los trenes que fueran necesarios, por lo que la línea Belmez-Córdoba se convirtió en el objetivo prioritario de la guerrilla republicana, con continuas incursiones nocturnas desde Pozoblanco y Villanueva de Córdoba para realizar actos de sabotaje tanto en la carretera como en las vías del tren. La prensa republicana daba cuenta de ello y el 28 de febrero se podía leer en el ABC de Madrid (hay que recordar que este periódico tenía una edición republicana en Madrid y otra nacional en Sevilla) que “los facciosos han concentrado gran cantidad de material bélico en la línea de Peñarroya, Belmez y Espiel”.
En el ya referido libro de Francisco Moreno “La Guerra Civil en Córdoba” se recogen algunos de estos sabotajes, pudiéndose citar como más significativas las acciones del 11 de diciembre de 1936 en El Vacar, cortando carretera y ferrocarril, y otra en enero de 1937, con la voladura de un puente en la vía férrea. Hay constancia también de que en el mes de abril hubo varios muertos ocasionados por un ataque contra un tren que hacía el trayecto de Espiel a Peñarroya.
La actividad de la guerrilla republicana en ese tiempo fue tan intensa que llegó a conquistar la estación de El Vacar 12 de junio de 1937, interrumpiendo varios días las comunicaciones y el envío de tropas desde Córdoba hacia la cuenca minera. El ejército nacional daba partes mensuales de todos los actos de sabotaje cometidos contra la vía férrea de Belmez a Córdoba, convirtiéndose en una pesadilla para las guarniciones de El Vacar, Villaharta y Espiel, por lo que se ordenó la ocupación de Obejo a toda costa, por considerarlo “madriguera de rojos”, desde donde partían la mayoría de los ataques.

Pintada que aún puede verse en las ruinas de la estación de Cámaras Altas
Entretanto, la línea a Puertollano seguía cortada entre las estaciones de Belmez-Ermita y Villanueva del Duque, circulando regularmente trenes sólo entre Pozoblanco y Puertollano por un lado y desde Peñarroya a Fuente del Arco por el otro, aunque esporádicamente se utilizaron los tramos de Pozoblanco hasta el Soldado y de Peñarroya a Cámaras Altas.
En marzo de 1937, luchando por el control de la carretera de Belmez a Villanueva del Duque, fue utilizado el ferrocarril por la caballería de los dos ejércitos para el movimiento de tropas y refuerzos, sirviendo también las trincheras de la vía para la defensa de las posiciones. Como consecuencia de los combates el ejército republicano se apoderó de un tren que los nacionales habían llevado hasta El Soldado para suministrar víveres y munición a sus soldados.

Uno de los muchos nidos de ametralladora que quedan en la zona de Cámaras Altas
La intensidad de los combates en la zona llevó a las fuerzas republicanas a utilizar trenes blindados, preparando para ello la locomotora nº 22 con gruesas planchas de acero, y ametralladoras, haciendo circular delante de ella una batea con sacos de tierra y dos ametralladoras más. Con esta ayuda llegaron a controlar totalmente la estación de Peñas Blancas y se plantaron en el cerro de la Alcornosilla, desde el que dominaban la estación de Cámaras Altas.
Con el apoyo de un tren blindado, las tropas republicanas conquistaron el 4 de abril la estación y el pueblo de Valsequillo, que por su carácter de puerta de entrada a la cuenca minera desde el norte, estaba fuertemente preparada para su defensa. Al día siguiente tomaron La Granjuela y Los Blázquez, llegando a cortar la línea a Fuente del Arco en las proximidades de la estación de vía estrecha de La Coronada el día 9, dando cuenta de que “después de nuestras últimas conquistas, las fuerzas republicanas se encuentran a 12 y 10 kilómetros de Fuenteovejuna y Peñarroya, y de dos estaciones, Peñarroya y Belmez, que son las que faltan para que pase íntegro a nuestro poder el ramal ferroviario de Almorchón a Belmez”. No obstante, no pudieron reconquistar ninguna de estas tres poblaciones.
Sólo cuatro días después, guerrilleros republicanos llevaron a cabo el más espectacular acto de sabotaje contra esta línea, a cinco kilómetros de Granja de Torrehermosa, causando cuatro muertos y quince heridos de entre los viajeros de un tren.


Locomotora nº 22 después de su reparación tras la guerra. Foto F.J. Aute

Protegido por la artillería y la aviación republicana, el 21 de septiembre un tren blindado llegó desde Valsequillo hasta escasos metros de la estación de Peñarroya “vomitando metralla por sus dos costados contra las posiciones enemigas”. La crudeza del combate fue tal que en una sola jornada se lanzaron “más de seis mil proyectiles de todos los calibres” contra Belmez, Peñarroya y Pueblonuevo.  
Desde finales de septiembre de 1937 la situación fue de una calma tensa, con escarceos por parte de uno y otro bando, aunque sin mucha intensidad, tal como manifestaba el ejército republicano: “El enemigo no da señales de vida ni en Cabeza Mesada, ni en Peña Ladrones ni en Peñas Blancas. Nuestros jefes no quieren, por tanto, gastar municiones inútilmente”.
Por su parte, en el Informe del Servicio Militarizado de la S.M.M.P. de octubre de 1937 se indicaba que en el tramo controlado por los nacionales habían impactado hasta entonces 100 obuses de artillería, 10 bombas de aviación y sufrido 29 voladuras con explosivos, añadiendo que “Hemos de resaltar igualmente los servicios prestados con nuestro personal y material para el aprovisionamiento y municionamiento de las posiciones de extrema vanguardia en el sector de Cámaras Altas, y otros muchos servicios hechos en condiciones que por sus proximidades a los frentes pueden suponerse”.
En junio de 1938 cambiaron las tornas. Las fuerzas nacionales planearon el ataque a la comarca de La Serena con el fin de controlar en su totalidad el ferrocarril desde Córdoba a Almorchón, para cuya defensa el ejército republicano volvió a utilizar trenes blindados. Un primer ataque consiguió la toma de La Granjuela y Valsequillo y las sierras próximas, fortificadas por los republicanos con el fin de defender desde allí la línea férrea. La conquista además de Los Blazquez y Peraleda del Zaucejo permitió el 18 de junio la apertura de la línea desde Peñarroya hasta Valsequillo.

 Noticia aparecida en el diario "Azul".
Aunque se editaba en Córdoba, está fechada en Santander
La importancia de esta toma se entiende mejor con noticias como la que aparecía en el Diario de Córdoba del 24 de junio, en la que se daba cuenta de que, como trofeos de guerra, estaban expuestos en la plaza de las Tendillas de Córdoba “El Felipe” y “La Leona”, los dos cañones de grueso calibre arrebatados a los republicanos, con los que custodiaban la línea férrea y hostigaban a la población de Peñarroya. Con esta acción el ejército nacional volvía a defender las industrias de Peñarroya desde Valsequillo, por lo que, conocida la noticia y dando por hecho la protección de las minas y fábricas en la cuenca y que el final de la guerra no habría de estar muy lejano, las acciones de la S.M.M.P. en la bolsa de París subieron 40 francos en un solo día.


"El Felipe", tras ser arrebatado a los republicanos.
En el mes de septiembre hubo un nuevo ataque republicano, intentando conquistar Córdoba e interceptar el ferrocarril, preferentemente entre Villanueva del Rey y Alhondiguilla, así como reconquistar todas las posiciones perdidas en los cerros y peñas próximos a carreteras y vías férreas, tratando de cortar las comunicaciones con Peñarroya. El diario ABC de Sevilla así lo manifestaba el 4 de noviembre: “¡Seremos los dueños de las alturas y desde ellas cortaremos la carretera! ¡Bombardearemos Belmez, Pueblonuevo, Espiel, Peñarroya! - dijeron los marxistas”.
La contraofensiva republicana de enero de 1939, la última gran batalla de la Guerra Civil, de la que ya se habló en el apartado dedicado a los éxodos de la población, fue el penúltimo episodio de la guerra en nuestra comarca. Entre el 5 de enero y el 4 de febrero entraron en acción más de 160.000 combatientes de ambos bandos. El trasiego de trenes militares con destino al frente de guerra, establecido en Valsequillo, llegó a ser tal que el 14 de enero se produjo un choque de trenes entre las estaciones de Belmez y Villanueva del Rey con un balance de once muertos y 24 heridos.
El último capítulo de la guerra vino después. Fue el de los muchos trenes repletos de miles de prisioneros republicanos que, partiendo de los campos de concentración establecidos en las ruinas de Valsequillo, La Granjuela y Los Blázquez los fueron desperdigando por cárceles y campos de trabajo de toda España.
 Valsequillo en ruinas, una vez acabada la guerra




The railway at the front
From October of 1936 and during 1937 large military actions took place between Republicans and Nationalists, who had established their command headquarters in Pozoblanco and Belmez respectively. Republicans received troops and weapons from the Belmez-Córdoba line, which was the priority objective of the Republican guerrilla band, with continuous night attacks from Pozoblanco and Villanueva de Córdoba to commit  sabotage  either on the road or on the tracks. The Republican press informed of that and on 28th February in the ABC newspaper  (which had a Republican edition in Madrid and another national in Sevilla) it could be read in the Madrid edition that: “ the rebels have assembled a large  quantity of war supplies on the line of Peñarroya, Belmez and Espiel”.

In Francisco Moreno’s already referred book “La guerra civil en Córdoba” some of the sabotages are collected. The most meaningful actions happened on 11th December 1936 in El Vacar, cutting the road and the railway and another in January of 1937, with the blasting of a bridge on the railway track. There is also evidence that in April there were various deaths caused by an attack on a train between Espiel and Peñarroya.

The activity of Republican guerrilla at that time was so intense that they  even took El Vacar station on 12th June 1937 which caused  a cut off  in connections and  the sending of troops from Córdoba to the mining area. The National Army sent monthly dispatches of the sabotages done to the railway track from Belmez to Córdoba. This became a nightmare for the garrisons of El Vacar, Villaharta and Espiel, so the occupation of Obejo was ordered at all costs because it was considered “hole of reds”, where most attacks came from.


Meanwhile, the Puertollano line continued to be cut bewteen the stations of Belmez-Ermita and Villanueva del Duque. The trains ran regularly only between Pozoblanco and Puertollano and from Peñarroya to Fuente del Arco, although the stretches of railroad were used from Pozoblanco to “el Soldado” and from Peñarroya to Cámaras Altas.

In March of 1937, the fight for the control of the road from Belmez to Villanueva del Duque went on. The railway was used by the cavalry of both armies for the movement of troops and reinforcements, the trenches of the lane along the way were used for the defense of the positions. As a consequence of the combats, the Republican army took control of a train that the Nationalists had carried to El Soldado to supply provisions and ammunition for their soldiers.


Due to the intensity of the combats in the area the Republican forces used armoured trains. The locomotive number 22 was prepared with thick steel sheets and machine guns and made run in front of it a tray with sacks of soil and two machines guns more. With this help they reached the Peñas Blancas station  and positioned themselves  Alcomosilla hill, where they were able to to get total control of Cámaras Altas station.

With the support of an armoured train, on 4th April the Republican troops took the station and the village of Valsequillo, which was strongly prepared for the defense because it was considered to be the door to the mining area from the north. The next day La Granjuela and Los Blázquez were taken and on 9th they  cut the line to Fuente del Arco near the narrow gauge La Coronada station. “After our last conquests, the Republican Forces are 12 and 10 kilometres from Fuenteovejuna and Peñarroya and from Peñarroya and Belmez stations which are needed to entirely control  the branch line from Almorchón to Belmez”. But neither of these three villages could be retaken.
Only four days later, the Republican guerrillas carried out the most spectacular sabotage against the line, five kilometers from Granja de Torrehermosa, which caused  the death of four  people and injured 15 among the passengers of the train.


On 21st September an armoured train, which was protected by the Republican artillery and air force, arrived from Valsequillo a few metres away from Peñarroya station “throwing up grapeshot from both sides against the enemy positions”. The combat was so harsh that in only one day “more than 6.000 ammunitions of all calibre” were launched against Belmez, Peñarroya and Pueblonuevo.

From late September 1937 the situation was of a forced  calm, with scuffles on both sides although they were not very strong as the Republican army reported: “the enemy didn’t show signs of life in Cabeza Mesada, in Peña Ladornes or in Peñas Blancas. Our bosses don’t want to spend ammunition needlessly”.

In the report of the Militarized Service of the S.M.M.P in October of 1937 it was said that in the controlled stretches by the Nationalists 100 shells and 10 aviation bombs had collided until that moment and they had suffered 29 bombings with explosives, adding that “We have to emphasise equally the given services with our staff and material for supplies and ammunition of the position of extreme vanguard in Cámaras Altas sector and a lot of others services made in difficult conditions due to the proximity to the fronts”

In June of 1938  the tables turned. The National forces planned the attack to La Serena region with the intention of totally controlling the railway  from Córdoba to Almorchón for whose defense the Republican army again used  armoured trains. A first attack  took La Granjuela, Valsequillo and the close mountains fortified by the Republicans to defend the train line from there. The conquest of Los Blazquez and Peraleda del Zaucejo also put into service the line from Peñarroya to Valsequillo.


The importance of this occupation  is better understood with news like that published in Diario de Córdoba on 24th June where it was said that “El Felipe” and “La Leona”, two cannons of thick caliber, grabbed from  the Republicans, were exhibited in Las Tendillas square in Córdoba. These cannons had been used to watch over the railway and harass the villagers of Peñarroya. With this action the National Army again defended  the factories in Peñarroya from Valsequillo . And as this `piece of news was known and the protection of the mines and factories were granted  in the area and the end of the war wasn’t far, the shares of the S.M.M.P in the stock market of Paris increased 40 francs in only one day.


In September there was a new Republican attack, trying to take Córdoba and to intercept the railway, mainly between Villanueva del Rey and Alhondiguilla, as well as to retake the lost positions in the hills and crags near roads and railways, trying to cut the communications with Peñarroya. The ABC newspaper from Sevilla reported on 4th November: “We will be the owners of the heights and from there we will cut off the road! We will bomb Belmez, Pueblonuevo, Espiel, Peñarroya! Said the Marxists”

The Republican counter-offensive in January of 1939, the last great battle in the Civil War, which was explained in the section dedicated to the exodus of the population, was the penultimate chapter of the war in our area. Between 5th January and 4th February 160.000 combatants of both sides went into action. The traffic of military trains to the front, which was established in Valsequillo, was so significant that on 14th January a train crash happened between the stations of Belmez and Villanueva del Rey, with the outcome of 11 dead and 24 injured.

In the last chapter of the war there were a lot of trains full of thousands of Republican prisoners, who left the concentration camps set up in the ruins of Valsequillo, La Granjuela and Los Blázquez. The prisoners were dispersed to prisons and forced-labour camps throughout whole Spain.

Translation by Silvia Alonso Blanco
 
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jueves, 22 de noviembre de 2012

HELLO! MISTER BALDWIN

Son las cosas de la globalización. Enreando por las cañerías de este blog descubro que en los últimos meses casi un 20% de nuestros seguidores están en Estados Unidos. Se lo comento a Rubén y también él me manifesta su sorpresa.

Entiendo que tengamos seguidores en América Latina (Chile, México, Venezuela, Colombia, Argentina, Uruguay, Bolivia…). Con el mismo idioma y con algunos amigos y conocidos por aquellos andurriales, no sorprende el seguimiento que nos hacen. Tampoco extrañan las visitas a nuestro blog desde Francia, Bélgica, Alemania y otros países europeos, pues además del mucho interés que hay allí por los temas ferroviarios, nos siguen algunos emigrantes.

Más raras resultan las numerosas consultas que nos hacen desde Rusia, aunque no lo son tanto si consideramos que el número de visitas sube cuando tratamos algo de la Guerra Civil.

Pero tantas visitas desde Estados Unidos nos tienen desconcertados, así que he decidido dedicarles a ellos esta entrada. Claro, que la primera cuestión es: ¿Y qué le podemos ofrecer a esta gente? ¡Si tienen de todo!

Pues algo he buscado para ellos.

Tengo desde hace años un catálogo de locomotoras de vía estrecha de Baldwin Locomotive Works con los modelos construidos hasta 1896 y he decidido hablar de eso, de las Baldwin, de nuestras Baldwin.

Para profanos en la materia, hay que recordar que la Baldwin Locomotive Works, instalada en Filadelfia (Pensylvania), fue una de las empresas pioneras en la construcción de material de ferrocarriles en Estados Unidos. Fundada en 1831 por Matthias W. Baldwin, fue una de esas empresas que se empeñaron en fabricar diversos tipos de ingenios mecánicos ideados en los albores de la Revolución Industrial y el uso del vapor. En 1832 diseñó su primera locomotora, la “Old Ironsides”, y dos años después su segundo modelo, la “Lancaster”. A partir de ahí su evolución técnica y de diseño fue imparable, patentando y diseñando locomotoras de todo tipo.

A finales del siglo XIX empleaba ya a más 14000 trabajadores y sus locomotoras eran vendidas en todos los continentes, llegando a construir hasta 80000 locomotoras de vapor a lo largo de su existencia.
Baldwin Locomotive Works, de Filadelfia, en 1896
¿Y qué tiene que ver todo esto con nosotros? Pues que Baldwin fueron las primeras cuatro maquinillas que, como tales, circularon por nuestro ramal minero tras ser adquirido por la SMMP a finales de 1900: las números 3, 4, 5 y 6, “Terrible”, “Santa Elisa”, “Belmez” y “La Vega” respectivamente, o lo que es lo mismo, y por ese orden, el trazado de La Maquinilla desde Pueblonuevo hasta Cabeza de Vaca. Entre los maquinistas eran llamadas cariñosamente “Las Yanquis”.

Me pregunté qué hacía ese libro (lo de catálogo es un decir, pues tiene 450 páginas) en nuestra comarca, y más concretamente en manos de un fogonero de la locomotora Santa Elisa.

Indagando, averigüé que se lo había regalado un directivo de la SMMP con ocasión de un grave accidente que había sufrido con esa locomotora. Bien, pero ¿por qué tenía la SMMP un catálogo de vía estrecha de Baldwin de 1896? ¿Tuvieron intención de comprar alguna locomotora de este tipo para el ferrocarril de Peñarroya a Fuente del Arco?

Lo cierto es que en el libro aparece un modelo muy similar a las cuatro locomotoras que la SMMP compró para el ramal minero, aunque estas de ancho español. Se trataba de la serie 909, que en función de sus características y dimensiones ofrecía hasta 10 clases, de la 06-8D a la 06-24D.

En el texto que acompaña a la foto de una locomotora de esta serie se decía literalmente que “este este tipo de locomotoras es adecuado para la distribución, reparto, o servicio de plantaciones, donde los cortos trayectos hacen innecesario el ténder, o donde el peso de la locomotora, si tiene sólo dos pares de ruedas, puede ser mayor que el que pueden soportar los raíles”. Y más adelante insiste en que se trata de un tipo de locomotoras para la distribución y el servicio local de pasajeros.

Hay que reconocer que, salvo en lo de las plantaciones, habían definido perfectamente lo que era La Maquinilla: un pequeño ferrocarril, con raíles de 32,5 kg., destinado al reparto y transporte de carbón y otros materiales entre las minas y fábricas, así como a un servicio de pasajeros entre Belmez y Pueblonuevo.

Con estos datos, es claro que los técnicos y directivos de la SMMP se basaron en él para encargar en 1901 sus cuatro primeras locomotoras destinadas a este pequeño ferrocarril, del que eran propietarios desde diciembre de 1900.

Locomotora serie 909 del catálogo Baldwin
Pero seguí haciéndome preguntas. ¿Por qué una empresa tan francesa como la SMMP, tan ligada a Fives Lille y a otros constructores europeos de locomotoras, se decidió a comprar sus primeras locomotoras en Estados Unidos (poco después compró otra más, igual a las anteriores, la nº 7, “Antolín”)? La respuesta es fácil al ver el magnífico resultado que dieron y su larga vida, pues varias de ellas fueron las últimas que funcionaron, ya en manos de Encasur, hasta los años ochenta del pasado siglo.

Y otra pregunta más: ¿No aparecerá alguna de nuestras maquinillas en catálogos o documentos posteriores?

Buscando, buscando, buscando y… ¡premio! En el “Record of Recent Construction” de Baldwin de 1903. Allí está, la ficha técnica y la foto de ¡nuestra Santa Elisa recién salida de fábrica! Con su nombre, su número 4 y todo.

Por cierto, que indagando aún más, he comprobado que existió una gemela a nuestras cinco Baldwin, construida también en 1901 para la compañía del ferrocarril “Arizona & New Mexico”; y después, entre 1904 y 1922, se construyeron otras dieciséis de la misma clase, la 06-26D, todas para compañías estadounidenses.

Y sin más, ahí va este regalo para ellos, para “nuestros” americanos.

Ladies and gentleman: The Santa Elisa locomotive (o algo así):

Fotografía de nuestra Santa Elisa recién salida de fáfrica,
tal como aparece en el registro de Baldwin

Y esta es su ficha técnica:



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miércoles, 22 de agosto de 2012

"Marta", por fin en casa



Así es amigos. La locomotora SHMB 1"Marta" que partiera hace algo más de 4 años hacia tierras leridanas para su restauración estética y funcional como parte del parque de máquinas que tiraría del Tren Turístico del Guadiato ha sido depositada en el Almacén Central de Peñarroya-Pueblonuevo hace apenas unas horas.

A tan magno acontecimiento ferroviario han asistido miembros del Gobierno municipal y de la oposición. Todos se han congratulado de la recepción de esta pieza móvil construida por la Sociedad Alsaciana de Construcciones Mecánicas en 1884. 



Alonso Lorenzo, Teniente de Alcaldía del Ayuntramiento de Peñarroya-Pueblonuevo, se mostró satisfecho por la recuperación de este ingenio de vapor, afirmó que se va a organizar una jornada de puertas abiertas para que los ciudadanos de la comarca puedan admirarlo y declaró a pie de locomotora que "por fin se ha conseguido desbloquear la situación que impedía retirar tanto ésta como el resto de máquinas de vapor del tren turístico debido a que la compañía que lo gestiona tenía cesión de uso de éstas de una manera incomprensible una vez que el proyecto está parado".

Luisa Ruiz, como líder de la oposición socialista en este consistorio y como principal promotora de la iniciativa del Tren Turístico, ha manifestado su total adhesión a este "proyecto generador de puestos de trabajo". Respecto a las dudas que se han suscitado sobre la continuidad del mismo insistió en que "esta iniciativa permanece vigente y avanza, aunque a ritmo más lento". Asimismo, nos ha hecho llegar una nota de prensa de CGFT en la que se demuestra el interés de esta empresa en continuar con el proyecto del Tren Turístico a pesar de las dificultades. Ruiz añade que "el personal de CGFT está cansado de llamar al Ayuntamiento y de enviar correos pero ni siquiera tienen la cortesía de contestar".



El vehículo forma parte del patrimonio histórico, etnográfico y cultural de la Comarca del Guadiato y especialmente de las poblaciones de Belmez y Peñarroya-Pueblonuevo, ya que integraba la flota de Maquinillas que durante décadas remolcaban los vagones que transportaban tanto mercancías (sobre todo carbón) como personas entre ambas localidades. Los oriundos de la zona con 50 años o más conocen cientos de historias relacionadas con este popular ferrocarril minero del que han sobrevivido la "Marta" y la "Santa Bárbara", para disfrute de todos. Ésta última permanece todavía restaurada y guardada en las cocheras que ARMF (Asociación para la Reconstrucción de Material Ferroviario) a instancias de CEHFE (Centro de Estudios Históricos del Ferrocarril Español) tiene en Pla de Vilanoveta.

Finalmente la terca realidad ha terminado imponiéndose a los rumores que situaban incorrectamente a la "Marta" como parte del grupo de locomotoras que componían el tren de la fresa. En este sentido, la locomotora RENFE 1701, igualmente restaurada para encabezar el tren del Guadiato, si formará parte de este convoy turístico madrileño durante uno o dos años como parte del rodaje que necesariamente tienen que realizar este tipo de vehículos como paso previo a su puesta en servicio activo en nuestra comarca.

Después de esta noticia y, a pesar de las discrepanacias, solo nos queda felicitar a nuestras autoridades por continuar apostando por la conservación del patrimonio ferroviario de la zona en un contexto económico tan difícil y por mantener viva la esperanza de que, algún día no muy lejano, Peñarroya-Pueblonuevo será un importante enclave museístico ferroviario y el Guadiato, contará con un Tren Turístico.

Locomotora Renfe1701. Fuente:plataforma n-1.com
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