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viernes, 18 de enero de 2013

LAS IMÁGENES DE JULIÁN ELEJOSTE

Es lo que tiene la modernidad.

El otro día enciendo el ordenador y me encuentro con un correo de Javitxu Tena. Sin saber quién es Javitxu Tena, lo primero que pensé fue: “Este tío es vasco”. Y no, no tengo idea de euskera ni soy del Athletic, pero en los personajes de TBO que leía de niño había un “Josechu el Vasco”, de modo que, por analogía, Javitxu debía ser de por allí. 
 
Reconozco que hasta ese momento mis contactos con lo vasco y con los vascos habían sido mínimos. Pues bien, Javitxu me manda un correo referido al artículo "Encontrar futuro en el pasado", publicado en este blog en diciembre de 2011, al que había llegado por casualidad. Y me habla de Julián Elejoste, otro vasco, del mismo Bilbao, que, según me cuenta, en su día fue recorriendo toda España con su cámara grabando todo lo concerniente a los ferrocarriles de vía estrecha, y a quien, visto lo visto, creo que es justo dedicar esta entrada.
 
Así que, manos a la obra y, recortando por aquí y añadiendo por allá, con datos sacados de internet, principalmente de www.gustavovieites.cmact.com y de www.tranvia.org. Es por eso por lo que creo merecer poco mérito a la hora de elaborar esta entrada. El mérito es de las páginas de las que he extraído los datos, a las que conviene acceder para profundizar en la vida de este hombre, uno de los pioneros de la “arqueología ferroviaria” en España.

D. Julián de Elejoste y Benito del Valle nació en 1916, y dedicó su corta vida (falleció a los 55 años) a sus dos grandes pasiones: el cine y los trenes. Además de fundar la Asociación de Amigos de Ferrocarril de Bilbao, durante 40 años recorrió miles de kilómetros para rodar ferrocarriles por toda la geografía española. Siempre se encargaba de averiguar cuál era el tren que iba a desaparecer para inmortalizarlo con su cámara, y en este caso no se trataba de una cámara fotográfica, sino de un tomavistas.
 
Acompañado en ocasiones por otros entusiastas, como D. Julián Palmero, lo que le permitía grabar desde dos ángulos diferentes, su trabajo ha hecho posible que hoy podamos contemplar aquellos ingenios y estructuras, con sus matices originales, convirtiéndolos de alguna forma en atemporales, un nexo en imágenes, verdaderas ventanas abiertas al pasado.

El equipo del que disponía era ciertamente básico comparado con la técnica de hoy en día, casi se puede decir que cualquier teléfono móvil permite grabar vídeos en mejores condiciones de las que él disponía. Y tal vez ahí radique su gran mérito, pues sin ser un experto en imagen, he de reconocer que las tomas y montajes que se pueden ver en sus grabaciones son toda una delicia de gran calidad técnica (sirvan como ejemplo las preciosas imágenes del tranvía de Sierra Nevada o las del Manresa-Guardiola circulando por el interior de un pueblo, como un elemento más de la misma calle).

Claro que, para que estas grabaciones puedan verse en internet, ha sido necesaria la colaboración de más personas. En primer lugar, de la propia familia de Julián, su viuda, María Paz Barreiro, y sus hilos, Kepa y Mª Paz, que han cedido las imágenes. También, cómo no, la persona que se está encargando de restaurarlas, Gustavo Vieites. Gracias a todos ellos, estas imágenes nunca se perderán.

La tarea de restauración ha comenzado por imágenes de líneas como el Ferrocarril de San Feliu de Guíxols a Gerona, el que enlazaba Alcoy con Gandía, el Vasco-Asturiano, el Ponferrada-Villablino, o el llamado “Tren Burra” de los Ferrocarriles Secundarios de Castilla, entre otros de vía estrecha. Todas las grabaciones son en color, de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, y pueden verse en el canal propio de You Tube creado al efecto.
 
Según cuentan, hay muchas más imágenes, que se encuentran en proceso de restauración , entre las que se encuentran las del Peñarroya-Puertollano, de la que en el vídeo que se adjunta puede verse algo más de un minuto. En él se recoge una recopilación de grabaciones de diferentes líneas de vía estrecha de casi toda España. Del sur aparecen también del tranvía de Sierra Nevada y del Málaga-Fuengirola.
 

En cuanto a las de nuestra vía estrecha, se trata de unas imágenes tomadas en la estación de Puertollano, en las que aparece uno de los automotores Billard que circularon por la línea remolcando un furgón, tal vez la viva imagen de que estos automotores fueron el enlace entre el pasado de la línea y un futuro que no llegó a existir. Curiosamente, la composición es muy parecida a la que puede verse de los Secundarios de Castilla, donde también aparece uno de esos Billard que, hay que recordar, fueron montados en los Talleres del Cerco Industrial de Peñarroya.

Si, como parece ser, cada grabación corresponde a una película de unos 25 minutos por línea (en algunos casos 60 minutos), esperamos con impaciencia la restauración total de las que corresponden al Fuente del Arco-Peñarroya-Puertollano.
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jueves, 22 de diciembre de 2011

Encontrar futuro en el pasado

 

Hace unos días, navengando por el universo de internet, encontré casualmente este montaje fotográfico, publicado en youtube por Manuel Falcón Montero. No se si fue el efecto nostálgico que producen las imágenes en blanco y negro o el característico sonido del banjo que las acompaña, típico de las películas de la conquista del oeste, pero su visionado me hizo reflexionar sobre la gran oportunidad que supuso para unos pueblos y ciudades tan dispares en lo geográfico, histórico, geológico, laboral y/o social el hecho de estar unidos por este pequeño (por lo estrecho) y gran (por lo largo) ferrocarril.

Las fotografías, tanto por su calidad como por su contenido, pertenecen al canto del cisne de la línea, en la década de los 60. Así lo atestigua la presencia de los automotores franceses Billard, una especie de autobuses sobre raíles montados en 1958 por la SMMP en el Cerco Industrial de Peñarroya-Pueblonuevo  merced al acuerdo de ésta última con el Estado (EFE), en el marco general de modernización de los ferrocarriles de vía estrecha.

40 años después, comparo estas imágenes con la realidad y pienso si verdaderamente existió. Los restos iberos, romanos o griegos de hace dos milenios se conservan mejor que los equivalentes de este ferrocarril: la estación de Puertollano ha sido sepultada por la soberbia del AVE, la estación de Pozoblanco hay que buscarla debajo de su Hospital; la de Peñarroya se hunde en el olvido, junto al resto de edificios naúfragos del Cerco; la de Pueblonuevo del Terrible ejerce de triste decorado en el vial norte; el viaducto del Horcajo aparece "clavado" en medio de la flora del lugar, sin entrada ni salida, como un cuerpo extraño, dañino, encapsulado por la piel de la sierra. Solo el tunel de esta última población, de un kilómetro de longitud, mantiene algunas de las funciones para las que fue diseñado y continúa siendo, hoy, el único cordón umbilical entre esta aldea y la civilización.

Una vez roto el vínculo que las unía, las 20 poblaciones por las que discurría la vía viven, o sobreviven en su mayoría, de espaldas las unas a las otras, cuando no enfrentadas, nadando aisladas en la tempestad de este mundo competitivo, a la búsqueda de su propia tabla de salvación. 

Por lo tanto, la apertura de la antigua plataforma ferroviaria Fuente del Arco-Peñarroya-Puertollano como Vía Verde intercomarcal e interregional ayudaría enormemente a corregir esta situación de aislamiento y desprecio mutuo, eliminar prejuicios y estimular un intercambio económico, social y cultural tan necesario como el que proporcionaba antaño la vía estrecha. Las bicicletas sustituirían a los trenes de vapor, diésel y eléctricos, las antiguas estaciones reconvertidas en albergues a los coches de viajeros y los usuarios de la misma a las mercancías.

Han desaparecido sólo 20 km del trazado original, entre la capital del Valle de los Pedroches y Villanueva de Córdoba. Pese a todo, quedan otros 220, suficientes como para constituir con el tiempo, nada más y nadas menos, que la Vía Verde más larga de Europa.

Querámoslo o no, la época dorada de este ferrocarril ya pasó y nunca volverá por motivos de tipo económico, político y social. Ahora, los hijos y los nietos de quienes utilizaron y vieron pasar este medio de transporte, a todos ellos, pacenses, cordobeses y ciudadrealeños, tienen la responsabilidad de luchar por recuperar esta vía para un encontrar un nuevo desarrollo.

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