domingo, 24 de julio de 2011

630 cañonazos

Tractor RENFE 10.200. Foto AREMAF
- ¿Ha tenido usted muchas bajas?
Ninguna.

- ¿ Desperfectos en el Tren?
Ninguno, dos cortes de vía, rápidamente reparados.

- ¿Pero les han tirado?
Seiscientos treinta cañonazos.

- Vamos, soy yo el jefe de esa batería y me pego un tiro.

Parte Telefónico de Novedades del Capitán del Tren Blindado n°. 8 al Jefe del III Batallón de la Brigada de Trenes Blindados, de 2 de Septiembre del 37.
"Los Trenes Blindados Españoles" 
Jacinto Arévalo Molina.

Con motivo del 75 aniversario del comienzo de la Guerra Civil Española la dirección de este blog ha considerado oportuno sacar a la luz el lado menos conocido de los ferrocarriles de la comarca, como es el de los trenes blindados.  

Con fecha 2 de Septiembre de 1937, el documento hace referencia a una de las muchas misiones que tuvo que cumplir esta singular arma en el Frente de Peñarroya, concretamente entre las estaciones de La Granjuela y Peñarroya-Pueblonuevo. El tren acorazado número 8 tenía su base en la estación de Valsequillo por aquel entonces.

La historia de los trenes blindados es tan antigua como la del propio ferrocarril. Los trenes armados y acorazados han venido siendo utilizados, con éxito dispar, desde la Guerra de los Boers, (Sudáfrica) hasta las dos guerras mundiales, donde alcanzaron su cénit. Los países que más desarrollaron esta tecnología fueron Alemania y la Unión Soviética. 

En general, eran empleados principalmente como reserva móvil de intervención rápida en las zonas amenazadas de la frontera y para proteger las líneas de comunicación que atravesasen lugares desguarnecidos donde pudieran actuar guerrillas, partisanos y otros elementos suversivos similares.

Emblema de la brigada de trenes blindados. Foto www.morirenespana.blogspot.com
En clave doméstica, el republicano fue el único bando que blindó locomotoras y vagones, pero sin alcanzar la sofisticación de sus homónimos alemanes y soviéticos, debido a la escasez de recursos. En realidad, la mayoría eran trenes y vagones normales a los que se añadían planchas de acero remachadas y se les armaba con piezas ligeras de campaña de 37, 50, 57, 75, 80 mm., fusiles ametralladores y ametralladoras de diversa naturaleza.

Repartidos por toda la geografía nacional y numerados del 1 al 12, los convoys acorazados republicanos se organizaban en 3 batallones formados por 4 compañías cada uno. Cada compañía montaba en un tren blindado.

El tren que nos interesa, el número 8, estaba compuesto por 3 vagones acorazados. El que abría la marcha estaba provisto de grandes troneras frontales para ametralladoras, el segundo cerrado con troneras para fusiles en los laterales y con una torreta giratoria para el cañón de 75 mm. (Mencey, 2007). Del último no se tienen datos.

Tren blindado número 7 (gemelo del número 8) La Tour de Carol (Francia).
Fuente: Los trenes blindados españoles. 
Lo que hacía diferente al tren blindado número 8 (y el 7) respecto a los del resto de España es que no era remolcado, sino empujado por el primer tractor diesel de la historia ferroviaria española: el TM 201 (en la foto de cabecera).

MZA, que además de propietara de otras líneas españolas también lo era de la Almorchón-Belmez, encargó la contrucción de estos tractores con el objetivo de abaratar los costes derivados de las maniobras dentro de las estaciones. La empresa Maquinista Terreste y Marítima fue la adjudicataria de la construcción de dos prototipos bajo licencia alemana (Deutsche Werke Kiel).

Ambos prototipos fueron entregados a MZA en 1935. Su puesta en funcionamiento comenzó pronto a dar  frutos, con un ahorro cercano al 50% con respecto a las locomotoras de vapor con igual servicio. Un síntoma más del fin de la era del carbón, para desgracia de nuestra comarca.

MZA tenía previsto realizar un pedido de otros 20 tractores como éste. Sin embargo, el proyecto se vio interrumpido por la Guerra Civil. Entonces los dos modelos mencionados (TM 201 y 202) fueron enviados inmediatamente desde Madrid hasta Águilas (Murcia) para su blindaje, y desde allí, una vez transformados en los trenes blindados número 7 y 8 hacia Medellín (TM 202) y Valsequillo, (TM 201) respectivamente.

El peñón de Peñarroya desde el punto donde se detuvo el tren blindado.
Entre las numerosas acciones en las que tomó parte el tren blindado número 8 destaca la ofensiva que desde el 1 hasta el 6 de Septiembre de 1937 realizó el ejército republicano sobre la desprotegida línea Granja de Torrehermosa-Peñarroya. La versión oficial de los hechos establece que el día 2, el tren se internó en la línea férrea más allá de la Estación de La Granjuela y tras resistir un aguacero de 630 proyectiles fue capaz de completar su misión y volver a la base de Almorchón sin daños, dejando atrás un campo lunar en las inmediaciones de la población homónima como homenaje a la  impotencia de los batallones nacionalistas acantonados en Cerro Mulva y Peñón de Peñarroya.

Los trenes blindados republicanos siempre estuvieron envueltos en una  aureola de invencibilidad desde su puesta en servicio, invencibilidad que fue alimentada por testimonios más cercanos a la ficción que a la propia realidad. El prestigio llegó a  alcanzar proporciones legendarias. Incluso tuvo eco en el cancionero popular español de aquellos tiempos. Escuchen y lean:

Yo me subí a un pino verde
por ver si Franco llegaba
y sólo vi al tren blindado
lo bien que tiroteaba.
Anda jaleo, jaleo, jaleo,
silba la locomotora
y Franco se va a paseo.
Por tierras altas de Burgos
anda Mola sublevado,
ya veremos cómo corre
cuando llegue el tren blindado.
Anda jaleo, jaleo, jaleo,
silba la locomotora
y Mola se va a paseo.
Yo marché con el tren blindado (el número 8)
camino de Andalucía
y vi que Queipo de Llano
al verlo retrocedía.
Anda jaleo, jaleo, jaleo,
silba la locomotora
y Queipo se va a paseo.

Soldado Gabriel Márquez, destacado en Cerro Mulva
No obstante, las declaraciones de quienes vivieron para contarlo restan brillo a aquella epopeya: Don Gabriel Márquez Sepúlveda, natural de Fuente Obejuna y veterano de guerra del II Batallón de Cádiz, estuvo en Cerro Mulva durante aquellos días y reconoce haber efectuado numerosos disparos sobre un "tren corto que no echaba humo" (por lo tanto diesel) que se detenía en la estación de La Granjuela y, tras un buen rato, retornaba hacia el lado republicano.

Dicho tren, más que representar una amenaza para la línea de frente nacionalista, era un peligro para las  fincas privadas vecinas a la vía. Al parecer, sus ocupantes " salían del tren para llenarlo del ganado que robaban en la proximidades y se largaban" sin disparar un solo tiro. Asimismo, Gabriel cuenta que descargaron un elevado número de obuses sobre el tren, pero sin éxito, porque "los cañones tenían un alcance insuficiente; se quedaban cortos". 

Gabriel, por último, apostillla diciendo que estas actividades "eran frecuentes. Incluso se daban varias veces en un mismo día".

Cerro Mulva, desde el punto donde se detuvo el tren blindado.
No hay nada  menos heroico que utilizar uno de los símbolos de la República para practicar pillaje; sin embargo, el ejército republicano en plena reorganización tras el caos inicial, necesitaba mitos con los que mantener la moral en el frente y en  la retaguardia. Por eso tendía a manipular episodios como este, borrando los verdaderos objetivos de sus ocupantes y magnificando medias verdades como la de los 630 cañonazos que se quedaban cortos.

Lástima que Berlanga no conociera este cómico capítulo de nuestra guerra civil. De haberlo sabido lo hubiera plasmado sin dudarlo en "La Vaquilla".

El rumbo tomado por  la guerra a favor de los sublevados sólo 2 meses depués, con la pérdida de Bilbao, Santander y Gijón, demostró que ni los trenes blindados ni las excelentes pero insuficientes armas soviéticas podían salvar al Gobierno constitucional del desastre.

La pérdida de importantes extensiones de terreno durante la réplica nacionalista al ataque republicano del 1 de Septiembre propició el traslado del tren blindado número 8 a la zona de Levante.

Al final de la guerra, todos los trenes blindados republicanos fueron desmontados y desguazados. Tan solo se mantuvieron en servicio los dos tractores de maniobras que empujaron los trenes blindados números 7 y 8, los cuales fueron rematriculados por RENFE como 10202 y 10201, respectivamente. Ambos fueron dados de baja en el año 1966. En 1968 se desguazó el número 7. Mientras, el 8 fue destinado al Museo ferroviario para su conservación.

Actualmente, el tractor de maniobras más afortunado de la historia de la Guerra Civil se encuentra en el Museo del Ferrocarril ubicado en la antigua estación de Madrid-Delicias. Ahora que el Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo ha tenido la fantástica iniciativa de construir un museo del ferrocarril, no sería mala idea llenarlo con piezas tan atractivas como ésta.

De acuerdo con el compromiso de defensa del patrimonio ferroviario adquirido desde su fundación, la Asociación "La Maquinillla" seguirá mostrando, bien material ferroviario digno del futuro museo, bien piezas que han sido expoliadas y que, para tristeza nuestra, lucen muy lejos de aquí, en instituciones ferroviarias de toda España.

D. Gabriel Márquez, veterano de guerra, en la actualidad.
Dejando a un lado el coleccionismo, máquinas como la que hemos presentado hoy deben ayudarnos a recordar que no estamos tan lejos de aquel error y que debemos seguir luchando, esta vez, por mantener las cotas de bienestar y de progreso que hemos alcanzado trabajando todos juntos.

Documentación utilizada para elaborar la entrada:
-  Trenes blindados españoles. Jacinto Arévalo Molina.
-  Revista Vía Libre. Octubre 1986.- Artillería del siglo XX. Ian Hogg.
-  Batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida. Juan Manuel Martínez Bande.

6 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante y bien documentada.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Gracias. Hago lo que puedo, dentro de los medios de que dispongo.Unas salen mejor y otras peor, pero siempre con la misma ilusión. Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. José A. Torquemada27 de julio de 2011, 17:36

    Cuando Rubén me contó que estaba preparando esta entrada ya le comenté que conocía la existencia de estos trenes, pero por lo que sabía fueron de escasa utilidad durante la Guerra Civil.
    Y es que el ejército republicano utilizó estos trenes siguiendo el ejemplo de los revolucionarios rusos y mexicanos, a los que ofrecieron un excelente servicio. Pero no cayeron en la cuenta de que los tiempos ya no eran los mismos. En los años de la Revolución Mexicana (1910) y la Soviética (1917), la aviación estaba en sus inicios, mientras que en nuestra guerra tuvo una importancia trascendental.
    Esconder un tren del ataque de la aviación no es fácil. Se necesitan túneles o grandes trincheras, y ni una ni otra cosa había en la línea de Ciudad Real a Badajoz y de Almorchón a Belmez. Eso explicaría que en esta última sólo se utilizara un tren de este tipo durante apenas una semana o en algún otro ataque esporádico, sabiendo también que con sólo sabotear las vías o volar un puente, el tren blindado dejaba de ser operativo.

    ResponderEliminar
  4. Felicidades Rubén!!
    Veo que sigues en la brecha. Interesante entrada.
    Te informo que el GDR ya nos ha concedido la subvención del docu, así que para el próximo curso tendremos el documental terminado y lo estrenaremos en Peñarroya.
    Ya hablaremos (si es que te dejas ver)

    ResponderEliminar
  5. Lo tuyo si que tiene mérito. Quien resiste, vence, como diría Camilo José Cela. Habéis trabajado mucho y, sobre todo habéis aguantado mucho. Nunca una subvención se otorgó a un grupo de personas de una forma más justa. Enhorabuena!!

    ResponderEliminar
  6. ¡Qué bien me habría venido este artículo cuando escribí "El fotógrafo"! Me entran ganas de reescribirlo y meter algunos datos de los que tienes aquí.

    ResponderEliminar