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jueves, 19 de marzo de 2026

LA HISTORIA MENOS AMABLE DEL CERCO INDUSTRIAL DE PEÑARROYA EN UNA FOTO


Ninguna persona medianamente ilustrada de la zona negará que la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya (SMMP) normalizó el trabajo infantil en sus instalaciones industriales y mineras. Aunque apenas existen datos que permitan avalar esta tesis hemos aceptado que en un contexto económico y cultural como el de finales del siglo XIX y principios del XX  las multinacionales e incluso pequeñas empresas contrataban a niños para realizar tareas peligrosas a cambio de  un sueldo inferior, por puro interés lógicamente.

Aunque existía una legislación  avanzada en nuestro país a favor de la protección de la infancia desde  la I República la falta de controles en los registros civiles  unida a  la pobreza  de la población en general llevaba a padres y patronos a mentir a partes iguales sobre la verdadera edad de  la chavalería o a modificar documentación oficial tanto pública como privada, en el caso de que la hubiera, con el fin de que estos hijos contribuyeran a completar la magra economía de una familia obrera de aquellos tiempos. 

A falta  de papeles  el único asidero informativo fiable para  transformar  la suposición argumentada en  certeza es  la fotografía histórica.

Nunca ha sido fácil encontrar imágenes  del Cerco Industrial de Peñarroya-Pueblonuevo y  mucho menos de los procesos que ocurrían en su interior, siendo testimoniales aquellas  en las que aparecen trabajadores. Su número  no llega al centenar  en términos absolutos siendo la mayoría  postales que presentan las fábricas como asépticos decorados, impersonales, perfectos. El elevado precio de una fotografía, equivalente a una semana se sueldo de un obrero, la escasez de cámaras fotográficas (no era un objeto de consumo popular) y el celo empresarial por dar a conocer a las empresas rivales ventajas competitivas en sus know how no ayudaban a la creación de un relato ajustado  de la realidad. De ahí que el descubrimiento de  alguna instantánea de este tipo en la actualidad sea para el colectivo  un motivo de celebración.

En tiempos recientes el profesor de la Universidad de Sevilla y presidente de la Coordinadora de Patrimonio Industrial y la Obra Pública Fabricando el Sur, Julián Sobrino, investigando otros asuntos tocantes a esta rama del patrimonio  encontró en el portal web catalán archiusenliniauna.cultura.gencat.cata una  fotografía inédita de los hornos de coque  datada en entre 1913 y 1918 en la que se aprecia claramente a menores realizando tareas con alta exposición al riesgo tales como apertura y cierre de registros, limpieza de bocas y conductos , apoyo en altura mediante escaleras, transporte ligero y recados técnicos, todo ello supervisado por trabajadores adultos.

Podríamos emplear   este excepcional documento gráfico  para juzgar con las leyes del presente  el  pasado de esta multinacional  o para justificar nuestra superioridad moral actual pero lo consideramos un  ejercicio de  narcisismo generacional.  Sin embargo, si sirve para desromantizar   el  pasado industrial  de Peñarroya-Pueblonuevo que todavía pervive en amplios sectores de su sociedad en la actualidad, podrido de tóxicas nostalgias   e hipérboles, un pasado  en el que se normalizaron abusos y  había una evidente precariedad laboral. 

Y es que en contra del relato  de arcadia feliz comúnmente aceptado no existe riqueza, opulencia o bienestar  para la clase trabajadora de un  municipio cuando   en un  lugar como el Cerco los  chavales y niños  tenían  que jugarse la vida o su físico por sueldos de miseria, ni siquiera poniendo como escusa que estos eran  más altos que en la agricultura.  No tiene nada de benefactora o de "madre" (como se la llamaba) una empresa que no fomentaba la escolarización de la juventud y que trataba a niños como  mercancía. No es edificante saber que en la época supuestamente dorada desde el punto de vista del progreso económico y social de esta localidad del Guadiato se vulneraban los derechos de la infancia. Esta foto, tomada por el autor por otras razones diferentes a las del presente y que desconocemos, habla hoy de todo eso de lo que nunca se habla porque queda enterrado bajo el manto de la palabra progreso. Por eso la foto tiene un valor excepcional:  cuenta el sufrimiento que esconde el capitalismo salvaje de origen  industrial, que tuvo en nuestra tierra una de las más importantes sucursales.

Trabajadores de la planta de producción de coque del Cerco Industrial de Peñarroya. La mirada de algunos protagonistas desprende una juventud ya marchita

 

La publicación de esta fotografía inédita  más que servir para  hacer una enmienda a la totalidad de una de las grandes  empresas industriales de nuestro país y que trajo avances impensables en siglos a esta comarca poco bendecida por la geografía   nos invita a entender  el Cerco Industrial  como un espacio  repleto de contradicciones y conflictos, con  tantas sombras como luces y que en consonancia con  otros lugares contemporáneos causó dolor, expolio y  retrocesos, algunos de los cuales continúan vigentes hoy en día.

Fotos como  la que les hemos presentado nos recuerda que  la sociedad del Guadiato actual y especialmente la Peñarroya-Pueblonuevo  aún  tiene pendiente  la construcción de una narración justa  y no propagandística sobre la presencia de la SMMP. De la capacidad que tengan los  cronistas, los nuevos incluencers si los hubiera, educadores, gestores públicos e investigadores de incluir  la tragedia  humana como la que representa la fotografía en aquella inusual epopeya  industrial dependerá la calidad de  su autoconcepto  y por tanto su identidad ¿Hablamos?

                                              La disneyficación del pasado de una sociedad genera monstruos. O, más bien, los tapa

                                                                La propaganda y la falta de reflexión sobre el pasado deforma la realidad y tiene consecuencias

                                                                                        cartel generado por IA de los muchos que hay en redes sociales
 

Puedes consultar la fuente original de la fotografía en el siguiente enlace: 

https://arxiusenlinia.cultura.gencat.cat/#/cercabasica/cerca

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viernes, 16 de enero de 2026

UNA FAMILIA MELLARIENSE DONA LA MAYOR COLECCIÓN DE MAQUINARIA DEL CERCO CONOCIDA HASTA LA FECHA

 

Torno de la SMMP perteneciente a la familia Cortés de Fuente Obejuna

La familia  Cortés de Fuente Obejuna, que ya va por la cuarta generación  de mecánicos y fabricantes de piezas  para vehículos  e instalaciones industriales así como turismos y furgonetas, ha donado a la Asociación La Maquinilla la mayor colección de maquinaria del Cerco conocida hasta la fecha. En concreto se trata de un torno, una fresadora y un cepillo, todos de la misma época (finales del siglo XIX y principios del siglo XX) y fabricados por la misma empresa, Hermanos Wallach, con delegaciones en París, Mulhouse, Nancy, Toulouse y Estrasburgo. En esta mediación ha intervenido nuestro  socio Francisco Reixach y el Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo.

Todo  este patrimonio de un valor incalculable  era utilizado en los  Talleres Generales del Cerco para la fabricación, afino y ajuste de las piezas y engranajes  de hierro, acero, bronce o latón que hacía mover  la maquinaria de las minas y las industrias de la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya así como el mantenimiento de su material ferroviario. 

Máquina fresadora  de la SMMP ubicada en el taller de la familia Cortés

 

Otro hecho poco común y que debe ser puesto como modelo para  aquellos que tienen en el patio de su casa, arrumbada, algún tipo de  maquinaria histórica de la zona es que la familia Cortés va a donar todos estos elementos de forma gratuita al Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo  en lugar de venderlo a un chatarrero para sacarse unos  euros. Afortunadamente, todavía quedan en la comarca personas honestas, cultas y virtuosas  que anteponen  el valor patrimonial  al valor del dinero.

Mucho que agradecer a la familia Cortés. Abuelo y nieto posando con el torno de la SMMP 

 

El torno, la fresadora y el cepillo de la SMMP, además de  máquinas que servían para ganarse la vida a esta familia ejemplar  y también facilitársela  a los industriales de la comarca que demandaban arreglos y piezas es por encima  de todo un patrimonio familiar excepcional que merece ser expuesto para el disfrute de los peñarriblenses.

Cepillo de la SMMP que será donado a la Asociación La Maquinilla por la familia Cortés

 

Es por ellos que los  elementos descritos, los cuales  se  encuentran en perfecto orden de funcionamiento,  serán trasladados al Almacén Central próximamente. La Asociación La Maquinilla agradece a la Familia Cortés este inolvidable y poco común  gesto de generosidad  hacia  la localidad de Peñarroya-Pueblonuevo. 

 




 

Aprovechamos una vez más esta noticia para invitar a las personas que tienen patrimonio abandonado en sus casas y negocios a seguir el ejemplo de la familia Cortés. No nos cansaremos de recordarte que el sitio en el que vives o trabajas no es el  ideal para conservar  los objetos de tu abuelo o tu bisabuelo, o los que un buen día encontraste (vamos a dejarlo ahí) en el Cerco. La mejor garantía de conservación de éstos es la donación a entidades sin ánimo de lucro o entidades públicas que puedan protegerlos, restaurarlos, contextualizarlos, investigarlos y exponerlos con seguridad.  No te quepa duda de que los  fetiches  de los que hoy presumes en tu casa serán muy probablemente  trastos  para  tus descendientes cuando te hayas marchado. Únete a esta  revolución patrimonial. Dona a La Maquinilla.

Talleres Generales del Cerco

 


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jueves, 8 de mayo de 2025

LA SMMP Y LA HISTORIA DEL EDIFICIO QUE NUNCA EXISTIÓ

 

Cianotipo del palacete de la SMMP que albergaría las oficinas de la fundición del Cerco y de todas las fundiciones de la compañía en España

A medida que nuestra asociación se ha ido desarrollando, esto es, desde los inicios en los que  todo el mundo nos veía como unos lunáticos hasta  que nos hemos convertido en un colectivo con cierta utilidad para algunos ciudadanos, se ha ido acelerando  el número de hallazgos en lo referente a documentación,  planos y  objetos los cuales  nos han permitido iluminar algunos rincones de una multinacional SMMP y de paso medir   su dimensión  técnica, económica, propagandística y  etnográfica.

Es así como poco a poco vamos reconstruyendo o mejor dicho escribiendo un relato objetivo sobre lo significó para nuestra zona ser un coto privado de esta compañía industrial, minera, colonial y oligopólica francesa.

Por suerte, gracias a que nuestros vecinos empiezan a entender  que La Maquinilla es una entidad con capacidad para conservar, proteger, poner en valor y difundir patrimonio industrial de todo tipo  continúan llegando a nuestra sede donaciones  de esta empresa  que en algunos casos  tienen alguna conexión con el presente  o  en otras  nos hablan de sueños  que  nunca se  materializaron.

En este último aspecto consideramos paradigmático y sin duda excepcional el plano cedido por María Isabel  Barquero, delineante peñarriblense felizmente jubilada en  ENCASUR, relativo al diseño de unas oficinas exclusivas e independientes  para el servicio de fundición de esta sociedad.

Sin fecha que permita datarlo, con la bendición del director de la compañía y  la aprobación del jefe de servicio de la SMMP,  las dimensiones  y el lujo que destila el edificio  permiten  iba a ser  pagado por franceses, que había sido diseñado por franceses y, lógicamente construido  para que trabajaran franceses en él. Bueno, algún español también entraría, pero no cualquiera. En tanto que todo es terreno resbaladizo porque sólo tenemos este trozo de papel azul, entendemos que los objetivos perseguidos con el proyecto eran, por un lado,   ofrecer un espacio a la altura de  la verdadera y más rentable vocación de la compañía como lo era el área metalúrgica y, por una parte,  hacer patente de forma física su  poderío industrial a trabajadores  y   a la  fauna financiera que visitara Pueblonuevo del Terrible  para hacer negocios.

En tanto que no se han encontrado testimonios orales ni documentos  complementarios que permitan acreditar mucho más respecto a esta singular  construcción,  el sentido común nos sugiere que  fue concebido en la oficina de planos del Cerco Industrial  al igual que la mayoría de   inmuebles contemporáneos construidos  en la etapa de mayor esplendor de la SMMP (Almacén Central, Dirección, Papelera y Yutera), es decir, durante los años previos a la I Guerra Mundial y en su desarrollo (1914-1918). Y es que para ejecutar este tipo de obras tan caras y, por qué no decirlo, tan innecesarias desde el punto de vista económico cuando puedes "apañar" a tu legión de ingenieros en unas oficinas más modestas es porque la SNMP en aquel momento en que se propuso la idea plasmada en el  plano ganaba suficiente dinero como para gastarlo, que no invertirlo, en obras fabulosas como esta.

 

Audioguía VERSAILLES - Trianon - Guía Turística | MyWoWo
El palacete  construido por  la SMMP  guarda similitudes arquitectónicas con el Petit Trianon de Veralles

 

Otros detalles como el reloj  y el par de esfinges  bajo el entablamento,   aventuramos que dedicada  al señores Charles Ledoux y Armand  Malye, indican que el emplazamiento previsto no debía   ser el interior del Cerco Industrial sino más bien un  espacio público de la colonia francesa de  Pueblonuevo del Terrible. Se nos ocurren varias opciones: la explanada contigua  al edificio de la Dirección, hoy llena de pisos, la plaza de Santa Bárbara, arrasando evidentemente algún grupo de  viviendas-jardín del perímetro, que para eso eran suyas, o bien el bosque de casuarinas en el que posteriormente se construiría el hospital minero, de la misma propietaria.

En cuanto a la tipología arquitectónica a la que corresponde, el inmueble  es un  palacete neoclásico  inspirado en el Petit Trianon de Versalles. Hay que apuntar en ese sentido que la gran mayoría de   las grandes corporaciones  industriales españolas y  europeas de la época gustaban de  construir sedes más o menos faraónicas  en las zonas nobles de las ciudades en las que desarrollaban su actividad empleando en ellas, además, otros estilos más actuales como el   modernismo o el eclecticismo. No hace falta ser muy listo  para saber que las razones que justificaban estos  iconos currantes eran el  prestigio, la imagen,  la pura ostentación y si no valía ninguna de ellas  pues porque podían permitírselo.

El palacio de la tinta, en Málaga, es un ejemplo  cercano de palacete construido  por FFCC Andaluces, monopolística en el Guadiato hasta 1900   



Espacio cultural Fundacion |Arte y Cultura|Fundacion Mutua Madrileña
Un ejemplo de sede empresarial  lejano: antigua sede de la Real Compañía Asturiana de Minas en  Madrid, de estilo ecléctico

Hasta aquí las presuntas causas por las que fue pensado este bonito y lujoso edificio pero, ¿Qué hay de  los motivos por los que finalmente no  fue levantado? Puestos a seguir especulando consideramos que  quedó en el papel  debido a un cambio repentino, evidentemente  a peor,  de las condiciones económicas de la multinacional francesa. Entre los factores que provocaron ese cambio está el fin del lucrativo negocio  de  la Gran Guerra (1918), la implantación de la jornada de 8 horas (1919) que encareció los costes laborales de forma exponencial y, por último, las exigencias nacionalizadoras del gobierno autoritario de Miguel Primo de Rivera (1923) las cuales también condicionaron el desempeño de la misma en España.

A partir de este punto y a pesar de la introducción de testimoniales innovaciones tecnológicas en  algunas industrias del Cerco todo comenzó  a ser olvido,  cierres y prisas por marcharse para la SMMP en Pueblonuevo del Terrible. Tan sólo  la intervención del Gobierno Republicano   y un país  arruinado y sin industria debido a la guerra civil frenaron el cierre de la fundición y la huida de la SMMP mucho antes.   De modo que la ambición napoleónica  de construir un bonito  palacete a mayor gloria de los irreductibles galos se dejaría para un mejor momento que nunca llegaría. Las oficinas de la fundición se mantuvieron  en el monumental  edificio de la Dirección hasta 1961, transformándose el palacete previsto, como en el cuento de La Cenicienta, en una vivienda  calabaza.

El último edificio que albergó las oficinas de la fundición de la SMMP no fue precisamente un palacete

Todo lo expuesto aquí, evidentemente es arqueología-ficción  de un sueño   arquitectónico que tuvo  una de las grandes empresas que un día vio el mundo en un momento puntual de  la historia, un mundo que ya no existe. Sin embargo, el boceto de la sede que nunca fue, con su reloj, con sus blasones,  con su belleza antigua  habla  de la  impotencia de lograr lo que se quiere, pero también de la voluntad de  permanencia de quienes dirigieron esta compañía en aquella época.

El baúl de la  humanidad está repleto de fósiles de empresas, de países y de ciudades  aspirantes a imperios. También  de imperios, países y ciudades  que fueron pero que  dejaron de serlo. Quedan fuera los lugares de los  que nadie sabe nada  porque nunca fueron y son mayoría.  Este cianotipo  de algo que  jamás existió  nos  recuerda que el lugar  que elegimos para vivir o  en el que nacimos por pura casualidad  existe, al menos, en los inútiles libros de  historia. Apreciemos pues este privilegio que no a todos les ha sido concedido.

Una vez más  aprovechamos la noticia sobre esta nueva donación  para  hacerles partícipes de  la importancia de entregar el material histórico encontrado o heredado a las  instituciones filantrópicas que velan por su custodia y conservación. Es la única certeza de  que este tenga alguna oportunidad de saltar a la siguiente generación y  de sobrevivir  en el tiempo tras nuestro paso fugaz por este amado  y a veces no tan amado mundo.

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lunes, 27 de enero de 2025

LA FRANCIA QUE VUELVE A PEÑARROYA-PUEBLONUEVO

 

Es una historia más o menos aceptada con sus matices que el último trabajador francés abandonó Peñarroya-Pueblonuevo en 1968. Y es que el grupo  de técnicos que trajo la empresa francesa era una comunidad nómada, bien pagada, bien tratada por la compañía y que aceptaba de buen grado por lo general  el traslado a otros cercos ubicados en media Francia,  Europa y parte del extranjero. Tan sólo unos pocos  ingenieros galos tras su jubilación eligieron  quedarse  en su pueblo de acogida para pasar los últimos días de su vida. El cementerio francés da fe de esta circunstancia.

Así, desde los años 70 del pasado siglo, era poco habitual  la visita del personal técnico francés al pueblo en el que se invirtieron  los mejores años de su vida  como también escasos los recuerdos que dejaron. Posteriormente, tras su marcha los propios habitantes de Peñarroya-Pueblonuevo, con algunas loables excepciones,   fueron borrando  más por indiferencia que por odio la huella francesa en las décadas sucesivas. Sólo basta  observar  el estado de conservación actual del Cerco Industrial y del barrio francés como prueba de cargo para  explicarlo.

En los últimos tiempos, la sociedad peñarriblense ha empezado a mirar en ese baúl de su historia, ya casi vacío por el expolio y el olvido. Se ha recuperado el cementerio francés, se están restaurando patrimonio mueble en la localidad como los relojes Paul Garnier y existen  intentos institucionales de recuperación y protección  del Cerco  Industrial.

A esta ofensiva conservacionista  se ha sumado en fechas recientes el desaparecido ingeniero francés Rolando Bretón, muy aficionado la fotografía, que antes de su fallecimiento dio instrucciones a sus descendientes para que donara  a esta localidad  el archivo fotográfico personal que elaboró durante su estancia en Peñarroya-Pueblonuevo. El mencionado archivo  permitió el conocimiento de numerosos procesos industriales de la SMMP, los usos y costumbres del personal técnico y la fraternal relación con  los empleados peñarriblenses. 


 

Fue su hijo Philippe, militar de alto rango hoy jubilado  y que viviera en Peñarroya-Pueblonuevo hasta los 17 años, quien  ya entrado en la ochentena  cumplió la voluntad de su padre al entregar al Ayuntamiento toda aquella interesantísima  información gráfica al Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo en plena pandemia junto a dos cuadros pintados por una importante artista francesa, uno del interior de un chalet francés en el que vivían y otro del cerco humeante. Actualmente dicha colección representa el mejor archivo fotográfico que se conserva hoy sobre el  Cerco Industrial.

Este proceso de donación ha ido desembocando en una relación de amistad  con la archivera de la Asociación La Maquinilla Pauli Dueñas que a su vez ha fructificado en la visita de Philippe  a Peñarroya-Pueblonuevo en varias ocasiones y en la organización de una exposición museográfica de todo  el material donado en 2023.

En la actualidad, Philippe Bretón, cual Astérix,  se siente un francés emigrante al igual que  muchos peñarriblenses,  tiene su corazón en  Peñarroya-Pueblonuevo,  sigue con interés todo lo que acontece en lo que considera su pueblo,  está al día  los trabajos de recuperación que se llevan a cabo en el patrimonio galo de la localidad  y continúa colaborando con la recuperación de la memoria  etnográfica de sus compatriotas.

Cuadro del Cerco industrial donado por la  familia Bretón  al Ayto. de Peñarroya-Pueblonuevo

Como prueba de este compromiso en  fechas recientes ha entregado a La Maquinilla  una peana de hierro forjado  con botijo  diseñada por su padre Roland y  fabricada por los trabajadores de los talleres generales del Cerco. Soporte y botijo serán  expuestos en el museo etnográfico que estamos construyendo en la  Estación de Peñarroya.

Queremos significar que este objeto, como el resto de la colección donada formaba parte del ajuar de la familia Breton, por lo que tiene un valor sentimental incalculable. Es por ello que La Maquinilla  quiere dar las gracias a nuestro ilustre vecino francés Philippe Breton por  este noble gesto que contribuye a un mejor conocimiento del estilo de vida de los  franceses que hace más de un siglo   transformaron el   territorio en el que hoy vivimos.

Donaciones como la presente deben animar a  peñarriblenses y a  belmezanas que absurdamente  guardan  objetos relacionados con la vida cotidiana, el trabajo, los  usos y costumbres trabajadores de la industria del Guadiato  a entregarlos  a instituciones filantrópicas que velan por su conservación y difusión so pena ser puestos a la venta  en  Wallapop o o tirados al punto limpio  más cercano por parte de nuestros posibles herederos en un futuro no tan lejano.


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