jueves, 7 de junio de 2012

DE VÍAS ROMANAS Y VÍAS VERDES

La vía parte de Córdoba por su puerta norte y se encamina al puente de Pedroche. Tras franquear el arroyo continúa con dirección SO-NO, salvando el arroyo de Pradillos por un puente. A continuación cambia su dirección SO-NE por otra S-N que le permite acercarse al pie de Sierra Morena; en su recorrido pasa por el Santuario de Ntra. Sra. de Linares e inicia el ascenso de la sierra por la Loma de los Escalones.

Continúa su ascenso en línea recta hasta llegar a Cerro Muriano. Desde esta población toma la actual carretera nacional 432 y marcha paralela a la línea del ferrocarril Córdoba-Belmez por el Valle del Guadiato, pasando por la venta de la Alhondiguilla y la ermita de Ntra. Sra. de la Estrella. Cruza la carretera Espiel-Villaviciosa y se une a la carretera 432 junto al Km. 218. Continúa por ella hasta el Km. 203 en que la abandona para penetrar en Belmez por el suroeste.

Desde Belmez la vía se encamina a Fuente Obejuna bordeando la margen izquierda del río Guadiato. Discurre por la colada de Valsequillo a Belmez, cruza Peñarroya de sur a norte, franquea la Sierra de los Perules y alcanza la ermita de Ntra. Sra. de la Antigua. Allí cambia su dirección S-N por otra SE-NO formando un ángulo muy pronunciado que le permitirá marchar próxima al arroyo del Cascajoso. Cruza la carretera de Hinojosa del Duque a la Estación del Mármol.

La vía sigue paralela al arroyo de la Patuda o del Galapagar por su margen derecha hasta llegar al río Zújar. Tras cruzarlo penetra en la provincia de Badajoz y se encamina a Artigi, que se situaba a dos kilómetros al sur de Castuera.
No. No se trata de la línea férrea Córdoba-Belmez-Almorchón. Es la descripción que Enrique Melchor Gil hace de la calzada romana que unía las capitales de la Bética y la Lusitania, Corduba y Emérita Augusta. Dos mil años después la línea del ferrocarril siguió en su mayor parte este trazado, coincidiendo exactamente con la vía romana en muchos casos y separándose de ella sólo en aquellos tramos en que la vía romana pasaba por ermitas. Sin duda, el carácter mágico que las civilizaciones prerromanas atribuyeron a estos lugares, en los que después se levantaron los santuarios cristianos, atrajeron hacia sí la calzada romana, desviándola del sitio más llano que el ferrocarril estaba obligado a seguir.

Salvando las lógicas distancias en el tiempo, ambas obras de ingeniería coinciden en la ruptura que representan con respecto al pasado en las comunicaciones viarias de sus respectivas épocas.

¿Vía Verde o Vía Romana?
Por otra parte, por cuestiones económicas, la coincidencia de unas y otras vías tampoco ha de extrañar. Las leyes de ferrocarriles otorgaban el beneficio de vecindad a las compañías mineras y ferroviarias, por lo que podían ocupar caminos y terrenos comunes para sus instalaciones, sin por ello pagar tasas, impuestos ni expropiaciones. Ejemplos de ello tenemos muchos en nuestra comarca, destacando la línea de vía estrecha de Peñarroya a Conquista, que en su mayor parte ocupó caminos o terrenos comunales, por lo que los gastos en expropiaciones fueron mínimos.

Y en este capítulo también tenemos que hablar de nuestra Maquinilla, que para su construcción ocupó en gran parte lo que allá por 1887 era poco más que un camino, pero que fue la calzada romana de Córdoba a Mérida, razón que explicaría que no siguiera un trazado más corto, paralelo a la vía de Belmez a Almorchón, como hubiera sido lógico, prefiriendo rodear el casco urbano de Belmez por el norte, pasando junto a la ermita de la Virgen de los Remedios.

La descripción del trazado que seguía la vía romana entre Peñarroya y Cabeza de Vaca se la debemos a D. Ángel Delgado y Delgado, que entre los meses de febrero a mayo de 1912 publicó en el Diario de Córdoba una serie de trabajos describiendo las vías romanas de la provincia. En su capítulo X habla del trazado que nos ocupa, en sentido contrario al que se hizo antes, es decir, desde Mérida hacia Córdoba:
(...) Atraviesa la calzada el camino del Espartal a Peñarroya, frente a los tejares de este pueblo, en donde va junto al camino viejo de Peñarroya a Córdoba a que llama la hoja 879 del Instituto Geográfico camino de Belmez y que se junta con el antedicho de La Granjuela al occidente del cementerio de Pueblonuevo a poco más de un kilómetro de distancia.

Desde aquí las obras de los ferrocarriles mineros, el antiguo de vía ancha, y después el de la línea de Peñarroya a Conquista, han borrado casi por completo los empedrados que los ancianos conocieron hasta hace menos de cincuenta años y que iba por los siguientes sitios:

En dirección a donde está hoy la alcantarilla de dicha vía estrecha, en el kilómetro 6 sobre el arroyo hondo, finca de Don Vicente Sánchez y a doscientos metros de allí, ha desaparecido, porque sobre ella se ha construido en su mayor parte la vía férrea ancha que fue de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces y hoy de la Minera Metalúrgica, que termina en la estación de Cabeza de Vaca, donde se une a la general de Córdoba a Belmez.

La calzada, desde el arroyo antedicho, iba recta a la Ermita de la Virgen de los Remedios, al poniente de Belmez, de la cual pasaba y seguía hacia donde están los pozos mineros 4 y 6 de la mina Cabeza de Vaca, del coto minero que antes perteneció a los Ferrocarriles Andaluces y hoy a la Compañía Minera y Metalúrgica de Peñarroya, pasando al saliente de la sierra y el antiguo castillo de Casa Palacio, fortaleza hermana y tal vez por su nombre, de mejor habitación que el castillo de Belmez.

En sucesivos capítulos continúa describiendo el trazado hasta Córdoba, con constantes referencias al ferrocarril Belmez-Córdoba y sus estaciones, siendo destacable que los escritos son de 1912, pocos años después de la construcción de las líneas férreas, cuando todavía quedaban muchos de los vestigios de las vías romanas y los caminos eran aún bastante transitados.

Extracto de la Hoja 879 del mapa 1:50.000 del Instituto Geográfico Catrastal (año 1895)
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El próximo sábado, 9 de junio, haremos el recorrido desde Belmez hasta Valsequillo por la calzada romana de Córdoba a Mérida, en lo que se ha dado en llamar “Camino Mózarabe - Ruta Almanzor”, como recordatorio de la importancia de esta vía en lo que es el Camino Mozárabe a Santiago de Compostela. El primer tramo de este itinerario, desde Belmez hasta Peñarroya, lo haremos por nuestra Vía Verde de La Maquinilla.

En esta ocasión, cuando caminemos por ella, no iremos pensando en los cien años de vida de este ferrocarril, sino en los más de dos mil años de historia de esta vía.

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